Crisis del Coronavirus

El turismo rural riojano, entre el optimismo y el temor a más restricciones

Las casas rurales han sido la vía de escape para muchos riojanos durante el cierre perimetral de La Rioja pero, con la caída del estado de alarma y la apertura de las fronteras, los turistas de otras regiones pueden volver a visitar la tierra con nombre de vino y alojarse en sus múltiples alojamientos rurales.

El presidente de AscaRioja, José Joaquín Sanz, explica a NueveCuatroUno que «el mercado está lentamente reactivándose nuevamente». «Estamos recibiendo llamadas, principalmente de parejas, para el mes de mayo y junio, y de grupos y de estancias más largas para el verano. Todo de una forma muy lenta». Sanz asegura que el turismo interior salvó la Semana Santa y ahora, «al ver algunos movimientos nacionales, estamos ilusionados».

Esta ilusión se debe, en parte, a que las expectativas para el verano son buenas. «Esperamos que una vez que comencemos a trabajar con regularidad esto continúe y no se paralice como ocurrió el año pasado en otoño. Estamos ilusionados, pero al mismo tiempo preocupados», añade el presidente del sector, quien no esconde que «el cliente que está buscando La Rioja lo están buscando también el resto de las diecisiete comunidades». «Antes había algunas regiones que se centraban más en el turismo internacional, pero ahora ya no, porque este perfil no ha llegado ni se le espera, seguramente hasta el próximo año».

Desde AscaRioja reclaman que se ponga en marcha una campaña que dé a conocer las bondades de la comunidad «cuanto antes». «El resto de comunidades ya están poniendo en marcha sus campañas y necesitamos saber cómo vamos luchar por conseguir traer a ese turista».

Cara y cruz en el sector

La situación es variopinta y dos ejemplos de ello son las casas rurales ‘La Tahona’ (en Enciso) y ‘La Viña’ (en Cuzcurrita de Río Tirón). Ricardo Ochoa, propietario de la primera de ellas, indica que «la cosa ha estado muy parada hasta ahora; hemos recibido algunas llamadas pero no muchas reservas». Tamara Martínez (‘La Viña’), por su parte, afirma que su casa rural tiene reservas hechas y confirmadas para este verano: «Incluso ya he tenido que decir que no a algún grupo porque esas fechas están ocupadas».

En lo que sí coinciden es en que la forma de reservar de los clientes ha cambiado. «Antes la gente reservaba con mucha más antelación y ahora las reservas prácticamente se hacen de la noche a la mañana», reitera Ochoa, que lo atribuye a que el público no sabe lo que va a ocurrir, si las medidas van a volver a cambiar. «Queda un resquicio de miedo por ver qué va a pasar, si nos van volver a cerrar perimetralmente o no», explica Martínez.

La encargada de ‘La Viña’ también incide en la necesidad de un turismo ‘integral’ para que la gente quiera acudir a a la comunidad y a sus casa rurales: «Este año lo que va a llamar la atención es la oferta turística, el conjunto que puedas ofrecer. El paquete completo. La gente busca que haya más cosas a parte de la casa rural».

En general, el sector se muestra optimistas de cara al próximo verano y el mejor ejemplo lo tienen en el pasado agosto, en el que según Ochoa «trabajamos como en los mejores años». Así lo avalan los datos del Instituto Nacional de Estadística, donde el pico de viajeros que visitaron los alojamientos turísticos rurales fue de 3.833. «Lo que hace falta es quitar esa pizca de miedo que nos queda a todos en el cuerpo para que las visitas aumenten», concluye.

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