Salud

«Respirar aire contaminado no debería normalizarse»

Foto: Raquel Manzanares (EFE)

El estudio sobre contaminación realizado en entornos escolares de Logroño ha abierto un debate sobre la calidad del aire en las inmediaciones de prácticamente todos de colegios de Logroño. La campaña, impulsada por la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de La Rioja (FAPA Rioja) dentro de una iniciativa estatal junto a Ecologistas en Acción, analizaba los niveles de contaminación en distintos accesos escolares. Y los datos obtenidos no fueron buenos. Sólo el CEIP Ana María Matute estaba dentro de los márgenes que recomienda la OMS.

Sin embargo, tras hacerse públicos los resultados, la portavoz del Ayuntamiento, Celia Sanz, cuestionó públicamente su validez y aseguró que el informe «no tiene rigor ni evidencia científica». Fede Castillo, médico en La Rioja y participante en el estudio defiende que el trabajo siguió «protocolos reconocidos» y sostienen que los datos reflejan «un problema real relacionado con el tráfico y la exposición de los menores a la contaminación».

Cómo se hicieron las mediciones

El estudio se desarrolló mediante tres pequeños tubos medidores instalados en distintos puntos cercanos a los centros educativos. Son dispositivos sencillos que permanecen colocados durante varias semanas captando y midiendo partículas contaminantes.

Castillo asegura que no fue un trabajo improvisado. «Cuando vi cómo se hacía me dio mucha confianza», explica. Uno de los aspectos que más destaca es que «varios medidores se colocaron junto a la estación oficial de La Cigüeña, utilizada por el propio Ayuntamiento para controlar la calidad del aire en la ciudad y los resultados fueron muy parecidos». Según explica, las cifras se movían en rangos similares, algo que consideran clave para validar el estudio. «Eso demuestra que los datos están en la misma línea que los registros oficiales», sostiene. «Ya los datos de la estación son horrorosos estando donde está».

Además, recuerda que las mediciones no se realizaron durante unas horas o un único día, sino durante varias semanas consecutivas. «Cuando se dice que esto es una medición puntual, simplemente no es verdad», lamenta. «Este método incluso lo tiene validado el Gobierno de La Rioja con otra empresa».

También subraya que los dispositivos fueron colocados con autorización municipal y que el método utilizado ya ha sido empleado en otras campañas ambientales y se emplea en otras ciudades. «No ha sido algo inventado por cuatro personas ni hecho a escondidas», añade.

Más tráfico, más contaminación

La principal conclusión del informe resulta bastante intuitiva: donde hay más coches, hay más contaminación. Los puntos con mayor intensidad de tráfico registraron peores niveles, mientras que las zonas con menos circulación o rodeadas de espacios verdes ofrecieron cifras más bajas.  «Tiene datos muy curiosos de dos coles que están muy cerca: uno que tiene una zona verde alrededor y da números mucho más bajos que el otro».

Precisamente esa relación entre tráfico y resultados es uno de los argumentos que utilizan los impulsores del estudio para defender su coherencia. «Lo lógico es que en las calles con más circulación aparezcan peores datos y eso es exactamente lo que ha ocurrido», explica.

La diferencia entre legal y saludable

Otro aspecto importante es que tras el estudio «nadie  ha dicho que el Ayuntamiento esté incumpliendo la legislación». Lo que plantean es que los niveles detectados se alejan de las recomendaciones sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). «Cumplir la normativa no significa que esos niveles sean inocuos para la salud», asegura.

Pero Fede Castillo va más allá. «El Ayuntamiento de Logroño se remite a la normativa de 2011, pero la nueva norma de 2024 ya establece que se deben cambiar las emisiones a pesar de que hay una moratoria para cumplirlas hasta 2027». Lo que evidencia que en cuestión de meses las mediciones que se han hecho no cumplirán con la normativa.

Además utiliza una comparación sencilla para explicar esa diferencia entre legalidad y salud pública. «Antes también era legal fumar en muchos sitios y eso no quería decir que fuese sano», resume Castillo.

Las consecuencias para la salud

La preocupación se centra especialmente en los niños. Los menores son más vulnerables a la contaminación «porque sus pulmones y su organismo todavía están en desarrollo y porque acumularán más años de exposición a lo largo de su vida».

FOTO: EFE/ J. Casares.

La evidencia científica relaciona la contaminación atmosférica con problemas respiratorios, cardiovasculares y neurológicos. Entre los efectos que mencionan los sanitarios aparecen estudios vinculados al neurodesarrollo, enfermedades respiratorias, problemas cardiovasculares o trastornos relacionados con la atención. «Respirar aire contaminado todos los días en la puerta del colegio no debería normalizarse». La preocupación no responde únicamente a un episodio puntual de contaminación, sino a la exposición continuada. Es decir, a respirar diariamente ese aire durante años.

Posibles medidas

Y vistos los datos, «en vez de decir que no son científicos sin detallar ningún informe que lo ratifique o especialista que lo asegure lo que deberían son buscar medidas para evitarlo».  Para ellos, la solución pasa por replantear algunos entornos urbanos, especialmente alrededor de los centros escolares.

Entre las propuestas aparecen reducir tráfico en determinadas calles, limitar velocidades, ampliar zonas verdes o facilitar desplazamientos a pie, en bicicleta y transporte público. También se plantea pacificar algunos accesos escolares y disminuir el peso del coche privado en ciertas zonas. «Cuando haces calles enormes pensadas para circular rápido, favoreces más tráfico y más contaminación».

Además insisten en que el problema no afecta solo a los colegios. Consideran que Logroño debe abrir una reflexión más amplia sobre movilidad y calidad del aire. «No sirve de mucho sacar coches de una calle concreta si simplemente desplazas el problema a otra», apunta.

El informe ha terminado convirtiéndose en mucho más que un estudio técnico. Quienes han impulado las mediciones lamentan que el Ayuntamiento haya rechazado inicialmente el informe en lugar de utilizarlo como punto de partida para ampliar análisis o estudiar posibles mejoras. “Lo lógico sería comprobar más datos y analizar la situación, no descartarla directamente”, sostienen.

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