La Rioja

Los vecinos de El Cortijo se oponen al cierre de las piscinas en verano

Los vecinos del barrio logroñés de El Cortijo han manifestado este lunes su malestar ante el anuncio de que sus piscinas no se abrirán este verano por razones económicas y de optimización de recursos. En un escrito dirigido a este medio, temen que «aprovechando la coyuntura echen su cierre definitivo» estas infraestructuras.

En el comunicado, subrayan que pese a haber 228 vecinos censados en el barrio, «en verano la población de El Cortijo alcanza unos 1.000 habitantes que acuden a disfrutar de los suyos y de todo lo que el barrio les ofrece». «Sus tres bares y su pequeña tienda dependen en gran parte de la temporada de verano para poder funcionar el resto del año. Para todos sus vecinos y visitantes la piscina es un gran aliciente. En definitiva, es un motor que atrae a mucha gente y da vida al barrio», subrayan.

Estos vecinos señalan que sus piscinas «no están destinadas a ser rentables; son simplemente la mejor herramienta de la que disponemos para garantizar el bienestar y la dignidad de los ciudadanos. Con ese fin pagamos nuestros impuestos y lo hacemos de buen gusto, sí, también en El Cortijo».

«Cuando las instalaciones de El Cortijo ya están preparadas para su uso y su adaptación a las medidas sanitarias, sin duda acarrearía menos costes que la construcción del fabuloso solárium en Pradoviejo, su seguramente lucrativo acuerdo con las piscinas del CD Berceo o simplemente la pérdida de dinero público entre subcontrata y subcontrata», añaden.

«Nuestro enfado y desencanto -prosigue el escrito- se hace aún mayor cuando la administración conoce, o debería conocer, la difícil situación a la que se van a enfrentar muchas familias este verano, para las que el único alivio habría sido darse un chapuzón en la piscina de su barrio». De hecho, defienden que «si alguna piscina del término municipal reúne los requisitos para abrirse garantizando la seguridad de los usuarios, esa es la piscina nuestro barrio, pues ninguna tiene una ubicación semejante. Y más cuando se están planteando abrir las piscinas cubiertas ¿acaso esas piscinas no requieren de adaptaciones para su uso? Pero mucho nos tememos que ni siquiera se han parado a plantearse factores de este tipo y que sin duda deberían haber sido los primeros a tenerse en cuenta».

El comunicado concluye que «para nuestro barrio esto es su puntilla final. Este cierre va en detrimento de la vida de un barrio al que desde siempre se han empeñado en machacar. No les quepa duda del perjuicio que provocan a sus niños, familias y mayores, empadronados y visitantes, así como a su vida en comunidad».

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