La Rioja

Un almuerzo con Pablo Hermoso de Mendoza: la tortilla de La Concordia

Una mala mañana de trabajo sólo necesita un buen pincho de tortilla de patata para solucionarse. Es posible que podamos evitar todas las guerras del futuro si los implicados se sientan alrededor de una mesa y comparten tenedor. La cosa siempre es echarle huevos a la vida y a la política. Para ello, no hay mejor sitio que el bar ‘La Concordia’ de Logroño.

En la calle Marqués de Murrieta, esquina con la calle Canalejas, frente a ese parquecito donde antes había una máquina de tren, nos cita el candidato del PSOE a la Alcaldía de Logroño, Pablo Hermoso de Mendoza. Va a ser el culpable de que le hinquemos el diente a un pincho de tortilla de patata con cabrales que está de muerte. “Es la mejor tortilla de Logroño”, nos dice nada más entrar.

Antes de empezar la charla, este hombre recién llegado a la política que venció en las primarias socialistas a la actual portavoz en el Consistorio, Beatriz Arráiz, se encuentra en la calle con el concejal Kilian Cruz-Dunne y en el bar con las integrantes de La Casa de Tomasa. Hace sol. El calor aprieta. Román sirve la cerveza y las tortillas. A zampar. Y a charlar.

“La Concordia me parece un nombre muy bonito, me resulta estimulante. Sobre una mesa, una comida y un modo de estar en Logroño, como un pincho de tortilla a media mañana, se hace una vida agradable que hay que conservar”, arranca Hermoso de Mendoza. Imposible llevarle la contraria al filósofo del puño y la rosa. Está convencido de tres cosillas que tienen la dificultad de las cosas importantes.

Hermoso de Mendoza cree que va a ser el próximo alcalde de la capital riojana, que convertirá a la ciudad en Capital Europea Verde y que va a ser posible hacer una política más cercana entre todos los grupos. ¿Cuál es la más difícil de todas ellas? Apostaría por la última. “Hay que recuperar la cordialidad de fondo para llegar a acuerdos. Las sociedades gastronómicas, el pincho de tortilla, una buena menestra, unas chuletillas… conversar con tranquilidad son elementos que debemos cuidar en este mundo de la prisa”, asevera. Dile que no otra vez.

– ¿Qué pensó al ver que finalmente sería Conrado Escobar su rival por el PP y no Cuca Gamarra?

La ciudadanía percibe la situación como rara y que refleja la parálisis de un partido que tiene dificultades para renovarse. Han obtenido 66 diputados, la mitad de diputados que obtuvo Manuel Fraga en la primera etapa de democracia. Hay una cierta sensación de desconcierto y de que no tienen las ideas claras. Conrado Escobar y José Ignacio Ceniceros llevan más de treinta años en política. Hay una experiencia, pero también una falta de renovación.

– ¿Cuál sería la primera idea a poner en marcha?

Yo no quiero entrar en el bazar de las promesas incumplidas. Ya hemos visto la política actual, donde la alcaldesa sacaba planos y proyectos futuribles que no cumplía. Lo primero que pedí es el conjunto de proyectos inacabados en la ciudad que necesitamos acabar. Solo eso ya sería un trabajo importante.

– Pues no entremos en el bazar, pero si el día 15 de junio se sienta en el sillón de la Alcaldía, ¿cuál es la primera decisión?

En los últimos cuatro meses he hablado con muchos funcionarios del Ayuntamiento. De los 171 millones de presupuesto, el 24 por ciento, uno de cada cuatro euros, está dedicado a pagar a los servidores públicos. Me dicen que nadie les ha escuchado con atención para coordinarlos, gestionarlos, evaluarlos y conocer lo que hacen. No hablamos de Nueva York donde hay 20.000 funcionarios, hay novecientas personas que intentan dar lo mejor de sí para esta ciudad y están defraudados porque no hay un contacto entre la clase política y la parte técnica.

Las tortillas de La Concordia se acaban. El regusto del Cabrales aguanta, pero la cerveza ya va por menos de la mitad. Al menos, las de los dos periodistas, que apenas pueden hablar con Hermoso de Mendoza intentando explicar las extensas líneas de un programa que pivota entre la filosofía y la eficiencia empresarial. Estamos en campaña y es difícil salirse del discurso sobre lo que ocurrirá en el futuro.

– A nivel personal, ¿cómo ha vivido estos meses en la política?

Me ha enriquecido mucho. Siempre he creído en el concepto de Hanna Arendt de la felicidad pública: uno tiene una comodidad, un trabajo digno, una mujer, un hijo, amigos, un desarrollo profesional… pero la política permite aprender muchísimo.

– ¿Y qué ha descubierto de Logroño que no conocía? Yo, por ejemplo, me enteré hace poco que había un trujal en El Cortijo.

Por ejemplo, la directora del Vicente Ochoa nos contó que hay un trujal enfrente del cementerio al que iba su padre. También me he enterado de que sólo hay dos mujeres entre los noventa operarios del Ayuntamiento de Logroño, que son conserjes. Pregunto por qué y me dicen que en las últimas pruebas había que cavar una fosa que no la cava ni Mazinger-Z o Hulk.

– ¿Está convencido de que vamos a ser Capital Verde Europea?

No sé si una legislatura va a ser suficiente, pero vamos a tener que correr mucho. Hay que crear una voluntad política de todos los grupos y una concienciación clave en toda la ciudadanía, así como atraer a la mejor gente. Lo bueno es que Logroño es una ciudad cuyo punto de partida sería muy bueno.

– Su proyecto de ciudad, ¿está más cerca del que quiere José Manuel Zúñiga (Unidas Podemos) o de Conrado Escobar (PP)?

En el fondo, hay un acuerdo, pero nosotros queremos crecer. Una de las amenazas para una ciudad como Logroño es generar la masa crítica suficiente para competir con Pamplona, Vitoria, Santander o Burgos en la atracción de algunos elementos que permiten consolidarte. Ahora hay una migración de ciudades medias a ciudades más grandes, ¿qué economía creamos aquí para que la gente se tenga que marchar? Ahí, quizás, con los ecologistas tenemos algún desacuerdo.

Para terminar, hablamos del turismo relacionado con el vino, su importancia… y de cómo convertir Logroño, además de en la Capital Verde Europea, en una ‘enópolis’ como la que ha imaginado Hermoso de Mendoza.

«Debemos aspirar a ser una referencia mundial en vitivinicultura: conocimiento, cultura, formación y educación. No sólo es el CCR, las bodegas y el ICVV sino nuestras dos universidades. A mí me gustaría que Logroño fuera el lugar donde cualquier persona del mundo pudiera pensar en venir aquí si quisiera estudiar algo del vino. No sólo debemos hacer que venga un turismo sofisticado y cultural a ver nuestro paisaje sino que debemos crear economía sobre ello», responde, ya con las tortillas más que acabadas, el sol escondido entre los edificios de la Gran Vía y La Concordia como una metáfora de su deseo cuando entre en el Ayuntamiento de Logroño.

El almuerzo, a media mañana, consistió en tres pinchos de tortilla de patata, uno con cebolla y dos con cabrales, dos cortos de cerveza y una caña. En total, 11 euros.

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