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En postres y en frituras: desmontando falsos mitos del aceite de oliva

*Artículo realizado en colaboración con Aceite de La Rioja

El aceite de oliva es uno de los alimentos cuya evolución ha sido más exponencial y el mayor conocimiento de él ha permitido que se desmonten falsos mitos. Con ello han surgido nuevas tendencias y se han descubierto nuevas posibilidades. Y todo empieza, como señalan desde la DOP Aceite de La Rioja, en el primer momento del día consumiéndose en el desayuno –un hábito que en La Rioja se promueve con los llamados Desayunos Saludables del Consejo Regulador-.

Otro ejemplo de ese cambio de tendencia es que cada vez más los restaurantes ponen el aceite de oliva virgen extra como aperitivo para el inicio. Pero, ¿hay razones saludables más allá de las gastronómicas? Lo cierto, explican en la DOP Aceite de La Rioja, es que este alimento mejora las digestiones y crea una capa protectora en el estómago, arrastrando el bolo alimenticio. Pero aun así quedan unos cuantos falsos mitos por desmontar:

El aceite de oliva virgen extra sí se utiliza para freír. Con frecuencia, el aceite de oliva virgen extra se desestimaba para las frituras. Detrás de este falso mito está el achacar al aceite de oliva virgen extra que es un producto caro para utilizarlo en frituras. Sin embargo, en la sartén crece por lo que se usa menos cantidad. Además, el aceite virgen extra se puede reutilizar -aunque no más de dos veces y conviene colarlo antes del siguiente uso para evitar que las partículas que han quedado de la primera fritura se quemen y sean cancerígenas-. Otro de los consejos es que no se caliente tanto, ya que por su naturaleza no es necesario.

A todo ello se suma una ventaja importante: el aceite de oliva virgen extra crea una capa protectora en torno al alimento para que se conserven los jugos, lo que no sucede con otros aceites. El uso de otras grasas vegetales suele implicar que el aceite empape el alimento y, por lo tanto, ingiramos mayor cantidad de grasas, y no sanas precisamente.

Sí se pueden utilizar para postres. A menudo el aceite de girasol se apunta como la opción más recomendada para los postres, sin embargo el aceite de oliva virgen extra se presenta como una alternativa por su potencial en la cocina y sus virtudes saludables. El quid de la cuestión está en saber elegir entre la gran diversidad de aceites de oliva virgen extra la variedad más adecuada para cada postre. Así, el de arbequina funciona bien porque es menos picante, menos amargo y más dulce. Esto se puede aplicar a bizcochos, tartas y repostería, e incluso hay bombones con aceite.

Así pues, los mitos sobre el aceite en algunos procesos de la cocina quedan desmontados, mostrándose que el placer del oro líquido no solo se limita a su ingesta en crudo.

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