TRIBUNA

Hermoso de Mendoza, nihil obstat

Pablo Hermoso de Mendoza nació en la provincia de Logroño, en su capital, cuando aquella era parte de Castilla La Vieja, el 15 de Julio de 1972. Estudió en la Escuela Pública. El Bachillerato lo cursó en lo que entonces se conocía como “Tercer Instituto”, el “Escultor Daniel”. De esa época recuerda con reconocimiento a algunos profesores que también le recuerdan a él con afecto.

En 1990 se trasladó a Zaragoza a cursar la carrera de Económicas. El 15 de Octubre del año siguiente, 1991, falleció, repentinamente, su padre. Ese “hachazo terrible” le marcó de manera definitiva e hizo de la familia, y del afecto y cuidados mutuos que sus miembros se deben dispensar, uno de sus centros permanentes de interés y vida. Su familia entonces estaba compuesta por su madre, Aúrea González, que regentaba una corsetería en la calle Sagasta, la madre de su madre, Nieves Echániz, una exiliada de la Guerra Civil Española, nacida en Soraluce y euskaldún, que había vivido en Francia y Venezuela y que regresó a España el año 1965, y su hermano Francisco, 3 años más joven.

Una canción de Ruper Ordorika dice: “Cuida eso que amas”. A veces descuidamos lo que amamos, quizá porque está ahí; cuando eso ocurre, lo que está unido y conectado se desune y aleja. Hasta donde yo sé, la desatención no ha sido una tentación, ni siquiera ocasional, para Pablo HdM. Al contrario; el cuidado, el mimo y la preocupación por la gente son, en su caso, genuinas. Le gustan las personas y la gente lo nota y lo agradece. “Cuidar eso que amas” ha sido uno de los mottos de su campaña. En su caso, se trata de una orientación vital antes que política, un cierto sentido del vivir, una actitud que tiñe y da sentido a un vasto conjunto de comportamientos, intereses y preferencias.

El curso 94-95 lo pasó en Alemania, en Trier, donde pudo acudir gracias a una beca Erasmus. Esta estancia en Alemania no fue la última, ni tampoco la más determinante en su construcción biográfica. Después de hacer el servicio militar, volvió allí los años 1998-99 con una beca de Comercio Exterior y Marketing Internacional que le posibilitó trabajar para Araven, una empresa española fabricante de envases de plástico, que tenía interés en su comercialización en aquel país. Ello le permitió residir en Dusseldorf y Hamburgo. Finalmente, desde Limburg an der Lahn, cerca de Frankfurt, y a bordo de un modesto coche lleno de muestrarios, viajó por todo el territorio alemán vendiendo los productos de Araven. El compañero inseparable en aquellos fatigosos viajes era una cassette con canciones de Joaquín Sabina. “Y sin embargo” o “Con la frente marchita” le permitieron aliviar el velo de melancolía y nostalgia que, con alguna frecuencia, teñían de un cierto tono gris aquellos desplazamientos solitarios. A partir de entonces, Pablo HdM se sentirá en deuda de gratitud con Sabina.

Esa segunda estancia en Alemania le posibilitó comprobar, sería casi mejor decir “sentir”, la poderosa fibra territorial y familiar de la que estaba hecha la economía industrial alemana, lo que a su vez le permitió construir o desarrollar un cierto sentido del hacer. Las Mittelstand, esas empresas exportadoras de tamaño intermedio, pero con frecuencia líderes mundiales en su subsector de actividad, que se encuentran distribuidas por todo el territorio y que hacen de Alemania un espacio lleno de economía, han estado presentes, como un modelo ejemplar, en la construcción de su propuesta de “creación económica”, otro de los grandes temas del proyecto político que ha publicado desde que se postulara para ser candidato por el PSOE a la alcaldía de Logroño.

En 1999 se incorporó a la Federación de Empresarios de La Rioja, primero como Responsable de Formación y Empleo y después de Innovación y Tecnología. Le conocí en 2002, probablemente en otoño, cuando desempeñaba el primero de los puestos a los que acabo de referirme. Creo que rápidamente nos reconocimos como compañeros de viaje y dimos comienzo a una conversación en la que perseveramos. Entre 2004 y 2008, y gracias al talento que para la concertación demostraron tener Carlos Ollero, entonces Secretario General de CC.OO, Carmelo Cabezón, Secretario de la UGT y Julián Domenèch, Presidente de la FER, se inició un diálogo entre muchas personas y empresas que permitieron identificar colaborativamente los escenarios de innovación tecnológica de La Rioja y las competencias que deberíamos atesorar para alcanzarlos. El III Plan Riojano de I+D fue el colofón de ese trabajo.

El primer punto de la Introducción de ese Plan recién mencionado, habla de la necesidad de ampliar la identidad de La Rioja incorporando la dimensión de fabricación de tecnología, si de lo que se trata es de construir un espacio económico lleno y capaz de participar con un cierto protagonismo en la economía de nuestro siglo. El punto 5, por su parte, se ocupa de la necesidad de desarrollar una sólida confianza en nosotros mismos que nos aleje de las infatuaciones provinciales que, con frecuencia, funcionan como razones para no hacer. La necesidad de construir una cultura económica y social basada en la cooperación y la participación y también, la de abandonar las razones para la pasividad y sus pesadumbres, temas ambos que están en el centro de su propuesta política, pueden rastrearse en aquellos textos.

En 2009, empezamos a trabajar juntos en GNOSS. En los años transcurridos desde entonces hemos recorrido en compañía decenas de miles de kilómetros, buscando clientes y oportunidades y hablando con muchas personas de la empresa privada o de las Administraciones Públicas. En las innumerables horas de conversación que nos han deparado esas transiciones hemos hablado, sin ánimo de ser exhaustivo, de tecnología, de planes comerciales, clientes, proyectos a presentar o redactar, estrategia, precios, diseño de producto, alianzas y toda la clase de cosas que hacen posible lanzar una empresa con una propuesta tecnológica propia y radical, pero también de la dimensión tecnológica de la construcción política, de las configuraciones más o menos inestables del mundo digital, de los modos de realización del capitalismo derivados de la instalación de la sociedad de la información, de la globalización, de la estructura cada vez más vacilante de la representación política, de los orígenes del cooperativismo en el País Vasco y del genio de Arizmendarrieta o Toribio Echevarría, de Platón y Descartes, de Steiner, de Magris, de Simenon, del Prado o de las ideas fundacionales de la Unión Europea y su actualidad. Me consta que Pablo HdM, en esta larga década, ha trabajado de manera perseverante y disciplinada, no solo para su empresa, sino también en la formulación de una idea política del mundo que exigía preparación, lecturas y conocimiento, en definitiva palabras, que iluminaran de un cierto modo el espacio y realidad que compartimos.

Permítanme una última consideración antes de terminar. Si nos atenemos a la clásica distinción entre “mostrar” y “decir”, creo que la mayoría de las personas que conocen a Pablo HdM estarían de acuerdo conmigo en que su desempeño, precisamente porque no le faltan las palabras, está mucho más orientado a “mostrar” que a “decir”. En unos tiempos en los que la política ha derivado en una ardua competencia por decir sin parar y, como consecuencia, en ocupar la atención del público con un parloteo incesante en toda clase de medios, especialmente redes sociales, es de agradecer que una campaña casi silenciosa, tan ausente, y no por desconocimiento o sin intención, de las redes y tan orientada a hablar bien de aquellas cosas que están en el interés de la mayoría y nunca mal de nadie, haya tenido éxito. Le deseo desde aquí toda la suerte y todo el acierto. No se ven objeciones a Pablo HdM. Nihil Obstat.

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