La Rioja

‘Revive en La Rioja’: historias para entender por qué quedarse

Quedarse. Volver. Empezar de nuevo en un pueblo. Tres verbos que, durante años, han sonado casi a resistencia. Hoy, sin embargo, empiezan a contar otras historias. Esos son los ingredientes de ‘Revive en La Rioja’, la nueva iniciativa de NueveCuatroUno: una serie de reportajes que, en las próximas semanas, pondrán nombre y rostro a quienes han decidido dar ese paso. Y además, darán forma a una revista monográfica que presentaremos la próxima semana en Navarrete, San Vicente de la Sonsierra y Rincón de Soto.

Porque, al final, la despoblación no se entiende solo con cifras. Se entiende cuando alguien decide quedarse en Cenicero cuando todo parecía empujar hacia fuera. O cuando otro hace el camino inverso y vuelve a Torrecilla en Cameros después de años en Madrid. Ahí es donde empieza todo.

El proyecto surge precisamente de esa necesidad de mirar más cerca. De dejar a un lado los grandes titulares y entrar en las casas, en las cocinas, en las conversaciones de barra. NueveCuatroUno ha recorrido pueblos, ha paseado por plazas, ha escuchado sin prisa. Y, poco a poco, ha ido encontrando algo que no siempre se ve: decisiones que cambian vidas.

Ahí está Isabel, en Arnedillo, que llegó casi por casualidad y acabó encontrando un ritmo distinto, más tranquilo, que terminó por convertirse en una forma de vida. O Pablo y Víctor, en Ausejo, que nunca dudaron de que el pueblo que les vio crecer sería también el lugar donde construir su futuro. No por inercia, sino por convicción.

Hemos pasado por Autol, donde Natalia lo resume de otra manera: quedarse no tiene nada de resignación, tiene que ver con el arraigo. Con ese vínculo invisible que, a veces, pesa más que cualquier oportunidad fuera. O en Azofra, donde Dani —llegado desde Atlanta— ha hecho justo lo contrario a lo que muchos imaginan: cruzar medio mundo para encontrar aquí, en un pequeño municipio, la casa de su vida.

La revista recoge todas esas historias con calma. Como si pidiera al lector que baje el ritmo y se quede un rato. Porque hay algo que se repite en todas ellas: la sensación de que, por fin, la vida encaja. Que el tiempo deja de ser una carrera y se vuelve algo más habitable.

También están quienes encuentran en el pueblo una libertad difícil de explicar. Como Sandra y Eduardo, en Corera, donde su hijo juega en el frontón, la calle es una extensión de casa y el día a día tiene otro ritmo.

O en Gallinero de Cameros, donde Unai convierte un impulso personal en un proyecto de vida que cuestiona la forma en la que entendemos lo rural. O en Nalda, donde Raúl y Beatriz representan algo más: esa especie de resistencia tranquila que intenta que los pueblos no se apaguen. Que sigan teniendo futuro.

El mapa se amplía: Ezcaray, Sojuela, Autol, Zaldierna… Allí, Alba y Xavi, llegados desde Cataluña, han descubierto que cambiar de paisaje puede ser también cambiar de vida.

‘Revive aquí’ es una forma de mirar y de entender que cada decisión individual -quedarse, volver, empezar- tiene un impacto colectivo. Detrás de cada casa abierta hay una escuela que resiste, un bar que sigue encendiendo la luz y un pueblo que respira. Y quizá, sin decirlo en voz alta, deja una pregunta flotando: ¿y si el futuro estuviera en revivir como han hecho recientemente decenas de riojanos?

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