La Rioja

La primavera, la política riojana altera

Las luchas por el liderazgo en los principales partidos de la región dividen a las formaciones

Refugiados en sus cuarteles de invierno, los políticos riojanos han tenido demasiado tiempo para idear estrategias e imaginar su futuro. Con la llegada de la primavera, nuestras señorías locales y regionales han comenzado a abandonar sus madrigueras topándose con la realidad: todos quieren un trozo del pastel más grande del que pueden dividirse entre ellos. Algunos incluso el pastel entero.

La batalla más encarnizada, por las cotas de poder a las que aspiran y la igualdad latente en el proceso, es la protagonizada por el presidente de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, y la alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra. El PP ha decidido echarse al monte y abrirse en canal, pegándose además varios tiros en el pie por el camino formando dos bandos cada vez más distantes, condenados ambos (bendita condena) a gobernar todos juntos después del 1 de abril (fecha del congreso) esta región, su capital y varios de sus municipios más destacados.

jose-ignacio-ceniceros-cuca-gamarra

Las cuentas no salen. Las dos partes viven una calma tensa creyéndose vencedores de una votación en la que participarán 2.735 afiliados (al menos, esos se han inscrito). Hagamos matemáticas simples con dos mensajes y una deducción a la que llegaría un niño de Primaria.

«Más de 1.400» + «más afiliados e inscripciones que la otra candidatura» + un número indeterminado que se hayan inscrito por libre = cualquier número superior a 2.735 (mayor de 2.803).

Entre llamada y llamada a la unidad del partido, Ceniceros y Gamarra también realizan un llamamiento para erigirse como líderes de una candidatura que agrupe a ambos bandos, gamarrers y cenicerers. Y eso es imposible. Si hay sólo una lista, sólo puede haber un líder. ‘Los Juegos del Hambre’ en versión PP de La Rioja. Algo así como la sinopsis de la película ‘Los inmortales’ (1986): «Los Inmortales son seres de una raza especial que sólo pueden morir decapitados entre sí. Viven desde hace siglos entre los hombres, pero ocultando su identidad. Unos defienden el Bien, otros, el Mal. Una maldición los obliga a luchar entre sí hasta que sólo quede uno de ellos».

La pelea en la izquierda

diego-mendiola-equipo-izquierda-unida-11-marzo

En Izquierda Unida (IU) tampoco se libran de la alteración que sufren nuestros políticos con la llegada de la primavera. Tras la dimisión de cuatro de los siete miembros de su Ejecutiva después de que en enero del pasado año la militancia se decantara con un 78% de apoyos por Diego Mendiola como coordinador regional de IU en sustitución de Henar Moreno, la formación convocó una nueva asamblea para renovar su Junta Directiva. Y lío al canto llegando a fuertes gritos y duras acusaciones entre los presentes a la misma.

Reelegido Diego Mendiola de nuevo como máximo dirigente de IU en la región frente a la lista liderada por Eloy Bermejo (cuarenta votos de setenta), el ‘equipo’ de este segundo rechazó integrarse en la nueva dirección de la formación (tendrían que haber entrado tres personas): «Entrar en la dirección hubiera supuesto validar a personas que habían dimitido de la anterior dirección y que se volvían a presentar en la otra lista. Por ello hemos considerado más honesto decirlo a la cara hoy y explicarlo en la asamblea a toda la militancia antes de formar parte de una dirección que dimitir a los meses por discrepancias».

La tensión fue creciendo durante las horas posteriores. La cara más visible del partido por su concejalía en el Ayuntamiento de la capital (a través de la coalición Cambia Logroño), Gonzalo Peña, estallaba con una ‘carta’ en las redes sociales: «Lo que más me ha afectado son las acusaciones, los reproches y las descalificaciones en forma de comentarios y de mensajes que han cruzado la línea del respeto que siempre ha de estar presente».

Por si fuera poco, Mendiola echaba más leña al fuego en una entrevista en Diario La Rioja: «Creo que esa grandísima diferencia de proyectos a la que no aludieron en el debate en ningún momento es que si el suyo no gana, rompen la baraja, que es lo que han hecho». «La diferencia es que en determinadas ocasiones hay gente que se convierte en visionaria o gurús de lo que tiene que ser el futuro de IU y al final acaban saliendo por la puerta de atrás y sin el respaldo de absolutamente nadie porque lo que intentaban no era un proyecto colectivo sino cortoplacista y con intereses muy concretos y personales», añadía, terminando también por abrir en canal otro partido en la región.

La división morada

juan_calvo_ana_sainz_german_cantabrana

No es Podemos otro lugar tranquilo en las batallas por el liderazgo. Desde hace meses colea la inexistente relación entre el diputado regional Germán Cantabrana y el resto de sus compañeros en el Parlamento, aunque cuenta con el apoyo de otros dirigentes como la diputada Sara Carreño. La filtración del ‘Informe Cantabrana‘ y más tarde el ‘Expediente Cantabrana‘ evidencian los intentos por forzar su marcha para manejar el dinero de su liberación.

Varios militantes iniciaron hace un par de semanas una campaña de apoyo al exportavoz, reclamando además la dimisión del Consejo Ciudadano Autonómico y de su secretario general, Kiko Garrido, a quien acusan de querer ocupar el puesto de Cantabrana en el Parlamento (Podemos cuenta con cuatro diputados y Garrido era el quinto de la lista electoral).

Entre tanto, esta situación ha bloqueado, por ejemplo, el cambio de portavocía en el Parlamento anunciado por Podemos (señalaron que el puesto sería rotatorio en un intento por dar normalidad al cambio de Cantabrana a Juan Calvo). El primero no ha firmado la documentación y el puesto no puede rotar de Calvo a Ana Carmen Sáinz como estaba previsto. «Alguien no ha entendido la democracia ni que me hayan puesto los riojanos y es la razón por la cual estoy siendo atacado», señalaba Cantabrana.

Sin líder regional ni nacional

04Luena_iniciocampaña

El PSOE, la eterna casa de los líos, es el menor de los afectados por esta sucesión de disparos en el pie y navajazos internos que viven de forma más cruenta en el PP, IU y Podemos (seguramente también en el resto, aunque por el momento no han trascendido a la opinión pública). Su líder en la región, César Luena, lleva meses desaparecido. Un día se fue a Madrid para ser diputado en el Congreso, más tarde número dos del partido con Pedro Sánchez y poco más se sabe del que fuera concejal de Bobadilla.

Salvo pequeñas apariciones en reuniones en la comunidad y alguna iniciativa que afecta a La Rioja en la Cámara Baja, Luena es un hombre desaparecido. Hace tiempo dijo que no se presentaría a las primarias de la formación que ‘dirige’ desde Madrid, aunque estas no han llegado a celebrarse ante la falta de una Ejecutiva nacional (de la que fue expulsado con la creación de una gestora) y la deriva a la que ha sido sometido el partido en cuanto a plazos y fechas congresuales.

Inmersos ahora en la elección de un secretario general para el PSOE (a secas, sin siglas regionales), en La Rioja sólo llegan pequeñas olas de esta marejada en forma de apoyos a uno u otro candidato (a saber: Patxi López, Pedro Sánchez y Susana Díaz). La falta de pujanza de su federación a nivel nacional hace que apenas resuene aquí el conflicto (mucho más vivo en Andalucía, por ir más lejos), aunque algún atisbo ya se deja ver.

Por el momento, los socialistas riojanos viven en calma, incluso demasiada, dejando pasar una oportunidad de oro ante la fuerte división del principal partido desde hace más de dos décadas. Ni están ni se les espera. Se han convertido en meros testigos de la política regional (ahora que controlan cabeceras como Haro, Arnedo, Nájera y Santo Domingo) sin apenas trascendencia más allá del «pequeño Logroño del poder», parafraseando a Javier Cercas sobre el Madrid de Adolfo Suárez.

Subir