La calle San Juan de Logroño sigue modificando su ecosistema y en esta ocasión el movimiento se aprecia en una dirección muy clara: la incorporación progresiva de propuestas de cocina internacional. De ser un espacio donde los bares mantenían una oferta centrada casi exclusivamente en la tradición riojana, la San Juan suma ya dos locales de cocina mexicana y varios proyectos que mezclan lo local con propuestas traídas de otras latitudes.
El fenómeno más evidente lo marcan Tasty Fajitas y La Cantina, dos espacios que, casi frente a frente, aportan a la calle un aire que hasta hace no mucho tiempo parecía impensable. Tasty Fajitas ocupa el lugar del histórico bar San Juan, que durante años fue referencia de tostas y pinchos de corte local. Hoy, en ese mismo espacio, se sirven tacos y fajitas que trasladan al cliente -muchos de ellos ya habituales- al otro lado del Atlántico.

Apenas cuatro pasos al frente, ha surgido La Cantina, con su propuesta de tacos de cochinita, campechano, carnitas y suadero. Entre vinos y cortos de cerveza, en la San Juan el visitante ya puede cambiar el paso para disfrutar de margaritas y micheladas que suman un nuevo registro a la experiencia del tapeo logroñés, algo que también es posible en La Laurel con la presencia desde hace décadas de El Mexicano, pionero de la cocina internacional ubicada en la calle más gastronómica de Logroño.
Lo llamativo no es solo la apertura de un local internacional, sino que en pocos meses la calle ha pasado de no contar con ninguna referencia de este tipo a disponer de dos bares mexicanos. Se trata de una tendencia que refleja el pulso cambiante de la San Juan, una calle acostumbrada a renovarse pero que ahora comienza a abrir su horizonte gastronómico más allá de lo habitual.

La transformación no se limita a los sabores mexicanos. El antiguo local del Bueno…Bueno, tras su mudanza a otro número de la misma calle manteniendo su propuesta original, ha dado paso a La Tabernita. Este nuevo proyecto ha optado por una carta híbrida, donde conviven croquetas de jamón o bocata de calamares con propuestas menos habituales en la zona, como el brioche de pulled pork, un guiño a la cocina americana que añade diversidad a la ruta del tapeo. O el Envero, en la Travesía de San Juan, un espacio que combina el recetario riojano con una de las cocinas con más reconocimiento internacional como es la peruana, diversa, rica y sabrosa.
El Vinissimo también ha experimentado un giro en su propuesta. Lo que durante un tiempo fue un espacio de cocina asiática ha cambiado de rumbo para apostar por un recetario más popular, más reconocible para el visitante que llega a la San Juan con la intención de picar algo más clásico. Este cambio confirma que el movimiento en la calle no se da en una única dirección, sino que cada proyecto busca su propio lugar en un escenario de alta competencia.
Con estas incorporaciones, la calle San Juan confirma de nuevo su condición de espacio vivo, sujeto a continuos cambios que afectan tanto a su oferta como a su identidad. La internacionalización incipiente, con dos taquerías ya consolidadas, convive con la tradición más arraigada (Samaray, García, y un largo etcétera de referencia), o el surgimiento de locales, de reciente apertura, como el Oliva; sin pasar por alto dos referencias para las guías gastronómicas como el UMM y el Tastavín.
El resultado es una fotografía actual que no permanece fija, en la que el tapeo logroñés se diversifica, y donde el visitante puede pasar en pocos pasos de unas croquetas caseras a un taco mexicano o a un brioche con acento transoceánico.


