El Rioja

Una cata de vinos especiales y un posible cambio de calificación de añada

Fotos: Fernando Díaz/RIOJAPRESS

Unas copas de Viña Alberdi Selección Especial 2021 y Finca Martelo 2021 le han servido a Julio Sáenz para poner sobre la mesa una idea que no es ajena al sector y que no es otra que la valoración sobre la calificación de ‘Muy Buena’ para la añada 2021. En su opinión, «el Consejo Regulador de la DOCa Rioja debería hacer un ejercicio de dinamismo personal y cambiar la clasificación a ‘Excelente’, para que no ocurra como en la de 1981, cuando fue la de 1982 la que se llevó el reconocimiento a ‘Excelente’ mientras que son los vinos del año anterior los que están mucho mejor».

Con este debate sobre la excepcionalidad de los vinos de 2021 ha protagonizado el director técnico de La Rioja Alta S.A. la sexta velada de las Catas Underground, organizada por NueveCuatroUno y Calado by Criteria, de la mano de Argraf, Cartonajes Santorroman, Cork Supply, Ramondin e Intranox, y en compañía de los pinchos de Delicious Gastronomía como maridaje.

«Los enólogos de la generación anterior a la mía tienen como referencia aquella añada de 1964. Para los de mi generación, es la de 2001, mientras que para esos enólogos que vienen empujando fuerte ahora la que mejor recuerdan es la de 2021. Pero en este caso no cuenta con la mención de Excelente’, por eso creo que el Consejo debería reflexionar y modificarlo cuanto antes», apunta.

Una postura, además, compartida en las mesas de debate del sector con voces como la de David González (Viña Salceda), quien reconoce que los vinos de la añada 2021 «tienen algo especial», por lo que merecen portar la calificación de ‘Excelente’.

Ese Viña Alberdi Selección Especial 2021 que se ha catado en El Calado reconoce la grandeza de esta añada, pero también reconoce la grandeza de un vino que deja atrás la categoría de crianza para convertirse en un reserva, mostrando así un punto de inflexión con el que esta referencia ha logrado la capacidad de guarda de la que antes carecía. «Sacarlo como un crianza se le quedaba corto, este vino ahora es otra cosa, es algo especial. De hecho, las grandes añadas de Viña Alberdi son el resultado de no poder elaborar un gran reserva debido a las condiciones meteorológicas, pero cuya uva sí sirve para este vino».

El otro 2021 que se ha catado es Finca Martelo, de la bodega Torre de Oña. Allí el grupo bodeguero trabaja en un proyecto de recuperación de viñedos artesanales iniciado hace cinco años para preservar esa memoria de Rioja y aprovechar unas uvas que saben resistir a las inclemencias meteorológicas. «Parte de esas uvas van a parar a Finca Martelo, dotándolo de la profundidad y complejidad que le faltaban antes a este vino», reconoce. Torre de Oña, además, está inmersa en la renovación de parte de sus viñedos que rodean la bodega con el fin de crear nuevas plantaciones al vaso y con el sistema keyline.

En este viaje entre denominaciones y bodegas del grupo La Rioja Alta S.A., Sáenz ha descorchado Pazo de Seoane 2024, un blanco donde el albariño predomina pero no es exclusivo. «Buscábamos la complejidad del albariño, pero con una capacidad de guarda que la completan la loureiro, la caíño blanco y la treixadura».

«Para que una bodega continúe con el paso de los años es clave que evolucione, que no haga siempre lo mismo, que aprenda y también conozca otras zonas. Cuando aterrizamos en Rías Baixas, en 1988, fue porque antes habíamos intentado hacer un gran blanco en Rioja al estilo de los Tondonia de María José López de Heredia, pero no nos salió bien, así que buscamos en una de las grandes zonas de blancos de España. Allí estuvimos durante diez años construyendo un viñedo que a día de hoy ocupa más de 70 hectáreas siendo el más grande de la denominación», remarca.

Y de Rías Baixas a Ribera del Duero para completar la andadura de La Rioja Alta. En este caso Sáenz relata los entresijos que de cómo se diseño este vino, dejando atrás esa idea inicial de hacer un Viña Ardanza pero en Ribera. «Ya sabéis, un reserva, con tres años de barrica, roble americano,… Y, evidentemente, nos equivocamos. Así que lo que hicimos entonces fue un vino con el concepto de ‘terroir’, elaborado de un único viñedo y sin mezcla de variedades. Un vino de Ribera, además, moderno, es decir, afrutado y con menor impacto de la madera». Eso es lo que se respira al posarse sobre la copa de Áster El Espino 2023. Un vino con la identidad de esta DO, pero con la suavidad de Rioja.

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