Agricultura

Buen calibre y calidad para una cereza que confía en los meses de junio y julio

El fruto temprano previsto para cosechar en mayo se ha echado a perder tras las lluvias, por lo que los productores confían en junio y julio

La primera cosecha de cerezas, la correspondiente a mayo (hay dos más en junio y julio en función de las variedades), no ha dejado buen sabor de boca entre el consumidor. Simplemente, porque apenas ha habido fruto que comercializar. Las lluvias de finales de abril y comienzos del presente mes han arrasado gran parte de la producción de cereza temprana en La Rioja, pero también a nivel nacional.

Santiago Jiménez, de la empresa DeQuelia en Quel, debería estar ya cogiendo esos primeros ramilletes del año, pero toda la temprana «se ha ido al traste». Esto supone en torno al 20 o 30 por ciento de su toda explotación (ubicada en esta localidad riojabajeña), por lo que confía en que el resto de fincas corran mejor suerte. «Aquí han llovido unos 110 litros de agua desde finales de abril», dejando cerezas rajadas y echadas a perder. Un escenario que ya viene siendo recurrente en las últimas campañas.

«Venía una gran cosecha en cuanto a calibre y calidad del fruto y lo que queda sigue estando en buenas condiciones. La segunda remesa va bien, a día de hoy, así que si todo avanza sin problemas espero que para finales de la próxima semana se pueda empezar a recoger algo», refleja poniendo todas sus esperanzas en que lo que el astro no dañe el fruto que aún está en las últimas fases de engorde.

Las pérdidas económicas que ha dejado la lluvia tras de sí no están cubiertas por el seguro agrario y es que «con las condiciones a las que están sujetas las pólizas es imposible acogerse a ellas». Jiménez explica que el seguro para las cerezas se hace por explotación, es decir, que si los daños afectan al 20 o 30 por ciento de la explotación no vas a conseguir esa tasación: «Tendrías que tener cerezas rajadas prácticamente en el cien por cien de la explotación para optar a la indemnización, y después restar las franquicias. Por eso creo que no es viable asegurar la cereza con este tipo de módulos a menos que tengas una explotación de cereza temprana exclusivamente. Pero esto es rarísimo porque la mayoría busca variedades escalonadas para cubrir mayor campaña».

En su caso no se plantea deshacerse de estas primeras cerezas, pero reconoce que «si esta situación continúa repitiéndose año tras año, la cereza temprana acabará desapareciendo en esta zona porque nadie está dispuesto a estar todo el año trabajando para que cuando llegue el tiempo de la cosecha tengas que dejar el fruto en el campo».

Del valle del Cidacos al valle de Ocón, y sumando unos 200 metros de altitud, a las cerezas de Cersabor aún les queda un par de meses para inaugurar su campaña. Actualmente están en la fase de cereza verde antes del cambio de color y después llegará el engorde, por lo que el margen de riesgo meteorológico todavía persiste. Alfonso Pascual es el responsable de esta explotación ubicada en el término de Aldealobos y asegura que la campaña también ha empezado mal en las principales zonas de producción a nivel nacional, «salvo el Jerte, que parece que ha librado un poco más». «La lluvia llegó justo en el momento del cambio de color, que uno de los momentos en los que más se raja la cereza».

Un temporal que ha dejado en el mercado menos género, pero eso tampoco implica que los precios del fruto que sí ha salido adelante vayan a ser más altos. «Al final, si la calidad que trae ese fruto no es buena la gente no va a pagar lo que no vale. Además, hay que tener en cuenta que si no hay buena calidad la exportación no va a tirar con fuerza y eso deriva en que se quede todo para el mercado nacional. Es decir, que este puede colapsar por ese exceso de oferta y, como consecuencia, la temporada arranca ya con el pie izquierdo y con bajos precios, así que a ver quién remonta eso luego».

Por el momento Pascual aguarda el momento de la cosecha con «tranquilidad», al tanto del cultivo y desarrollando las labores de manejo del suelo y aplicación de los tratamientos fitosanitarios que corresponden. Desearía que este año la recolección fuera igual de tranquila que la de 2025 en lo que a la meteorología respecta, pero una tormenta por la tarde en pleno junio puede malograr toda su cosecha, así que la última palabra la tiene siempre el cielo.

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