El Rioja

Tres denominaciones y cuatro bodegas para catar La Rioja Alta S.A.

Julio Sáenz, director técnico de La Rioja Alta S.A.

Rioja, pero también Rías Baixas y Ribera del Duero. La Rioja Alta S.A. aúna en un solo espacio referencias de sus cuatro bodegas para demostrar que este es un grupo de mezclas, cero inmovilistas, que apuesta por hacer cosas de nivel también fuera de Rioja.

La firma asentada en el Barrio de la Estación de Haro regresa al Calado para protagonizar la sexta cita (entradas agotadas) del VII ciclo de Catas Underground organizado por NueveCuatroUno y Calado by Criteria de la mano de Argraf, Cartonajes Santorroman, Cork Supply, Ramondin e Intranox. Todo ello acompañado de los pinchos de Delicious Gastronomía. Será el director técnico de la bodega, Julio Sáenz, quien dirigirá la velada de la mano de cuatro de sus referencias: Viña Alberdi 2021, Finca Martelo 2021, Pazo de Seoane 2024 y Áster El Espino 2023.

– ¿Qué busca con esta selección tan poco común?

– Creo que todo el mundo nos conoce, pero no tanto al resto de bodegas que tenemos, que son más desconocidas. La cata fácil hubiera sido hacer una solo con vinos de la bodega de Haro, con una vertical, por ejemplo. Pero la atrevida, y más atractiva, es esta y creo que en Rioja es la primera vez que hacemos algo así. Con esto vamos a mostrar que La Rioja Alta, dentro de ser una bodega clásica, no es inmovilista y tiene otros proyectos, otros estilos de vino y otras formas de entender la enología y la viticultura. La idea es hacer el recorrido del Camino de Santiago: empezar en Rioja, pasar por Ribera y acabar en Rías Baixas.

– Diferentes estilos que también se palpan en las dos referencias de Rioja.

– Así es. Viña Alberdi es el vino que nos identifica muy bien en el carácter clásico de la bodega, pero es que esta añada, además, sale con la mención de Selección Especial porque creemos que la 2021 es una de la gran añada de Rioja de este siglo después de la de 2001, aunque el Consejo Regulador la calificara como ‘Muy buena’. Ha evolucionado de una manera espectacular y creo que que habría que cambiar esa calificación. Por si fuera poco, lo sacamos por primera vez en su historia en el mercado nacional como reserva, ya que hasta ahora se comercializaba como crianza. Por otro lado, Finca Martelo (Bodega Torre de Oña) refleja la identidad de los vinos de Rioja Alavesa como vinos afrutados, con una buena capacidad de guarda y amables, fáciles de beber. Al principio lo trabajamos con un concepto muy clásico de Rioja, pero luego vimos la enorme diversidad de suelos que tenía la parcela y que nos permitía hacer vinos de diferentes estilos, así que buscamos uno más moderno y afrutado, con una madera menos presente.

– ¿Cómo ha sido el proceso hasta lograr dar con la tecla de Pazo de Seoane, donde el albariño predomina pero convive con otras uvas?

– Queríamos hacer un vino con identidad, pero más allá de la frescura del albariño incorporamos loureiro, caíño blanco y treixadura. En O Rosal, de donde procede este vino, tenemos cerca de cien hectáreas, siendo probablemente el viñedo más grande de la DO Rías Baixas, y fue ahí donde vimos que podíamos conseguir hacer un blanco con capacidad de guarda. Esa ha sido nuestra forma de entender Pazo de Seoane (Bodega Lagar de Fornelos)desde el principio.

– En Ribera del Duero también habéis buscado ir más allá de lo tradicional en la denominación. ¿Cómo define El Espino?

– Este vino es el penúltimo proyecto del grupo y refleja modernidad, menos madera, menos alcohol, menos color,… Un vino más bebible. Cuando llegamos a Ribera empezamos elaborando un clásico de la región, con potencia, taninos y color, pero luego vino que el consumidor busca otras cosas, así que hicimos un Ribera fresco, que identifique la zona y tenga esa identidad de Ribera. Eso es El Espino (Bodega Áster), procedente de varias parcelas.

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