Firmas

Y, sin embargo

La Rioja descansa. Al menos, lo intenta. La mayoría de riojanos buscan el sueño en una noche tropical antes de lanzarse al último viernes de agosto para hacer multitud de cosas importantes como ir al trabajo, actualizar la cartilla, comprar tabaco o tomar la penúltima. Si han tenido suerte, este viernes también tomarán posesión como consejeros del Gobierno de La Rioja. Nueve han sido los elegidos por Concha Andreu para hacer historia junto a ella.

En el salón de mi casa, la única luz que alumbra la habitación proviene de la pantalla del ordenador. Es tarde. Ya de madrugada. No podía escribir antes esta crónica. No se podía engañar al lector con un relato incompleto del día en el que una enóloga socialista rompió con veinticuatro años de poder hegemónico del PP. Necesitaba saber cómo celebraba Concha Andreu su nombramiento como presidenta de La Rioja. Más ortodoxa ella que Pablo Hermoso de Mendoza –nunca olvidemos su bocadillo de lomo con queso-, la cosa fue tal que así.

Jijí jajá. Toma de posesión. Jijí jajá. Comida en Ramón Bilbao. Jijí jajá. Nombramiento de consejeros. Jijí jajá. Muwi. Jijí jajá. Dormir.

Entre tanto jijí y jajá, las dos corrientes de Podemos en La Rioja convertían los medios de comunicación y el escenario político en una pelea a navaja entre dos monos en aguas internacionales. Sin ley ni razón. Puro espectáculo. La formación morada ha decidido inmolarse por enésima vez en la región como si sus vidas fueran infinitas, pero sin saber que esto no va de tener vidas sino votos. Y una vez que no tires a la basura los segundos, intentar gestionar un presupuesto limitado para unas necesidades ilimitadas. La economía, muchachos.

Podemos en La Rioja es todo lo que desearías que fuera tu cena de Navidad. Si te sacan langostinos, a la cabeza de tu cuñado. Que llegan las croquetas a la mesa, al ojo de tu suegra. «Los inmigrantes vienen a quitarnos el trab…». «¡Cállate ya, subnormal!». El primo de cuarenta años, recién divorciado, que llega borracho como una cuba y se queda dormido encima del plato. La sobrina que no le anda a la zaga, pero intenta mantener la compostura para que no se lo noten. Y mientras tanto, los abuelos que sólo ven a la familia animada sin darse cuenta de nada.

Sólo hay una cosa en el mundo que tiene menos sentido que Podemos en La Rioja: el fútbol argentino. Lo explicaba Enric González en El País con motivo del Boca – Ríver de la final de la Copa Libertadores: «Para un europeo, tiene el sabor del fruto prohibido. Es la vieja absenta auténtica, el tabaco sin filtro, el sexo sin precauciones, la droga sin mesura: es eso a lo que renunciamos, el exceso contra el que, responsablemente, seguimos luchando. Es lo que no nos conviene. Y, sin embargo». Podemos es a la política riojana lo que Argentina al fútbol.

Y así, mientras Concha Andreu comienza un camino «progresista» como la primera presidenta de La Rioja, Podemos continúa desangrándose por las luchas internas para controlar el poder y la Consejería que ya ha obtenido la diputada Raquel Romero. Cuando una copa se alza al cielo de la calle Marqués de San Nicolás para brindar por el «bon vino» y el futuro gobierno socialista, otros se dedican a derramar la cuba. ¡Viva el vino! Y, sin embargo.

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