La Rioja

Las visitas narradas, una divertida inmersión en el Logroño renacentista

El Revellín, las calles Sagasta y Barriocepo, las inmediaciones de la iglesia de Santiago… Un capitán del tercio logroñés y una mujer del pueblo llano dan la mano a los turistas llegados a Logroño para dar a conocer el patrimonio histórico de la ciudad.  Esta nueva edición de las Visitas Narradas de Logroño prometen un verdadero viaje en el tiempo por las calles de la capital riojana para repasar -entre anécdotas, bromas y canciones- la batalla de San Bernabé y, por ende, la vida y aspectos de la capital riojana en el siglo XVI. Una verdadera lección de Historia que se encuentra en libros pero se entiende mejor con ‘testimonios directos’.

A las ocho de la tarde, puntuales, hacían acto de presencia junto a la estatua de los caminantes los guías en este viaje centenarios, Chus Montoya y Pau Joan Cortés, ataviados como auténticos logroñeses del siglo XVI. Con energía y carisma desbordantes, los dos miembros de la compañía teatral Zarandula saben captar la atención de su grupo, aproximadamente cuarenta personas que agotaban este viernes el cupo admitido. Mayores y pequeños; familias y parejas; del mismo Logroño y de Valencia; todos les rodean para escuchar la vida de las calles y monumentos que se encuentran a su alrededor.

Así, la comitiva realiza la primera parada en el Muro del Revellín, adentrándose en su interior para comprender el asedio que sufrió Logroño por parte de los franceses en el Sitio de San Bernabé y la valentía de todo el pueblo unido para protegerse y vencer, como bien recalca en varias ocasiones Chus Montoya. «Las tropas logroñesas querían rendirse y ahí que fuimos las mujeres a decirles que no, que para nada, que había que luchar», pronunciaba en su papel de moza ante la negativa del capitán. «¡No digas que no, que está contando la pura verdad!», increpaba entre risas una pequeña niña al actor, mientras le retaba con su espada imaginaria.

La historia, desde dentro

Desde las murallas a Barriocepo, a la Plaza de la Oca y su antigua cárcel, la calle Sagasta, las inmediaciones de la iglesia de Santiago; lugares emblemáticos se mezclan con las voces de estos originales narradores que ahondan en la importancia del comercio y del vino en el Logroño renacentistas como motores para la prosperidad.

Logroño desde dentro, en definitiva. Tan adentro como el Calado de San Gregorio, lugar donde finaliza la visita en la que se sirve vino, mosto y queso, entre brindis y fotografías. Una pequeña lección de enología no podía faltar, y, para ello ¿qué mejor lugar que este calado del siglo XVI?, lugar en el que se producía uno de los mejores vinos de la capital durante la época.

Grupo de Visitas Narradas en el calado de San Gregorio. | Foto: Nuria Pajares

Anécdotas y datos ha habido muchos. Risas, otras tantas. Las Visitas Narradas comenzaron esta edición el 2 de agosto y finalizarán el próximo 9 de diciembre.

«Lo que más me gusta es interactuar con la gente», confiesa Chus. «Si los niños están participativos va muy bien, me dan energía». «Los niños con la esgrima se vuelven locos», añade su compañero ‘en batalla’, repasando la historia logroñesa desde hace cuatro ediciones. ¿El secreto para aprenderse tantos datos históricos?. Fácil, «memorizar, como cualquier actor», explica Pau.

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