La Rioja

Cáritas insiste en habilitar más espacios para los temporeros en vendimia

La vendimia ya ha comenzado en algunas zonas de La Rioja. Conceptos como añada, cepa o envero son frecuentes en todos los lugares o conversaciones. Pero la vendimia no es solo eso. Va más allá de la uva, de su maduración, de los kilos que se recojan o de la excelente cosecha que haya por delante. La vendimia nos deja también imágenes de aquellos que llegan a La Rioja para trabajar en las viñas. Temporeros que vienen a nuestra región para currar a destajo en la recogida de la fruta.

El pasado año, entre cinco y seis mil personas acudieron para trabajar durante el mes de septiembre. La mayoría, senegaleses y marroquíes. Este año las previsiones son parecidas, teniendo en cuenta que hay zonas donde la mano de obra se está sustituyendo poco a poco por máquinas, tal y como indica Joaquín Yangüela, responsable de Integración de Cáritas La Rioja. «La mecanización se va a ir implantando progresivamente, lo que hará que a medio y largo plazo se necesiten menos temporeros».

Del número total de jornaleros que vienen, algunos lo hacen sin contrato. Es decir, llegan aquí para buscarse la vida, «a ver qué sale». Con respecto a este asunto, desde Cáritas explican que «sería bueno que hubiera algún punto de atención donde los empleados pudieran acudir». Por el momento, solo se cuenta con un espacio que los sindicatos ponen a disposición de los trabajadores que vienen sin saber qué hacer ni dónde ir. Este grupo es, precisamente, el que más ayuda y atención requiere.

La imagen que año tras año se repite en las puertas de los polideportivos o en las propias calles de Logroño volverá a ser protagonista esta campaña. Personas que pasan la noche a la intemperie, con sus pocas pertenencias al lado y apenas una manta para cubrirse. En Cáritas insisten en la necesidad de facilitar más sedes e incluso modificar y ampliar los horarios de entrada a los polideportivos.

Según Yangüela, esta situación cambiaría si los empleadores ofrecieran, además del contrato de trabajo, alojamiento y manutención, tal y como establece la Ley. «En la mayoría de los pueblos hay casas donde podrían alojarse los temporeros. Sería imprescindible que los agricultores se pusieran de acuerdo y no derivaran el problema a los ayuntamientos que, a través de sus Servicios Sociales, tienen que solucionar esta cuestión».

Además, aunque la mayoría de los empresarios tienen sus propias cuadrillas a las que contratan año tras año, todos los veranos siguen apareciendo casos de subcontrataciones, donde «se aprovechan de la necesidad de trabajo de los temporeros, hacen de intermediarios y se quedan con todo o parte de sus salarios».

Desde Cáritas quieren colaborar con las instituciones que poseen dispositivos de ayuda y emergencia para «intentar llegar donde haga falta, contribuyendo con el servicio de nuestros voluntarios que apoyen los servicios de acogida, consigna o alojamiento».

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