La Ronda Sur de Logroño encara su recta final entre la incredulidad del personal que ve como partes de la obra están finiquitadas pero que no estarán en uso hasta dentro de un año. Con una ejecución por encima del 90 por ciento y el asfalto ya tomando protagonismo, el cinturón que conectará la nueva A-68 con la N-232, la A-12 y la LO-20 solo tiene una fecha en el horizonte: abrir en el mismo momento en que se libere la AP-68, previsto para el 11 de noviembre de 2026. Así lo subraya la delegada del Gobierno en La Rioja, Beatriz Arraiz Nalda, que insiste en que «las obras avanzan a buen ritmo». Y es que, más allá de los remates visibles, desde Delegación de Gobierno explican que quedan actuaciones que no pueden ejecutarse hasta que caigan las barreras del peaje, como la demolición de las playas de cobro.
Para entender cómo hemos llegado hasta aquí hay que volver atrás. El 5 de noviembre de 2019 las máquinas entraban en Navarrete para mover tierras. Eran los prólogos de una obra que pretenden transformar la movilidad riojana.
Desde el principio, como toda obra pública, hubo dos relojes, el oficial y el extraoficial. La UTE Acciona-Aquaterra se hizo con la obra con una oferta de 111,8 millones (frente a un presupuesto base de 149,3) y un plazo teórico de 44 meses, lo que colocaba el final de los trabajos en julio de 2023. Ni una cosa ni la otra han sido realidad. Finamente hasta que se pueda circular por ella habrán pasado el doble de tiempo: 84 meses y la obra acumulaba ya este verano 60 millones de sobrecostes. La realidad, ya se sabe, escribe sus propios condicionantes: pandemia, inflación de materiales, cambios de criterio…

En estos momentos, la Ronda Sur presenta un avance superior al 90 por ciento. Las cuadrillas trabajan en el aglomerado, la conexión fina entre enlaces y la costura con las grandes arterias: N-232, A-12, LO-20 y el tronco de la futura A-68. La prioridad: dejarlo todo listo para que, cuando la autopista se libere, el tráfico pueda saltar sin traqueteos a un esquema de accesos más lógico, seguro y libre de peajes.
Quedan por resolver tareas que dependen directamente de la caída de éstos: demoler las playas de cobro, reconfigurar tramos y activar algunos movimientos definitivos de tráfico. Hacerlo antes implicaría montar peajes provisionales durante apenas dos años, un sinsentido económico y operativo. Por eso, aunque algunos enlaces puedan quedar listos antes, no se abrirán hasta que la AP-68 sea libre.
Ocho enlaces para vertebrar la capital
Lo verdaderamente decisivo de la Ronda Sur no es solo desviar el tráfico de la circunvalación actual, sino cómo lo hará. El proyecto prevé ocho enlaces que reforzarán el cinturón de Logroño —cinco de nueva construcción— y mejorarán la accesibilidad de todo el entorno metropolitano. Hay previstos accesos nuevos en Arrúbal, Villamediana, Lardero y Fuenmayor, además de un cambio de ubicación del enlace de Logroño y actuaciones en Agoncillo, Recajo y Navarrete.

El enlace de Villamediana de Iregua es, a día de hoy, el que va más avanzado: puentes, glorietas y ramales están prácticamente hechos. Sólo el asfaltado y la señalización horizontal, pero, de nuevo, no se pondrá en servicio hasta que la autopista deje de ser de pago. Cuando funcione, se estima un flujo de unos 40.000 vehículos diarios.
Calahorra y Haro: los otros nudos
Fuera del área metropolitana, la transformación también pisa el acelerador. En Calahorra, ya adjudicada por 9,5 millones, la solución pasa por eliminar la subida a la gran rotonda entre Arnedo y la propia Calahorra y coser directamente la N-232 con la que para cuando empiecen las obras ya será la A-68. Se busca quitar tráfico pesado de un punto que hoy es problemático y ganar seguridad.
En Haro, el Ministerio aprobaba este verano el proyecto de trazado para construir una nueva glorieta en el acceso a la AP-68. La actuación cuenta con un presupuesto estimado de 2,1 millones de euros e incluye una transformación completa del actual cruce, con el objetivo de aumentar la seguridad vial y mejorar la movilidad en la zona.

Y quedan por concretar dos nuevos enlaces decisivos: Aldeanueva de Ebro —entre los peajes más distantes, Alfaro y Calahorra— y La Rioja Alta (en Briones o San Asensio), que se dirimirá en conversaciones entre el Ministerio y el Gobierno regional. El Gobierno de La Rioja solicitaba al Ministerio de Transportes reconsideraar la construcción de la variante de Briones. La propuesta plantea que, en lugar de esta infraestructura, se habiliten dos nuevos enlaces en San Asensio y Ollauri, permitiendo que la AP-68 funcione como una variante alternativa tras su liberación.
AP-68: adiós al peaje (con matices)
El calendario está marcado en rojo: 11 de noviembre de 2026. Ese día, tras 46 años de pago, la AP-68 dejará de ser de peaje en su tramo riojano y se convertirá, de facto, en la A-68. No es un cambio aislado: España lleva liberando autopistas desde 2018. Pero en este corredor hay un matiz importante: desde Haro hacia Euskadi, las diputaciones forales mantendrán peajes, una decisión que ya ha generado críticas empresariales en La Rioja.
La mordidita: Ábalos, Koldo, Santos Cerdán y ¡Bingo!
No se puede pasar por alto el temblor político que ha acompañado a estas obras. La UCO de la Guardia Civil elaboraba hace unos meses un informe que apuntaba a mordidas en adjudicaciones públicas, con nombres de alto voltaje —José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García, Santos Cerdán— y una maraña de conversaciones y pagos que salpicaban directamente a la Ronda Sur. En ese marco aparece Servinabar, empresa que habría cobrado 1,95 millones entre 2021 y 2024 por servicios vinculados a la ejecución de la obra, y otros 165.830 euros por trabajos previos (Recajo, 2016-2018). Son extremos bajo investigación y que deberán dirimirse en sede judicial.

Buena parte de esas 490 páginas las dedicaba la Guardia Civil en lo que ha venido a denominarse «Bingo!!! en Logroño», una expresión que resume la sospechosa adjudicación del tramo Arrúbal-Navarrete de la Ronda Sur (un contrato de 92 millones de euros) a través de las palabras del director general de Carreteras, Javier Herrero, en abril de 2019.
Es precisamente ese contrato sobre el que pivota el oficio con el que el juez justificaba los registros en los domicilios de Herrero e Isabel Pardo de Vera (presidenta de Adif). Dicha adjudicación presenta, a ojos del instructor, numerosas particularidades que confluyen en el famoso «bingo» escrito por Javier Herrero a Koldo cuando Acciona (en UTE con Aquaterra) se hizo con el jugoso contrato para la Ronda Sur.


