Agricultura

El campo riojano se adapta a un mosaico de cultivos reducido

Arturo García, agricultor de Anguciana, durante la siembra y abonado de cereal

En la campaña 2024 Arturo García declaró en la PAC hasta once cultivos diferentes en la explotación agrícola que gestiona junto a sus dos hermanos, llegando a ocupar unas 200 hectáreas repartidas por los términos de Anguciana (de donde es natural), Haro y Cuzcurrita de Río Tirón. Nunca antes había diversificado tanto en el campo, con colza, trigo, cebada, guisante, remolacha, cebollas, patata, garbanzo, judía verdes, viña y olivar. Un mosaico agrícola, sin embargo, que ha cambiado en la actualidad, y que también se ha reducido.

Inmerso en las labores de poda en el viñedo y en la aplicación de herbicidas y abonado en el cereal, este agricultor riojalteño ha eliminado de su mapa de cultivos la remolacha, la colza, el garbanzo y la cebolla. La primera ya dejó de formar parte de su explotación en la anterior campaña de 2025 y para esta próxima tampoco la sembrará. «Con la bajada de precios de un 40 por ciento ya decidí el año pasado que no iba a poner. De cara al próximo mes de marzo, que es cuando se siembra, hay muchas fincas en el aire cuyos agricultores no saben si sembrarán o no. Hay gente que no tiene otra alternativa a la remolacha porque tiene que cumplir con las exigencias medioambientales, pero está claro que la superficie va a caer más de lo que lo hizo el año anterior», apunta. En su caso, estos requisitos medioambientales los cumple con la patata.

De cara a la colza, es más habitual que vengan meses de septiembre secos que impiden una siembra correcta de esta oleaginosa como ha ocurrido en este 2025. «Me ocurrió lo mismo hace dos o tres años, que no llovió y no pude sembrar nada. De hecho este año se ha reducido mucho la superficie de colza y quien ha puesto las ha tenido que regar para que prosperen». Unas fincas que ahora ha destinado al trigo y la cebada, mientras que las condicionalidades de PAC en lo referido a la rotación de cultivos y los porcentajes mínimos de superficie destinada a leguminosas los cumplirá con el guisante de secano.

Arturo García, durante la aplicación de tratamientos en una finca de guisantes.

Las cebollas han dejado de formar parte de su explotación este año, pero ha cambio ha decidido plantar zanahorias este próximo mes de abril con el fin de cuadrar mejor los calendarios de cosechas: «Antes me coincidía la vendimia con el momento de recolección de la cebolla, mientras que la zanahoria comienza a recogerse a partir de diciembre. La Cooperativa Interlocal Agrícola Rioja Alta ubicada en Santo Domingo de la Calzada, aún así, va a poner bastante cebolla».

Reconoce que «lo que mejor funciona» ahora en esta zona son las hortalizas. «Los cultivos de regadío y que funcionan con contratos. Sabes que con ellos no te vas a hacer rico ni te vas a jubilar, pero que puedes tirar para adelante con unas producciones normales. La cebolla, la zanahoria, la patata, el guisante,… todo eso va para industria y está contratado, así que sabes que lo vas a vender y va a ir bien, aunque este año es cierto que se espera una bajada de precios porque las fincas que iban para remolacha se van a ocupar con estos cultivos, mientras que el año pasad osubieron bastante. No tiene nada que ver con la uva o el cereal, por ejemplo, que estás a expensas de cómo quieran pagarte, así que el regadío es lo que está manteniendo esta zona agrícola en los últimos años», sentencia.

Un escenario bien diferente al que se daba hace ocho o diez años, cuando la uva era la que dejaba el dinero en las casas de los agricultores. «Pero ahora te encuentras con que te ofrecen llevar viñas gratis y ni siquiera así se cogen».

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