El murmullo habitual en el día a día de Logroño está próximo a incorporar un buen número de decibelios: los que emanan de las retroexcavadoras, hormigoneras y otra maquinaria pesada con la que la capital riojana avanzará en algunos de sus proyectos urbanísticos. Superado el ecuador del mandato municipal, la recta final del año y el inicio del siguiente experimentarán una intensificación de los trabajos con los que el Ayuntamiento confía en llegar a 2027 (año electoral) con la ciudad en perfecto estado de revista.
En su horizonte más cercano, el urbanismo logroñés otea el inicio de algunos de los proyectos marcados como estratégicos, la continuidad de otros que se han prolongado más de lo deseado y también algunas dudas acerca de actuaciones anunciadas meses atrás, cuyos plazos administrativos no terminan de concretarse. Asomémonos a cada uno de ellos.
Movimiento en el centro de la ciudad
A apenas un par de pasos de la Gran Vía, principal arteria de comunicación de Logroño, la renovación de la red de agua potable en la calle Vitoria -que comenzaron a principios de mes- anticipa el comienzo de la esperada reurbanización de las calles Vitoria y Lardero. Sus vecinos esperaban esta intervención como agua de mayo: el Ayuntamiento les presentó el proyecto a finales de 2023, con la promesa de que las obras estarían acabadas en la segunda mitad de 2025.
Tal que más vale tarde que nunca, el proyecto (adjudicado a Antis Obra Civil por 1,4 millones de euros) cuenta con un plazo de ejecución de diez meses, por lo que se espera que esté concluido antes de agosto. Los trabajos -que afectan al tramo de la calle Lardero comprendido entre Gran Vía y Pérez Galdós y la calle Vitoria- contemplan la creación de un área pacificada con dos zonas diferentes que facilitarán la transición entre la estética de la Gran Vía y el de las calles situadas más al norte.

Así, el tramo que une la Gran Vía con la calle Vitoria discurrirá en plataforma única, con acceso de vehículos limitado a la circulación de bicicletas en los dos sentidos y con la circulación de vehículos motorizados restringida únicamente para el acceso a garajes en sentido norte-sur, así como a los vehículos de servicios. En este tramo habrá aparcamiento sólo en uno de los dos lados, lo que permitirá ensanchar la acera. El pavimento para las aceras será el existente en Gran Vía y para la calzada se ha previsto asfalto fundido impreso de color granate.
Respecto a los aparcamientos, la calle Vitoria lo mantiene en línea a ambos lados de la vía con un ensanchamiento de las aceras hasta los 3,12 metros y un estrechamiento de la calzada hasta 3,51 metros. En el caso de la calle Lardero se suprime el aparcamiento del lado este de la calle y se mantiene el aparcamiento en línea del lado oeste, lo cual permite ensanchar las aceras hasta los 4 metros y la calzada se estrecha hasta los 4,50 metros. En la calle Lardero se instalará un nuevo paso de cebra elevado a mitad de la vía.
En busca del pasado
Antes de que acabe el año también se dará el pistoletazo de salida al bautizado como ‘Proyecto 1521’, calificado como el plan «estrella» por parte del equipo de Gobierno durante el presente mandato municipal. La primera de las actuaciones enmarcadas en el proyecto consisten en excavaciones arqueológicas para analizar el subsuelo en el área sur del PERI ‘Excuevas-Cuarteles’, esto es, en el aparcamiento de la calle Comandancia.

Los trabajos –adjudicados a Ocisa por casi cien mil euros– se prolongarán durante «no menos de seis meses» y serán la antesala de la construcción de dos aparcamientos subterráneos que sustituyan al parking del Revellín y el de Valbuena.
También se pretende recuperar, en la medida de los posible, el foso original de las murallas del Revellín, «poniendo en valor la verdadera majestuosidad de la fortificación». La conexión entre la rotonda de la Fuente Murrieta y la Calle Norte desaparecerá, derivando el tráfico, tras esta primera fase, por la calle Comandancia.

La segunda fase desplazará la Calle Norte haciéndola pasar por detrás de los Edificios de Intendencia, entre dichas edificaciones y los restos arqueológicos de Valbuena, permitiendo ampliar las aceras en la calle Norte y dando solución a los itinerarios peatonales en el entorno de Barriocepo.
Esto también permitirá dar mayor amplitud al entorno del Cubo del Revellín y sacar a relucir los restos arqueológicos del Palacio de la Inquisición, que en adelante formarán parte del entorno, ampliando las zonas verdes y los itinerarios ciclopeatonales.

Las vallas regresan a Cien Tiendas
Se acabó la tregua en Cien Tiendas. Beti Jai será el punto de partida, antes de que expire el año, de la reactivación de una de las reformas más farragosas de la capital riojana en las últimas décadas, que llevó al Ayuntamiento a devolver a Europa un millón por las obras no ejecutadas en la zona.
Con un presupuesto de medio millón de euros y un plazo de ejecución de seis meses, esta intervención marcará la pauta del «ambicioso plan de regeneración urbana y comercial que el Gobierno local realizará en Cien Tiendas«. La actuación, según avanzó el Consistorio, dará continuidad a la conexión con la Glorieta del Doctor Zubía, empleando materiales y criterios similares, además de incluir referencias al antiguo frontón de Beti Jai.

Aunque las previsiones del Ayuntamiento pasan por que las obras de Beti Jai acaben en verano, la reurbanización de Cien Tiendas continuará a finales de 2026 con las intervenciones de Doctores Castroviejo y Juan XXIII. Los vecinos de la zona, por tanto, seguirán teniendo el ruido de las obras como banda sonora.
Una obra en marcha y dos en camino
Donde también viven habituados al repiqueteo de los operarios es en el entorno de la antigua estación de autobuses, que prosigue en su reforma exprés. Marzo es la fecha límite para que terminen los trabajos –envueltos en la polémica por las variaciones del diseño elegido inicialmente– y, así, no tener que devolver otros 2,6 millones de euros de los fondos europeos.

Contando con que los plazos se cumplan, los vecinos seguirán rodeados de vallas, pues el Ayuntamiento dará continuidad a esta intervención con otras dos: la peatonalización de la calle Belchite y la construcción de una rotonda de acceso a San Antón para los que vehículos que transiten por Vara de Rey, en sentido descendente.

Dicha rotonda supone la única actuación concretada en una reforma de la San Antón que ha vuelto a quedar en el limbo una vez más. El Ayuntamiento, que a principios de año presentó una reurbanización alternativa a la anunciada por el anterior equipo de Gobierno, optó el pasado verano por tirar de freno de mano y dejar la reurbanización de la principal vía comercial de la ciudad en manos de la corporación municipal que salga de las elecciones de 2027.
El ‘nuevo’ Bretón
Una de las intervenciones más ambiciosas de los últimos años avanza en el corazón de la ciudad. La ampliación del Teatro Bretón está próxima a mostrar el esqueleto del nuevo edificio polivalente que se levantará sobre la planta de los antiguos juzgados.

La mala noticia para los vecinos de Bretón de los Herreros es que la intervención va para largo: el plazo de ejecución del proyecto es de 38 meses, con su finalización prevista para 2028.
Un proyecto eterno sin rematar
Al igual que San Antón, otra de las actuaciones que no ha acabado de concretarse es el proyecto de mejora de la seguridad en el entorno de la estación de autobuses, que implica el ensanchamiento de la calle Miguel Delibes a cuatro carriles y la reordenación del tráfico rodado en el entorno.

Aunque el soterramiento parcial de la subestación eléctrica de Cascajos finalizó la pasada primavera, no hay un horizonte claro para adecentar la conexión de la calle Marqués de Larios con la estación de autobuses, cuyo entorno permanece sin asfaltar, cubierto de grava, con las tapas del alcantarillado a la vista y un paso de peatones para cruzar Miguel Delibes.

El Ayuntamiento presentó hace más de un año su plan para mejorar la seguridad en el entorno de las estaciones, que pasaba por habilitar carriles exclusivos para autobús y taxi bajo la cúpula que las conecta, pero casi un año y medio después no hay plazos para acometer dichas actuaciones.
Logroño crece hacia el sur
Lo que sí cuenta con planos y plazos -aunque no son tan inminentes- es la ansiada prolongación de la Avenida de la Sierra, vinculada al desarrollo urbanístico de Ramblasque.

Aunque la construcción de 2.300 nuevas viviendas tiene el año 2035 como horizonte, el Ayuntamiento fija diciembre del próximo año como horizonte para finalizar la conexión de Avenida de la Sierra, sobre la que pivota el proyecto urbanístico, por lo que la maquinaria pesada comenzará a trabajar en la zona durante los próximos meses.


