Educación

La Justicia falla que el IES Sagasta no puede prohibir el velo islámico en el centro

La Justicia da la razón a la alumna expulsada del IES Sagasta por llevar el velo islámico

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

La polémica prohibición del hiyab (velo islámico) en el interior de sus instalaciones por parte del IES Sagasta de Logroño a comienzos de curso sigue trayendo cola. Ahora en el ámbito judicial, toda vez que el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de la capital riojana ha dado la razón al recurso planteado por una de las alumnas afectadas, que defiende que la dirección del centro se limitó en sus competencias al vetar su uso e impedirle el acceso al instituto.

Según ha explicado a NueveCuatroUno la abogada de la menor, Henar Moreno, su clienta ha recibido con satisfacción y alegría el fallo del juzgado -que antepone la libertad de la alumna y establece una indemnización de 2.000 euros-, contra el que cabe recurso. Por tanto, la representante de esta alumna prefiere mantener la cautela hasta que la decisión sea firme.

La polémica prohibición del velo islámico en el Sagasta venía heredada del curso anterior. Con el calendario ya casi agotado, el claustro de profesores del centro votaba la posibilidad de aplicar un artículo del Reglamento de Organización y Funcionamiento (ROF) que hasta entonces había pasado desapercibido: la prohibición de cubrirse la cabeza dentro del centro. La norma lo dejaba claro: nada de gorras, viseras o capuchas en clase, pero incluía también el hiyab o velo islámico, un símbolo religioso y cultural para algunas alumnas musulmanas.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Según las fuentes consultadas entonces por este medio, la decisión no estuvo motivada por el uso del velo por parte de ninguna alumna -nunca había generado conflicto en el instituto- sino por la llegada de una profesora que usaba hiyab procedente de Calahorra, donde en ninguno de los dos institutos se permitía el uso del velo en el aula. Esta novedad en un centro educativo de la capital ponía sobre la mesa un debate que acabaría estallando con fuerza en septiembre.

El 9 de septiembre la polémica saltó a la opinión pública, después de que la dirección del centro aplicara de manera estricta el reglamento interno y prohibiera cubrirse la cabeza con cualquier prenda -incluido el hiyab- en el interior de sus instalaciones. Varias alumnas que acudieron con velo se encontraban con las puertas cerradas y para entrar debían retirárselo. La medida, inédita hasta ahora en el centro, sorprendía tanto a las estudiantes como a sus familias, que recordaban que durante años las jóvenes habían llevado velo sin problema. Todo ello a pesar de que el centro repite una y otra vez que se les avisó a lo largo del verano.

Esta decisión provocó el malestar de numerosas asociaciones -como ATIM, AMIN, Arabella, Faizan e Madina o Gulzare Madina- y formaciones políticas como IU, que entendían que el veto constituía una práctica islamófoba y vulneraba los derechos fundamentales del alumnado, apelando la libertad religiosa recogida en la Constitución y en convenios internacionales.

Ante esta oleada de críticas, la dirección del centro se reafirmó en su postura, subrayando que el espíritu de la nueva norma no estaba motivado por razones religiosa, al tiempo que recalcaba que el veto «no vulnera derechos fundamentales». No lo entendió así la Iman, la alumna de Bachillerato Internacional (el Sagasta es el único centro riojano en el que se imparte) que decidió llevar el asunto a los tribunales, al sentirse discriminada y obligada a elegir «entre su identidad religiosa y su derecho a la educación».

Ante esta confrontación de posturas, ahora ha sido la Justicia la que ha determinado -al menos, por el momento- que el instituto logroñés no tiene potestad para impedir a sus alumnos acudir con el hiyab.

Las derivadas del conflicto

La polémica prohibición del Sagasta puso sobre el tapete el debate acerca de hasta dónde llegan las competencias de los centros educativos a la hora de regular los comportamientos de profesores y alumnos de puertas hacia adentro.

La Consejería de Educación, a preguntas de los periodistas, respaldaba ese mismo día al instituto alegando que respetaba «la autonomía de los centros para fijar sus reglamentos internos». Sin embargo, el debate trascendía las paredes del instituto: pronto se supo que otros cuatro centros de La Rioja —dos en Calahorra y dos en Arnedo— ya prohibían el uso del velo desde hace tiempo, lo que evidenciaba la disparidad de criterios en la región.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

El debate se trasladaba a un plano más amplio. El sindicato ANPE pedía una normativa nacional que estableciera criterios claros sobre el uso del velo en las aulas y evitara que cada centro decidiera por su cuenta. Y dos días después de que trascendiera el veto en el Sagasta, un informe elaborado por la Universidad de La Rioja salía a la luz y advertía que la prohibición «podía vulnerar derechos fundamentales como la libertad religiosa y el acceso igualitario a la educación».

Durante su movilización, la alumna expulsada del IES Sagasta recibió el apoyo de sus compañeros en el instituto, además de reunir más de diez mil firmas para conseguir que el centro restituyese la posibilidad de llevar el velo en sus instalaciones, donde -criticaban- se daba la contradicción de que el instituto imparte enseñanzas de religión cristiana sin que se cuestionen otros símbolos religiosos.

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