Han pasado apenas doce días desde que el Gobierno de La Rioja inaugurase la campaña de alto riesgo con el operativo de vigilancia, prevención y extinción de incendios forestales, con el mayor despliegue de efectivos de su historia, y desde entonces la comunidad ha registrado hasta ocho incendios, entre forestales y agrarios, que han afectado a unas 300 hectáreas.
El último se ha desarrollado en el término municipal de Ribafrecha, en el entorno de la LR-346 que conecta esta localidad con la de Ventas Blancas. Las llamas han empezado en una finca agrícola, pero poco después se han desplazado hacia la zona del monte, quemando unas 24 hectáreas (a falta de confirmación oficial). Horas después, alrededor de las cuatro de la tarde, han dado por estabilizado el incendio, mientras que parte de los efectivo continúan en el lugar.

Incendio en Ribafrecha, el domingo.
El fuego, que ha obligado a activar el nivel 1 de emergencia del Plan Especial de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales de La Rioja (INFOCAR), también ha motivado el desalojo de una finca habitada y la evacuación de los animales que se encontraban en la explotación. Labores en las que ha participado la Guardia Civil, regulando también el tráfico en la citada vía comarcal. Los recursos de Medio Natural, Bomberos de Logroño, Cruz Roja y los propios agricultores del municipio, una vez más, han colaborado en los trabajos de extinción, lo que ha agradecido el alcalde de Ribafrecha: «Gracias a ellos se ha podido controlar bastante, han hecho una labor increíble».
Sin embargo, uno de los incendios más graves en cuanto a superficie calcinada es el que se originó este pasado jueves por la tarde en el entorno de Ayabarrena, en Ezcaray, y que obligó a movilizar a unos 80 efectivos durante la primera noche. La última actualización de este domingo dicta que son 125 las hectáreas calcinadas, siendo un rayo la principal hipótesis del incendio forestal. El fuego, controlado desde este sábado a última hora, mantiene en la zona a varios efectivos para controlar el perímetro: un agente forestal, una unidad de bomberos forestales de Medio Natural, una autobomba de Medio Natural, así como medios de Castilla y León que llevan presentes desde el inicio.

Incendio en Ayabarrena, el pasado 10 de julio.
La jornada del viernes, 10 de julio, fue especialmente dura, con vecinos y efectivos sin quitar la mirada de la Sierra de la Demanda. Cinco vecinos de la aldea fueron desalojados de sus casas por precaución, mientras una pala retroexcavadora de grandes dimensiones se sumaba al amplio dispositivo de emergencia movilizado. Un vehículo que fue escoltado por la Guardia civil para «garantizar un desplazamiento seguro» y coordinado.
La misma tormenta del jueves provocó también otros fuegos, aunque de bastante menor importancia, en San Bartolomé (Santa Engracia del Jubera), así como en Ventas Blancas (Lagunilla del Jubera), aunque en este caso las llamas se apagaron con la lluvia. Los bomberos también tuvieron que actuar en varios incendios en Arnedillo, Hormilla y Zarratón, donde se reavivó un foco del día anterior.
Ese mismo día, unas horas antes, los tractores y medios terrestres y aéreos se desplazaron hasta Treviana para controlar y sofocar otro fuego, esta vez agrícola. Allí ardieron unas 20 hectáreas, quedando controlado pasadas cuatro horas.

Incendio en Treviana, el pasado 9 de julio.
En esta semana entre llamas, en la que también se ha registrado el día más caluroso del año (el 7 de julio con termómetros rozando los 42 grados), los efectivos contraincendios han tenido duras jornadas de trabajo. La del 8 de julio fue especialmente complicada también, con varios incendios simultáneos. El primero fue en Foncea, donde unos unos operarios de una empresa de carreteras se encontraban manipulando unas señales con la radial, provocando que saltaran chispas al campo muy cerca del casco urbano. Eso acabó con un total de entre 15 y 20 hectáreas afectadas, aunque la rápida respuesta de los agricultores, que acudieron con tractores y aperos, resultó clave en el control.

Incendio en Foncea, el pasado 8 de julio.
Durante la tarde de ese 8 de julio los bomberos del CEIS Rioja tuvieron que sofocar dos fuegos más, en Galilea y Villamediana de Iregua. En el primer caso, ardieron cerca de cinco hectáreas agrícolas cercanas al barrio de bodegas, así como a varios pabellones. En el caso de Villamediana, los servicios de emergencia lo calificaron como un incendio pequeño que afectó a unos 5.000 metros cuadrados de terreno agrícola abandonado. Y después llegó otro susto, esta vez desde el barrio logroñés de Varea, donde la cercanía de las llamas obligó a desalojar las piscinas por precaución. El fuego se originó en una zona de maleza próxima al recinto y acabó quemando parte de la parcela. Una zona donde este sábado volvió a reactivarse el fuego por tercera vez, lo que movilizó de nuevo a los Bomberos de Logroño.

Incendio en Varea, el pasado 8 de julio.
El quinto de la jornada ocurrió entre Ollauri y Haro, dejando a su paso diez hectáreas quemadas. Todos los incendios quedaron extinguidos al día siguiente.
Otro de los fuegos más críticos acontecidos en este mes de julio es el del pasado día 4, que llegó a quemar 120 hectáreas en la zona de Pradoviejo, entre Logroño y Lardero. La gravedad de este incendio recaía en su cercanía al casco urbano, así como a una central de Iberdrola en Pradoviejo que estuvo amenazada por las llamas. La N-111 también estuvo cortada dada la expansión del fuego y es que todo apunta a que hubo varios focos. Un incendio que quedo extinguido por completo a la mañana del día siguiente.

Incendio en Logroño, el pasado 4 de julio.
Un verano abrasador
Más allá de lo que va del mes de julio, el comienzo del verano oficialmente también ha estado marcado por varios incendios en la región. El más importante en cuanto a superficie afectada y dificultades en su extinción fue el originado el pasado 21 de junio en Ribafrecha y que poco a poco fue acercándose a la zona de La Unión y Clavijo. Fueron 63 hectáreas calcinadas y tuvo varias reactivaciones hasta que cuatro días después se logró extinguir oficialmente. En ese operativo, los tractores también fueron cruciales a la hora de frenar el avance de un fuego que también obligó a desalojar varias viviendas del entorno.
Otro de los fuegos que mantuvo en vilo a ciudadanos y efectivos fue el de La Rad de Logroño, en el entorno de las bodegas de Marqués de Vargas y Marqués de Murrieta. La tarde del pasado 25 de junio ardieron unas 7,5 hectáreas de monte bajo y no fue hasta la mañana del día siguiente cuando se extinguió por completo, si bien las llamas obligaron a cortar la AP-68 durante tres horas.
Así mismo, entre el 21 y el 27 de junio los servicios de extinción actuaron en otros cinco incendios forestales y agrarios (en Santo Domingo de la Calzada, en el entorno del yacimiento de Contrebia Leucade, en Cárdenas, en Canales de la Sierra y en Albelda de Iregua) que juntos sumaron unas nueve hectáreas afectadas.


