El consejero de Educación, Alberto Galiana, ha recalcado que la prohibición de que alumnas lleven velo islámico en el Instituto de Educación Secundaria (IES) Sagasta tiene un respaldo jurídico y, en todo caso, es una norma que depende del propio centro y que ha sido adoptada de forma democrática en su Consejo Escolar.
Galiana ha hecho estas manifestaciones ante una interpelación en el Parlamento regional de la diputada de Izquierda Unida, Henar Moreno, en relación con la situación planteada en este centro educativo al prohibir la entrada a una alumna que llevaba el velo islámico, amparada en la decisión del centro de obligar a alumnos y alumnas a ir con la cabeza descubierta.
«Este es un debate que hay que abordar con sosiego, profundidad y respeto a todas las posiciones», ha afirmado el consejero, que ha subrayado su respeto a la comunidad islámica. Esta prohibición, ha dicho, ya estaba instaurada en otros centros de La Rioja Baja desde hace años «también en la pasada legislatura, cuando gobernaba el PSOE con su apoyo», ha afirmado Galiana dirigiéndose a Moreno.
En cualquier caso «estamos ante una cuestión jurídica» y ha repasado diferentes sentencias de tribunales españoles que convalidan esa prohibición en centros, algo que ratificó el Tribunal Supremo en 2023 «y que también ha avalado en varias ocasiones el Tribunal Europeo Derechos Humanos».
Así, ha incidido, legalmente «en base a la autonomía de los centros, si hay limitaciones en la vestimenta se entiende que es algo ajustado a derecho si es general, no solo del velo islámico» y «en cualquier caso, también es válido que un centro lo permita» y «a la consejería solo le compete respetar esa autonomía».
«O respetamos a la autonomía de los centros o no la respetamos», ha considerado el consejero, que también ha aludido a normas de este tipo en Francia o en regiones de Alemania y Bélgica y que ha incidido en que «la pluralidad implica derechos para todos, pero también deberes para todos».

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
En el caso del IES Sagasta «una mayoría contundente del Consejo Escolar votó para que se estableciera esta medida en el reglamento del centro», ha afirmado. Galiana también ha defendido su propia creencia en favor de la libertad religiosa «y poco tenemos en la consejería de islamófobos», ha dicho, y ha asegurado que él, en su anterior etapa como dirigente educativo fue el primer consejero autonómico en firmar un acuerdo con la Comisión Islámica de España.
«Creo en el derecho de cada uno a profesar la religión que considere dentro, de la ley y no es cuestión de estar a favor del velo o en contra, sino a favor de la ley, de la autonomía de los centros y a su democracia interna», ha repetido Galiana, para quien la diputada de IU «igual que Vox» está «obsesionada con el control (de los centros) y con radicalizar la sociedad».
Alumna «entre la espada y la pared»
Frente a los planteamientos del consejero, Henar Moreno, ha acusado al IES Sagasta de «aplastar la libertad religiosa» en base a «la interpretación de una norma» aunque «un Consejo Escolar no tiene capacidad para hacer eso, ya que la libertad religiosa no la puede limitar un centro», ha afirmado y ha cuestionado si «cada vez que cambie ese órgano puede cambiar la norma».
La diputada de IU ha celebrado la concentración de alumnos que se celebró ayer para apoyar a la estudiante afectada «porque creen en la inclusión, en sus derechos, en el espíritu crítico y en la libertad para defender sus creencias».
Moreno ha llamado la atención sobre que en ese mismo centro «se prohíbe acudir con el velo islámico y, si llueve, allí mismo se va a celebrar en unos días la ofrenda del primer mosto a la Virgen de Valvanera».
Algo que supone «todo lo contrario que la neutralidad con la confesionalidad» porque «lo que se hace es prohibir solo determinadas confesiones, por exclusión, islamofobia, xenofobia y racismo» y «además se crea un problema donde no lo había».
Cree que para el consejero «sería una obligación defender a quien va a clase con la cabeza cubierta en defensa de sus creencias, incluso aunque sea algo machista» y «aunque yo prefiera una formación laica, si queremos que esas mujeres se liberen, no podemos condenarlas a elegir entre desobedecer a sus padres y a sus principios o hacerlo con la norma de un centro».
«Esto no va de interpretación jurídica, sino de qué queremos en nuestros centros y deberíamos preocuparnos más de incluir, del derecho a la educación de una chica de 16 años que ha hecho un esfuerzo importante para ir al bachillerato internacional. y no la pongamos entre la espada y la pared», ha concluido.


