Los calagurritanos Javier Sola y Juan Carlos Ruiz han vivido en Londres persiguiendo el sonido del rock británico durante casi una década. Allí formaron The Gulps, una banda con la que lograron abrirse camino en la escena musical inglesa y con la que todavía hoy siguen girando por Europa. Sin embargo, entre conciertos, viajes y aquellas fiestas improvisadas en los pisos londinenses empezó a gestarse algo inesperado. Lo que al principio fue casi un experimento musical terminó convirtiéndose en Lima Negra, un nuevo proyecto que hoy toma forma desde Granada.
El origen de todo fue, curiosamente, la nostalgia. Después de años viviendo en Reino Unido, ambos músicos empezaron a echar de menos España: el sol, la comida… y también la música. Esa sensación comenzó a reflejarse en el ambiente de las reuniones que organizaban con amigos en Londres. «En las fiestas dejamos de poner las bandas inglesas que escuchábamos siempre y empezamos a experimentar con otros ritmos de España y de Latinoamérica», recuerda Sola.
Aquellas noches tenían su contrapunto inevitable: las resacas del día siguiente. Y fue precisamente en ese momento cuando comenzaron a aparecer las primeras canciones. «Al día siguiente empezábamos a escribir de forma muy natural», explica el músico. Canciones que se alejaban del estilo que habían cultivado hasta entonces, pero que nacieron con una espontaneidad sorprendente.
En aquel momento todavía no existía un plan claro. Pero la idea empezó a tomar forma cuando viajaron a Andalucía para actuar con The Gulps en el festival Weekend Beach de Torre del Mar. Tras el concierto decidieron quedarse unos días más en Granada. Aquella estancia acabaría marcando el rumbo de su música. Durante esas semanas conocieron a un productor local al que enseñaron algunas de las maquetas que habían grabado casi por juego. La reacción fue inmediata. «Le gustaron mucho y nos dijo: ‘Venga, vamos al estudio y lo hacemos’», rememora Sola.

Foto: Alba Guni
A partir de ahí ccomenzó un ir y venir constante entre Londres y Granada. Los viajes se han sucedido mientras las canciones iban tomando forma en el estudio. Pero un acontecimiento inesperado terminó acelerando el cambio definitivo. El guitarrista de The Gulps, Francesco, enfermó y tuvo que pasar varios meses hospitalizado. «Fue un poco el detonante final», explica Sola. «Decidimos que era el momento de mudarnos a Granada».
Así nació definitivamente Lima Negra, un proyecto que convive con su banda original. Mientras el nuevo disco, Peligros, empieza a abrirse camino, The Gulps continúan girando por Europa con diferentes artistas. Para ellos no hay contradicción entre ambos proyectos. «Estamos compaginando las dos cosas. Al final simplemente se trata de seguir haciendo música», explica el músico.
El cambio de estilo puede resultar sorprendente para quienes los conocían por su faceta más rockera. Sin embargo, Sola insiste en que desde dentro no lo perciben como un giro radical. «Nosotros lo vemos como seguir escribiendo canciones», explica. «Yo compongo con una guitarra acústica y Juan Carlos también. Luego, en el estudio, decides cómo vestir esa canción».
Ese proceso creativo ha ido incorporando influencias muy diversas. En las canciones de Lima Negra conviven la cumbia colombiana, ecos de Chavela Vargas, la intensidad de Camarón o Enrique Morente… Son sonidos que ambos músicos han ido descubriendo poco a poco y que han terminado filtrándose en su música. «Creo que seguimos teniendo esa esencia rock and roll y punk de donde venimos», señala Sola. «Pero hemos jugado con la versatilidad del rock y hemos hecho guiños a otros géneros».
Granada ha terminado de moldear ese nuevo universo musical. La ciudad, explica, tiene una escena cultural especialmente viva, con conciertos, teatro y eventos prácticamente cada semana. Algo que incluso ha sorprendido a quienes venían de una capital cultural como Londres. «La oferta cultural es increíble. Hay artistas por todos lados», asegura.
Además, la ciudad ofrece algo que en Londres se había vuelto cada vez más difícil: una vida más accesible para quienes intentan dedicarse a la música. Tras nueve años en Reino Unido, Sola reconoce que la capital británica ha cambiado mucho. «Los precios han subido muchísimo y cada vez quedan menos artistas viviendo allí», explica. Muchas salas donde actuaban han cerrado y la ciudad se ha vuelto cada vez más complicada para los músicos emergentes.
En Granada, en cambio, han encontrado un equilibrio entre creatividad y calidad de vida. Aunque Sola admite que no se plantea quedarse allí para siempre. «Estamos acostumbrados a movernos. Granada es una base maravillosa, pero todavía quedan muchas ciudades en las que vivir».
Mientras tanto, Lima Negra continúa abriéndose camino con Peligros, un disco que el propio Sola define como honesto y difícil de encasillar. Las letras hablan de vivencias personales, de desamor y de ese universo caótico que rodea su vida.
Además, escribir ahora en español les ha abierto nuevas posibilidades. Después de años componiendo en inglés, han descubierto que hacerlo en su lengua materna les permite llegar más lejos emocionalmente. «Escribir en tu idioma te da más profundidad y más matices», reconoce Sola.
De momento, los calagurritanos Javier Sola y Juan Carlos Ruiz siguen haciendo lo que mejor saben: componer canciones, experimentar con nuevos sonidos y dejar que la música les lleve de un lugar a otro.


