Ahora sí que sí. Después de que los Reyes Magos estén de vuelta hacia Oriente tras una noche de frío y trabajo intenso y de que nos hayamos atiborrado con el último trozo de roscón, llega el momento de ver qué 2026 nos espera a los riojanos.
Nos enfrentamos al último año completo sin elecciones riojanas a la vista. Año de cerrar proyectos y de dejarlo todo preparado para 2027 que, en principio, deberían ser las nacionales, las regionales y las locales. La Rioja sigue en su habitual ritmo, alejada de la crispación nacional y el reguero de comicios que se esperan en otras comunidades.
Subida de pensiones y trasporte público subvencionado
El año 2026 comienza con una subida de las pensiones del 2,7 por ciento y un alza de los salarios en el sector público del 1,5 por ciento, mientras que la inflación general se moderará, la factura de la luz bajará y la de móvil subirá.
Además vuelven los bonos para el transporte público. Nuevo abono único que integra en una sola tarifa de 60 euros mensuales los autobuses interregionales, los trenes de cercanías y los de media distancia. Los servicios estatales de autobús mantienen la gratuidad hasta los 14 años, con un 40 por cinto de descuento para el bono de 10 viajes y un 50 por ciento para el mensual (70 por ciento hasta los 26 años).
Por fin llegarán la A-68 y la Ronda Sur
Habrá que esperar a finales de año, pero si por algo se recordará en un futuro el 2026 será por la liberalización de la AP-68, una petición largamente demandada por los riojanos. La Ronda Sur de Logroño seguirá marcando el pulso del tráfico en la capital.

Las obras avanzan y el objetivo es claro: rematar definitivamente la conexión cuando se produzca la liberalización de la autopista, prevista para este año. Un hito largamente esperado que no solo aliviará el bolsillo de los conductores, sino que permitirá cerrar una infraestructura en la que ya se han invertido 88 millones de euros. No es solo asfalto, es movilidad diaria, es tiempo, es calidad de vida.
En lo que tiene que ver con el resto de infraestructuras… ¿llegarán por fin los ansiados Alaris y más conexiones con Madrid? Eso sólo lo sabe Óscar Puente.
Barcelona, sí, y Londres, ya veremos
El Aeropuerto de Logroño-Agoncillo volverá a ser símbolo de las contradicciones riojanas. Por un lado, la nueva ruta Logroño–Barcelona operada por Vueling Airlines, que comenzará antes de abril, refuerza la conectividad real con el exterior.
Por otro, la licitación para vuelos internacionales ha quedado desierta, víctima de la incertidumbre del sector aéreo y de la batalla abierta entre aerolíneas y Aena. Potencial hay. La pregunta, una vez más, es cuándo llegará a ser una realidad. El Gobierno riojano tiene la intención de seguirlo intentando.
Sanidad en el punto de mira
En sanidad, el calendario es especialmente ambicioso. Comienzan las obras de ampliación del Hospital San Pedro, con un nuevo centro de especialidades y urgencias reforzadas. Se amplían los centros de salud de Calahorra y Santo Domingo de la Calzada, arranca el proyecto del nuevo centro de Alberite y se pone el foco en la salud mental con el programa Conecta, centrado en la prevención de conductas suicidas. No todo se mide en hormigón, y este es uno de esos casos.
El año de la Educación
Uno de los grandes hitos del año llegará a las aulas. La Universidad de La Rioja avanza hacia la implantación del grado de Medicina, que arrancará en el curso 2026-27.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Nuevas aulas de simulación, laboratorios actualizados y un complejo universitario de 32,4 millones de euros empiezan a transformar la Facultad de Ciencias de la Salud. Hay entusiasmo, pero también vértigo. Normal. Es un salto histórico para la universidad riojana.
En paralelo, se licitará el Centro Integrado de FP de Calahorra y arrancarán las obras del nuevo colegio de Nalda, moderno, funcional y pensado para varias generaciones. Cimientos de futuro para la educación de los riojanos.
Un 2026 de ajustes y resistencia
El sector del vino y del campo riojano entra en 2026 con una mezcla muy reconocible de orgullo, preocupación y necesidad de tomar decisiones. El centenario de la DOCa Rioja ha servido para reforzar identidad y prestigio, pero también ha dejado claro que el futuro no se juega solo en los aniversarios, sino en cómo se responde a un mercado que bebe menos vino y exige más coherencia.

EFE/ Raquel Manzanares
El relevo en la presidencia del Consejo Regulador, con Raquel Pérez Cuevas al frente, marca el inicio de una nueva etapa. 2026 será su primer año completo de mandato y, con él, el de las decisiones incómodas: reequilibrar producción, ordenar el viñedo y redefinir el relato de Rioja sin perder volumen ni identidad. El liderazgo femenino, inédito hasta ahora, llega en un momento en el que no sobra margen de error.
La vendimia más corta en 35 años deja un punto de partida delicado. Menos uva, pero con buenas perspectivas cualitativas para quienes pudieron esperar. En 2026, esos vinos empezarán a mostrar su cara real en el mercado, mientras el sector mira de reojo el arranque voluntario de viñedo, una medida que puede convertirse en clave si se concreta y se gestiona con equilibrio territorial y social.
Cultura: Azcona, mucha música y eclipse
2026 será el Año Rafael Azcona, declarado así por unanimidad por el Ayuntamiento de Logroño con motivo del centenario del nacimiento del guionista y novelista riojano. Exposiciones, ciclos de cine y actividades culturales convertirán a la ciudad en un referente cultural ligado al cine y a la ironía lúcida de Rafael Azcona.

La agenda musical también viene cargada. Después del exitazo de Actual consolidándose un año más como el primer festival del año en todo el país, festivales como MUWI, Sierra Sonora, Holika o Ezcaray Fest volverán a poner la banda sonora de la región.
También el año viene fuerte en lo que se refiere a conciertos. En febrero comenzarán por todo lo alto con el regreso de Fito y Fitipaldis a Logroño que agotó las entradas en dos días. La Rioja refuerza así la imagen de una comunidad pequeña pero muy viva culturalmente.
Y en agosto, el cielo será protagonista. El eclipse total de sol del 12 de agosto de 2026 situará a La Rioja en el mapa mundial del astroturismo. Medio rural, vino, gastronomía, estrellas y un fenómeno único en décadas. Una oportunidad difícil de repetir.
Seguir creciendo con gusto
La gastronomía riojana llega a 2026 en un momento de madurez tranquila. Tras un 2025 sólido en reconocimientos y proyectos, el sector afronta el nuevo año con una base firme y varias oportunidades claras para dar un paso más.

Imagen: Majestic Hotel Group.
Los grandes referentes —Venta Moncalvillo y Echaurren— seguirán marcando el rumbo en la profundización en su discurso: territorio, producto propio, huerta y paisaje como eje de la experiencia. En esa línea, la apertura del Hotel Los Ángeles en Haro aparece como uno de los movimientos más relevantes de 2026, con capacidad para elevar el perfil del turismo gastronómico en La Rioja.
La cocina informal y de bar, uno de los grandes activos de la región, seguirá siendo clave, con propuestas consolidadas y concursos como el de Pinchos actuando como termómetro real del pulso gastronómico. A la vez, restaurantes de producto y cercanía continúan afianzándose como una oferta reconocible y sostenible.
2026 apunta, además, a un sector más reflexivo y estratégico: mayor peso del binomio vino-gastronomía, más encuentros profesionales y una Academia Riojana de Gastronomía cada vez más presente en la construcción del relato común.
En resumen, no se espera una revolución, pero sí un crecimiento silencioso y coherente. Un año para afianzar identidad, atraer un visitante más exigente y confirmar que la gastronomía riojana ya no necesita sorprender cada temporada para seguir siendo relevante.
El resurgimiento de la pelota y un Mundial
Más allá de lo que hagan los equipos riojanos en sus diferentes deportes y categorías, la pelota a mano volverá a colocar a La Rioja en el centro del calendario profesional. Gracias al acuerdo con la Liga de Empresas de Pelota, el frontón Adarraga y otros escenarios acogerán campeonatos oficiales, un Open de La Rioja y festivales repartidos por toda la comunidad. Tradición, cantera y élite, todo mezclado en un año que huele a frontón lleno.

Y si algo conecta al deporte riojano con 2026, por encima de categorías, ascensos o clasificaciones locales, es una figura muy concreta: Luis de la Fuente. El seleccionador afronta el nuevo año con la mirada puesta en el Mundial de 2026, y con él, La Rioja se cuela —aunque sea desde el banquillo— en la gran cita del fútbol mundial.
Su reconocimiento como mejor seleccionador del mundo en 2025 no es solo un premio individual. Es el punto de partida de un año decisivo, en el que cada convocatoria, cada partido y cada decisión estará ya impregnada de aroma mundialista. Para el deporte riojano, ese hilo invisible con la élite tiene un valor simbólico enorme en un contexto marcado por la ausencia de equipos de la región en las tres principales divisiones del fútbol español.


