Las lluvias han dado una tregua al campo, permitiendo retomar algunas tareas ‘aparcadas’ por el exceso de humedad que acumulaba la tierra. Unas lluvias que han regado muy bien los sembrados de invierno, favoreciendo una nascencia óptima para los cereales, pero que no han dado las mismas posibilidades a las leguminosas, que en muchas zonas todavía no se han podido sembrar por la imposibilidad de entrar en las fincas más cargadas. Y es que, como bien dicta el dicho, nunca llueve a gusto de todos.
«Las lluvias han venido muy bien porque teníamos casi sequía aquí en La Rioja. Lo malo que, en el caso de los cereales, todo el aire que ha tirado estos últimos días ha dejado la parte superficial de la tierra muy dura», apunta Óscar Salazar, cerealista de Foncea. Pero el principal problema se presenta en esa dificultad de siembra de las leguminosas, cultivos obligatorios para poder acogerse a los ecorregímenes de rotación con especies mejorantes. En concreto, la normativa de la PAC fija en un mínimo del cinco por ciento la superficie dedicada a este tipo de cultivos, siendo los guisantes la opción mayoritaria en la elección de los agricultores. Así lo relata el también presidente de la organización agraria UAGR-COAG en el nuevo programa del podcast La Voz del Agro.
«Ya vamos tarde para sembrarlos porque durante estas semanas no se ha podido entrar en las fincas para preparar el suelo y todavía hay muchas que siguen igual, sin poder sembrarse enteras porque hay zonas muy frescas. Es decir, que si se siembran, no se van a hacer en buenas condiciones y de buena manera, lo que nos va a penalizar económicamente», incide Salazar.
Es por ello que la UAGR-COAG ha solicitado a la Consejería de Agricultura de La Rioja una flexibilización de la norma permitiendo rebajar ese porcentaje al uno por ciento ante la «excepcionalidad de esta campaña»: «Ya lo han hecho en otras comunidades autónomas limítrofes como Castilla y León y creemos que es la mejor medida para que la gente cumpla con los ecorregímenes y no tenga una merma en las ayudas. También solicitamos que, excepcionalmente, se permita la rotación con barbecho de aquellas superficies sembradas de leguminosas en 2025. Es urgente que nos den una respuesta para poder tomar una decisión u otra pronto, especialmente en la zona de los Obarenes donde se ha registrado una gran saturación de agua».

El calendario de siembra de Alfredo Galar también se ha visto alterado, en este caso, para las lentejas. Estas legumbres tendrían que haberse sembrado hace ya un mes, pero el temporal de lluvias se lo ha puesto difícil a este agricultor de Briones. «Tengo que esperar a que se ponga la tierra buena e igual hasta este fin de semana no se puede. En el caso del garbanzo no hay prisa porque se siembra entre el 10 y el 15 de marzo en adelante. El cereal lo tenía sembrado desde finales de año, así que las lluvias le han venido muy bien, dejando un campo buenísimo».
Estos días Galar los pasa sembrando cebada tardía en tierras de Briones y reconoce que «la tierra está buenísima y las labores se están haciendo muy bien a excepción de algún pequeño corro donde remana un poco el agua y no se puede sembrar». Estas fincas se deberían haber sembrado hace unos quince o veinte días, «por Santa Águeda, sobre el 5 y 10 de febrero», pero Briones ha registrado unos 75 litros en todo este mes y «ha sido imposible entrar al campo». En este sentido, el tipo de terreno es un condicionante clave: «No tienen nada que ver las tierras de Briones, de casco, con las de Rodezno, que son más cascajos. Aquí caen 40 litros y a los cinco días puedes entrar al campo, pero en Briones igual tienes que esperar doce».
Este retraso en la siembra derivará en una merma de kilos, tanto en el cereal como en las lentejas, que coinciden en la época de cosecha: «A menos que vengan unos meses de abril y mayo espectaculares, habrá menos producción. Es cierto que la campaña de 2025 también se sembró un poco tarde, pero la primavera entonces vino muy lluviosa».
Pese a todo, el beneficio de las lluvias es real, dejando un buen campo por estas fechas. «La nascencia ha sido muy buena, y yo creo que en todos sitios, con unos sembrados bien implantados, lo que pasa que el tiempo nos confunde porque con las máximas que estamos teniendo estos días, rondando los 21 grados, parece que estuviéramos a finales de marzo, aunque por las noches sigue refrescando. Y el campo también se confunde porque con estos calores al medio día se adelanta todo, aunque parece que para la semana que viene vuelve otro cambio de temperaturas», reconoce Salazar.
En el transcurso de la conversación sale a flote también el tema de la viabilidad de esto cultivos herbáceos y es que la baja rentabilidad de las últimas campañas es un asunto que atormenta al sector. «Con los precios que tenemos ahora mismo, por muy buenas cosechas que vengan, se va a dejar de sembrar cereal en muchas zonas de La Rioja, lo que ya se ha visto en otros puntos del país. La cebada ronda los 180 euros la tonelada, mientras que el trigo está entre los 190 y 200 euros, pero con los altos costes de producción y la amenaza de los recortes de los fondos de la PAC, esto cada vez es menos rentable. Así que si no hay una cosecha como mínimo como la del año pasado, esto nos cuesta dinero», sentencia el cerealista de Foncea.


