Pese a ir de la mano de uno de los apellidos del vino de Rioja, Koldo Eguren ha querido dibujar sobre un lienzo en blanco para jugar con ese puzle de viñas que cultiva en diferentes rincones de Rioja Alavesa, destacando matices y añadas desde que en 2018 comenzase a vinificar su proyecto Ukan Winery. «Buscamos hacer vinos que caminen en el tiempo y que reflejen también lo que somos. Vinos democráticos, que encajen en cualquier perfil y escenario. Pero a la vez también nos fijamos en los referentes y bodegas con tradición, partiendo siempre desde el respeto a quienes han construido esta denominación».
Este joven elaborador ha sido el protagonista este miércoles de una nueva cita del VI Ciclo de Catas Underground organizada por NueveCuatroUno y Calado by Criteria de la mano de Argraf, Cartonajes Santorroman, Cork Supply, Ramondin y Tonelería Magreñan como patrocinadores, en compañía también de los pinchos de Delicious Gastronomía. Un cierre de jornada sabroso que horas antes había comenzado con la inauguración de la vendimia 2025. Como le gusta decir, «una nueva vendimia, una nueva ilusión». Y en un breve y rápido balance, Eguren arrojó buenas sensaciones para la presente campaña desde las parcelas que controla en Laguardia, Elvillar, Lapuebla de Labarca y Elciego: «La uva está sanísima. Hay poca, pero por suerte el mildiu y el granizo no nos han hecho daño».

La velada fue una cien por cien de estrenos y es que todas las referencias que se cataron (las cuatro que elabora la bodega) presentaban nueva añada, con especial referencia al Ukan Blanco 2023, que en este caso ni siquiera ha salido todavía al mercado. Una mezcla de viura y tempranillo blanco que se fermenta al 50 por ciento en depósitos de hormigón en forma de huevo sin revestir y la otra mitad en barrica nueva. «Un vino a la altura de nuestras mejores viñas», tal como define Eguren, y es que es el hermano de Ukan tinto, también elaborado con las mejores partidas de la casa, con las viñas más exclusivas, las cuales superan los 60 y 70 años.
En el caso de este último (añada 2022), la sorpresa del público llegó con la primera cata en nariz. «Potencia total». Y es que al tempranillo mayoritario le acompañan también graciano, mazuelo, garnacha e incluso bobal. «Este es un señor vino, pura fruta negra. Lo que hacemos es prolongar más la crianza en roble francés y, además, la maloláctica también la hace en barrica», describe.

Nada que ver con Naku 2024, el primer vino que protagonizó esta cita sensorial en El Calado. Una creación servida, y vendida, en formato magnum debido a la escasa producción que tienen. «Naku es diversión. Aquí hacemos una semimaceración carbónica porque la otra mitad de la uva sí se despalilla. Luego hace un breve paso en madera, de unos tres meses, más otros tres meses en botella y de ahí va directo al mercado». Senderos de Ukan 2022, el segundo en catarse, continuó con esa facilidad en boca gracias a la fruta y la frescura pero ganando estructura con una mayor crianza.
Referencias todas ellas que ya han salido de las fronteras nacionales, llegando incluso a ocupar la exportación casi la mitad del volumen de comercialización. Así mismo, Ukan Winery apuesta por la venta directa en formatos como el club de vinos y un formato similar a la venta por cupos. «Pese a que las tendencias de consumo de vino son las que son, creo que la gente cada vez más va a querer pagar un poco más por vinos de calidad, por lo que creo que ahí nosotros tenemos una buena oportunidad».


