Un par de veces al mes, la Chimenea del Parque del Ebro se transforma en un taller de reparaciones muy especial. Este espacio se convierte es mucho más que un taller: se transforma en un punto de encuentro donde destornilladores, máquinas de coser, cafeteras averiadas y televisiones que no encienden sirven de excusa para frenar un poco y desconectar a la vez que das una segunda vida a objetos que estaban destinados a terminar en el contenedor.
El proyecto ‘Repara y reconecta. Todo tiene arreglo’ es una iniciativa que nació hace casi dos años y que está coordinada por la Universidad Popular y Reas, explica Isabel, quien además de ser la profesora de costura, también es la coordinadora.
El funcionamiento es muy sencillo. En la entrada, rellenas una ficha en la que explicas qué objeto has traído para arreglar y qué es lo que falla. Nada más entrar, hay una pizarra en la que se apunta los objetos que se han llevado ese día a reparar, quién se ha encargado del proceso y si al final se ha conseguido darle una segunda vida. «Es el documento gráfico de lo que se consigue y muchos días se nos queda pequeña», apunta orgullosa Isabel.

En el taller, hay dos tipos de reparadores. «Aquí tenemos la máquina de coser para hacer reparaciones de costura y ahí está todo lo que tiene que ver con lo eléctrico», explica Teresa, la encargada de redes.

Pare este taller tiene varias cosas que lo hacen único. Todos los que participan en él, tanto los reparadores como quien lleva sus objetos, son voluntarios y también colaboran en la reparación: desde sujetar la linterna hasta tareas más complejas, como señala Teresa: «Aquí lo que no vale es dejar tus cosas y marcharte a dar un paseo por el Ebro que está tan bonito». A lo que Isabel añade: «No somos un servicio técnico en el que alguien deja un aparato y vuelve luego a por él».
En la primera mesa, hay una chica colaborando con Migue Ángel para conseguir dar una segunda vida a su aspirador. Cosa que finalmente logran y, por eso, posan tan contentos con su (casi) nueva aspiradora.

En la mesa contigua Manuel está arreglando una radio y Miguel una cafetera. Una televisión que no se enciende está esperando su turno de que alguien se ponga manos a la obra con ella y cerca Mariano está intentando arreglar un taladro.
«Lo que intentamos es que todos esos pequeños objetos que tenemos en nuestras casas y que a veces tiramos con demasiada facilidad, aquí tratamos buscar la manera de repararlos», explica Teresa. «La mayoría no son objetos que se compraron hace 20 años, si no que son objetos que se han comprado hace poco y que no están tan tan mal», añade.
Como explica Isabel, la parte del reciclaje es fundamental en este proyecto: «La parte de disminuir los residuos y cuidar el medio ambiente y cómo el mundo de la reparación contribuye a ello es muy importante. Por eso, los datos de las reparaciones son volcados en una página internacional en la que se calcula el volumen de residuos que se evita generar con la reparación».
También está la parte relacionada con la economía circular y «la responsabilidad social sobre el consumo rápido que hoy por hoy nos lleva a desechar cualquier aparato que no funcione y que es reparable». Buscan impulsar una filosofía de vida diferente: «En vez de mirar en una página web y comprar el mismo aparato más barato y que te llega a casa al día siguiente, vamos a intentar repararlo».
Pero, no nos engañemos, la parte fundamental de esta iniciativa, su razón de ser, es la humana: «Por eso lo de reconectar. Es un reconectar también de las personas y los conocimientos, sobre todo de un perfil de personas de cierta edad que se va perdiendo y que es muy bonito y valioso recuperarlo». Por eso tratan que todos aquellos que llevan sus objetos participen en el proceso de reparación, para así poder «colectivizar los conocimientos».
En un mundo donde el capitalismo impulsa el usar y tirar, ‘Repara y reconecta’ recuerda que las segundas oportunidades también son una opción. Y que aquella radio que parecía rota vuelve a sonar justo cuando suena tu canción favorita.


