La Rioja

Comuniones en pandemia: «Ahora hacemos mascarillas a juego con cada traje»

«Ahora hacemos mascarillas a juego con cada traje»

Eva Isla del Valle, encargada de Nanos

El mes de mayo es sinónimo de comuniones, pero la pandemia lleva un año haciéndonos tambalear a todos y una vez más éstas viven pendientes de un hilo. Niños, niñas, familias, comercios, restaurantes… muchos sectores pendientes de la evolución de estos eventos que día a día sufren modificaciones debido a la situación sanitaria en la que nos encontramos. Desde la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño explican a NueveCuatroUno que, a día de hoy, igual que las eucaristías, las comuniones se pueden celebrar siempre y cuando se respeten los aforos permitidos desde el Gobierno de La Rioja en cada momento.

El Delegado de Medios y Secretario de Curia, Santiago Ruiz Gómez, recuerda que se debe tener en cuenta que ahora no nos podemos juntar mucha gente a celebrar, en referencia a que las reuniones de personas no convivientes no pueden superar las seis personas, a lo que también ha querido resaltar que «esa es una parte que queda fuera de lo que es la propia celebración».

Ruiz ha asegurado que ha sido un año complicado en el que se han tenido que adaptar a las nuevas circunstancias. «Facilitamos una plataforma virtual donde los niños y las familias podían seguir haciendo la catequesis de manera digital desde sus casas». «Durante todo el año han existido dudas por parte de las familias acerca de la posibilidad de celebrar con normalidad la primera comunión de sus hijos», indica, reconociendo que actualmente «la mayoría tienen muchísimas ganas de celebrarlas».

Una de las niñas que espera nerviosa recibir la Primera Comunión es la pequeña Inés, que si todo marcha bien debería recibir este sacramento a mediados de mayo en Nájera. A día de hoy no sabe que pasará ya que todo son dudas debido a las medidas en las que se ve inmersa la localidad riojana. Carlota Díez, madre de Inés, confiesa que esperan que la comunión se mantenga. «Todavía no sabemos. Tenemos que esperar a que la parroquia hable con nosotros la semana de antes. Así que está todo en el aire».

La familia cuenta que el desarrollo del curso de la catequesis lo han podido hacer sin problemas. «Sólo en el confinamiento de febrero dieron las clases por videoconferencia. Durante el resto del año han respetado sus clases con los grupos burbuja». Es la tónica general. Los niños han realizado satisfactoriamente el curso y las familias no han encontrado demasiados problemas durante su proceso.

A estas alturas del año, los comulgantes han hecho sus deberes. Los padres y madres también han hecho los suyos. Ropa, zapatos, complementos, restaurante e incluso alguna reserva a la peluquería están listos. Pero la incertidumbre que rodea algunos de estos eventos no deja tranquilas a algunas familias ni a todos los sectores. Díez asegura que, aunque ellos saben que lo importante es la ceremonia y eso se puede celebrar, «este acto también conlleva una parte lúdica, donde queremos que participe la familia. Sobre todo, en un momento tan importante para nuestros hijos».

Uno de los sectores que se encuentran rodeados por esta inseguridad son las tiendas de trajes y vestidos de comunión. Este comercio, que también ha tenido que adaptarse a la situación dando hora para la prueba de vestidos, desinfectando probadores o con el control de aforos, ha notado cómo las familias tienen más dudas a la hora de comprar la ropa de la Primera Comunión de su hijo o hija, sobre todo por miedo a su aplazamiento o cancelación.

Eva Isla del Valle, encargada de Nanos, afirma que dilatan en el tiempo lo máximo posible la confección de la prenda. «Ahora debemos hacer una previsión importante por si finalmente aplazan el evento para que los trajes valgan más adelante. Los niños crecen de un día para otro». En esta época de adaptaciones por parte de la sociedad general, Isla comenta que ellos también se han transformado. «Ahora hacemos mascarillas a juego con cada traje y vestido de su misma tela. Nunca pensé que el complemento que iban a llevar los comulgantes iba a ser este, pero como a día de hoy es algo de primera necesidad, pues lo hacemos».

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