Desde una finca, La Romañíguez, subdividida en diferentes parcelas en función de sus suelos y sus aptitudes para elaborar unos y otros vinos, Pago de Larrea homenajea el territorio de Elciego desde todas sus vertientes. Esta bodega familiar hace gala de la tradición que viene acompañando a los Larrea desde hace varias generaciones en este enclave a orillas del río Ebro. Una historia que este miércoles se ha catado en la última cita del VI Ciclo de Catas Underground organizada por NueveCuatroUno y Calado by Criteria de la mano de Argraf, Cartonajes Santorroman, Cork Supply, Ramondin y Tonelería Magreñan como patrocinadores, en compañía también de los pinchos de Delicious Gastronomía.
Luis Larrea, enólogo de la firma, fue el encargado de conducir una velada enmarcado en cuatro de las referencias más especiales para la casa, y menos tradicionales a la vez. Referencias que hacen gala de la identidad de Rioja, pero sobre todo de la identidad de esta familia de ocho hermanos.

La viura y la malvasía que conforman Caecus Verderón abrieron el paladar de los asistentes con el volumen que le da ese fermentado en barrica. Con Caecus Graciano Selección Familiar 2021, los Larrea ensalzan una variedad capaz de brillar por sí sola. «En 2010 cambiamos la plantación de tempranillo tinto que había porque sufría de alteraciones férricas, así que pusimos graciano con la idea de mezclarlo con tempranillo de otra parcela. Pero a los dos años descubrimos que esta uva tenía un potencial enorme para envejecer en solitario», describe el enólogo. Esta plantación ubicada al lado de la bodega es la última viña en vendimiarse cada campaña y siempre es la ocasión perfecta para reunir a todos los primos y sobrinos de la casa para cortar la uva antes de cerrar la temporada con un buen almuerzo.
«El espíritu familiar siempre está presente en esta bodega y es que los ocho hermanos estamos vinculados al proyecto de una forma u otra». Así que no podía faltar un vino que hable de esos ocho pilares que comparten la misma aventura: Ocho de Caecus 2021, un tempranillo cien por cien característico de Rioja Alavesa que muestra la misma viveza con la que esta familia vive el vino. «Tiene fruta y madera. Recuerdo que el dueño de un restaurante me dijo que era un Rioja riberizado, porque tenía la elegancia de Rioja combinada con la estructura de Ribera».
La joya de la casa llegó con El Guardián de la Viña 2020, el vino de Viñedo Singular del que Pago de Larrea apenas elabora unas 2.000 botellas. «Aquella cosecha de 2020 fue muy sana, con un verano cálido y noches frescas antes de empezar a vendimiar, lo que es perfecto para la uva», relata. Un vino, homenaje al abuelo Luis, con un estilo diferente al resto para completar una gama de referencias, cada una en su mejor versión, que deleitaron a los asistentes.
Desde el público, en palabras de Iñaki Valle (Tonelería Magreñán), se desprendió una definición que compartió el resto de comensales de alrededor: «Para mí Ocho de Caecus es un Brad Pitt de 25 años, pero este cuarto vino, El Guardián de la Viña, es el Richard Gere de 50 años».


