Educación

Las trabajadoras del Marqués de Vallejo denuncian falta de personal: «Ahora tenemos que cubrir más espacios»

La reubicación de los menores del internado del Marqués de Vallejo, desalojado el pasado mes de noviembre por el riesgo de derrumbe, ha permitido que estos vuelvan a contar con alojamiento en el CRMF de Lardero y en la residencia del IES La Laboral. Sin embargo, una vez superada la urgencia inicial, el día a día está revelando una realidad mucho más compleja: la reorganización se ha hecho sin adaptar los recursos a la nueva situación, con consecuencias tanto para los trabajadores como para los internos.

Las auxiliares técnicas educativas (ATES) del turno de mañana del internado Marqués de Vallejo denuncian una «preocupante y peligrosa falta de personal» en este turno. Según las trabajadoras, este turno concentra una gran carga de trabajo, ya que implica «despertarles, levantarles, quitarles el pijama, que se duchen o ducharlos, vestirlos, secarles el pelo y bajar al autobús», entre otras cosas.

«El equipo es el mismo y tenemos el mismo número de chavales, pero no se ha tenido en cuenta que ahora están divididos en dos edificios distintos (La Laboral y el CRMF de Lardero), con dos infraestructuras completamente diferentes», señala una trabajadora.

Los internos están divididos en dos centros: 19 se encuentran alojados en La Laboral, mientras que cuatro (grandes dependientes) están en el CRMF. En La Laboral, chicos y chicas están en pasillos diferentes. En el turno de mañana, las siete menores se encuentran en un pasillo cuidadas por dos ATES. La misma cantidad de auxiliares que vigilan los dos pasillos en los que están los doce chicos.

«Antes estaban chicos y chicas separados, entonces estábamos tres y tres y, mientras dos se encargaban de ducharlos, otra vigilaba a los que ya se habían duchado», señala. «Han dividido los equipos cuando ahora tenemos que cubrir más espacios. Si estamos en dos centros, no podemos estar el mismo personal aunque sean los mismo chavales porque no podemos atenderlos igual de bien», añade.

Las trabajadoras alertan también de que este cambio de rutina está produciendo «alteraciones de conducta» en los menores internos que, de un día para otro, han visto como sus costumbres han cambiado: «Tienen más reticencia a levantarse, a ducharse, a ir al autobús,… Las personas con discapacidad necesitan una rutina y saber todos los días lo que van a hacer o bien hacer todos los días lo mismo».

En el trayecto en autobús que los lleva desde sus nuevos alojamientos al colegio Marqués de Vallejo están teniendo también alteraciones de conducta que incluso han llegado a desembocar en una agresión física a una de las monitoras. Por otro lado, relata una de las trabajadoras, están surgiendo ‘rifirafes’ entre ellos porque «cada uno tiene su personalidad y se llevan mejor o peor con otros».

«Todos estamos de acuerdo en que lo primero son los chavales, pero es que si no contamos con el personal necesario nosotras tampoco damos para todo. Para poder cuidar, hay que cuidarse. Si no existe el personal suficiente, nosotras vamos corriendo, nerviosas y con prisas y ellos lo notan, aunque no cambiemos nuestra actitud con ellos», señala la trabajadora. «Si falta personal, ellos notan la falta de cuidados, no porque las que estén cuiden peor, sino porque damos para lo que damos», recalca.

Las trabajadoras aseguran haber solicitado refuerzos y ajustes en repetidas ocasiones. Sin embargo, denuncian que desde el propio centro no se les está haciendo caso y apelan al Gobierno de La Rioja para que solucione esta situación: «Reclamamos poder hacer nuestro trabajo en condiciones».

Más tiempo en la carretera

Por otro lado, también denuncian que, con la nueva ubicación de los internos, la cantidad de trayectos que deben realizar a diario se ha incrementado. Cuando el internado y el colegio estaban en el mismo sitio, las trabajadoras se desplazaban hasta allí con su coche, lo que suponía dos trayectos al día. Ahora, según denuncian, las ATE se ven obligadas a desplazarse a La Laboral o al CRMF, de ahí al Marqués de Vallejo y de ahí a su casa. Un total de tres trayectos diarios. Todos, en su vehículo particular.

Ante esta situación, propusieron como solución dejar el coche en el Marqués de Vallejo y utilizar un autobús para desplazarse junto a los menores hasta los centros donde se alojan. Una opción que, según denuncian, sí se aplica en el turno de tarde, pero que se les ha negado sistemáticamente a las trabajadoras del turno de mañana.

Desde la administración les han explicado que se les abonará el kilometraje (y solo el del viaje de La Laboral o el CRMF al Marqués), pero no el incremento de tiempo que suponen los traslados. «Yo firmé para entrar a trabajar al Marqués de Vallejo, no a La Laboral», sentencia una de ellas.

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