En un contexto de fuerte demanda de vivienda protegida en Logroño, la reciente adjudicación de las 104 VPO ha generado malestar entre la mayoría de los cerca de 2.000 inscritos en el IRVI como interesados en las promociones protegidas. Varios solicitantes aseguran que no recibieron comunicación sobre la apertura del proceso de adjudicación y han tenido conocimiento de que las viviendas estaban adjudicadas cuando el procedimiento ya había finalizado.
Jorge es uno de ellos. Este joven logroñés vive a escasos metros de una de las parcelas donde se van a levantar las primeras 104 viviendas de protección oficial en Logroño. Durante meses vio cómo un cartel lucía en la zona. Lo que nunca imaginó es que, cuando por fin salieran su adjudicación, él no se enteraría.
Se apuntó en el registro del IRVI cuando se anunciaron las primeras viviendas y un cartel anunciaba la futura construcción. «Llamé por teléfono siguiendo las indicaciones que daban. Me dijeron que quedaba registrado y que ya me avisarían cuando empezase el proceso», recuerda.
Lo hizo rápido. Sin pensarlo demasiado. Porque en el mercado actual de la vivienda, cuando aparece una oportunidad, uno no puede permitirse dudar. «Vivo en la zona, me venía perfecto por trabajo y por familia. Era una opción real para independizarme», explica.
Desde entonces, convirtió esa inscripción en una rutina casi mensual. «Llamaba una vez al mes para preguntar si ya se sabía algo. Y siempre me respondían lo mismo: que todavía no había salido la promoción, que aún no se había abierto el plazo, que ya informarían». Colgaba tranquilo. Pensaba que estaba al día. Que, cuando llegara el momento, recibiría algún aviso. Pero el aviso nunca llegó.
Hace apenas unos días, por casualidad, preguntó directamente a la promotora. La respuesta la dejó helado: las viviendas ya estaban adjudicadas. Todas. El proceso había terminado sin que ella —y otros muchos inscritos— recibieran comunicación alguna.
«Me quedé en shock. Pensé que era un error», admite. Volvió a revisar su correo electrónico, los mensajes del móvil. Nada. Ni una notificación. Ni una llamada. Ni una carta.
La sensación, dice, no es solo de decepción. Es de desconcierto. «Si estoy inscrito desde el principio y llevo meses llamando, ¿cómo puede ser que no me haya enterado? ¿Cómo se ha informado a la gente?». Son preguntas para las que todavía no tiene respuesta.
En su caso, la inscripción fue telefónica, tal y como se indicaba en ese momento. «Yo confiaba en que, estando apuntado, me avisarían. Para eso te inscribes», señala.
Ahora se siente fuera de juego. Porque en el mercado libre, los precios en Logroño siguen por las nubes, y las VPO representan una de las pocas vías para acceder a una vivienda a un coste asumible. «No es un capricho. Es una necesidad. Yo no me inscribí por probar suerte, sino porque realmente lo necesito», insiste.
Él ha solicitado información sobre el procedimiento seguido, sobre cómo se comunicó la apertura del plazo y qué criterios se aplicaron en la adjudicación. De momento, asegura, no ha obtenido respuestas claras. «Solo quiero entender qué ha pasado».
Su caso no es aislado. Entre los aproximadamente 2.000 inscritos en el IRVI, hay inquietud. Algunos también se han enterado tarde de que la promoción ya estaba cerrada. Otros reconocen que no sabían que debían realizar un trámite adicional más allá de la inscripción inicial en el IRVI.
Mientras tanto, las viviendas ya tienen propietario. Él sigue buscando, esperando y ahora desesperando. «¿Va a pasar con todas las que están previstas lo mismo?». Con la misma necesidad y, quizá ahora, con algo más de escepticismo. «Solo pido que los procesos sean claros y que, si te inscribes, realmente te tengan en cuenta».


