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El broche flamenco de NueveCuatroVino, en imágenes

No había mejor final para dos semanas cargadas de actos. El Templo del Vino de Bodegas Ontañón puso este miércoles el punto final a NueveCuatroVino con una de esas noches para recordar. El foro de NueveCuatroUno despidió su ciclo en torno a ‘Diario de Vendimia’ con un mano a mano muy especial entre el guitarrista flamenco Alejandro Hurtado y el periodista riojano Pablo García-Mancha. No fue un concierto ni una entrevista al uso, sino una charla íntima en la que se mezclaron recuerdos, confesiones, toques de guitarra y pinceladas de ‘El primer llanto’, el tercer disco de Hurtado, convertido en banda sonora de la velada. Música, vino y palabra se cruzaron para explicar por qué el flamenco y el vino comparten raíz: tradición, profundidad, sueño, cariño… y ese asombro que no se acaba nunca.

El ambiente fue el de un cierre por todo lo alto: Ontañón como casa, el público como familia y el foro como una especie de ritual que se repite cada vendimia y que cada año intenta superarse. La conversación viajó entre las guitarras históricas y los vinos viejos. Y, como fondo, el sentido último de NueveCuatroVino: un ciclo que este año ha unido reflexión, premios, catas multitudinarias y, en esta última noche, arte en estado puro, con un fin solidario claro -la recaudación destinada a Cocina Económica- y la sensación compartida de que en Rioja, cuando el vino se junta con la cultura, siempre pasa algo importante.

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