El Rioja

Diago: «El cambio climático puede cambiar el perfil de los vinos de Rioja»

El cambio climático y sus posibles afecciones llenan tertulias y estudios. Es un tema que preocupa y del que nadie parece estar exento. Tampoco la DOCa Rioja. Afectará en distintos aspectos. “De hecho, ya está afectando”, como reconoce María Paz Diago Santamaría, doctora en Ciencias Agrarias y Alimentarias por la Universidad de La Rioja e investigadora de la Universidad de La Rioja y del Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino (ICVV).

Sabe de qué habla, ella ha liderado el proyecto ‘Evaluación del impacto del cambio climático en la producción vitivinícola de la DOCa Rioja. Aspectos técnicos, culturales, socioeconómicos y medioambientales. Adaptación y mitigación’.

“Uno de los aspectos que se han observado es el aumento de la temperatura promedio entre un 0,9 y 1,2 grados, en el periodo de 1950 a 2014. Parece poco, pero es una subida notable”, explica Diago. ¿Eso en qué afectará de forma práctica?

«La acumulación de calor durante el periodo de crecimiento tendrá distintas consecuencias: como el adelanto de los procesos, de los estados fenológicos, la maduración, etc. Con una tendencia a que se acorten los plazos», señala. También podría traer «nuevas enfermedades o plagas, porque la temperatura a la que se enfrenta la planta es diferente».

Otro efecto será que “el grado alcohólico tiende a subir, con lo que ello implica: porque precisamente el mercado va hacia lo contrario y por otro lado, no es que se pueda adelantar la recogida, ya que no sólo del azúcar depende el resultado final, también de los polifenoles, etc., y todo requiere de su proceso”. La parte tranquilizadora es que “la tecnificación de la elaboración del vino es muy alta y se controla todo para que salga bien”.

Además de lo citado, la mayor demanda hídrica será otro de los ‘daños colaterales’ del cambio climático. “Ya se está viendo, cada vez hay más necesidad de agua y eso empuja a la instalación de sistemas de riego, algo que antaño no era habitual”, admite la investigadora de la UR y del ICVV. Y sobre ello profundiza: “tenemos que saber cuánto y cómo regar; en Rioja no ha habido costumbre de hacerlo y hay que ser más eficientes”.

Ante estas circunstancias, ¿qué hacer? “El sector va a tener que tomar medidas, esto lo estamos notando ya. En concreto, ante los imprevistos se requiere más contratación de seguros agrarios; mejor manejo de los sistemas de riego; viñedos en terrenos de mayor altitud para captar las temperaturas más frescas; variedades de uva más adaptadas a los cambios de temperatura…”, precisa Diago.

Aquí surge otra inquietud: ¿qué ocurrirá con los buques insignia de Rioja, tempranillo y viura? «Tempranillo es más de frío, aunque es flexible… La garnacha, que en los 70 y 80 fue importante en Rioja, por ejemplo aguanta mejor el calor. Respecto a los blancos, se prefieren zonas frescas, de ahí que sean unas de las variedades que se está empezando a plantar en partes más altas», admite la investigadora.

Con todas estas conclusiones sobre la mesa, ¿se es consciente en el sector de la situación? «Sí, en la parte sociológica del estudio que han llevado a cabo Sergio Andrés y Joaquín Giró, de las 481 encuestas en DOCa Rioja, el 90 % creen que existe cambio climático, un 70 % se muestra preocupado y el 74,4 % admite los efectos notables».

Y llega lo que se teme oír y se necesita conocer, si el cambio climático le dará a la DOCa Rioja otras características, arrebatándole las que le han hecho tan reconocible. «Sí, puede llegar a cambiar el perfil de los vinos de Rioja, ¿por qué no? Va a afectar. La cuestión es ir adaptándose a ello», concluye.

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