Hablar de vivienda nueva en Logroño es hablar de escasez, precios al alza y promociones que avanzan a cuentagotas. La ciudad, como buena parte del país, sufre un mercado tensionado en el que la obra nueva se ha convertido en un bien casi de lujo. Según el portal Idealista, actualmente hay ocho promociones a la venta en la capital riojana, aunque la realidad es que si uno rasca un poco aparece alguna más -no demasiadas-, tanto en el centro de la ciudad como en barrios periféricos.
Todas comparten un denominador común: los precios se disparan muy por encima de lo que hace apenas una década se consideraba normal en la ciudad. Mientras que antes la obra nueva se presentaba como una opción de acceso razonable, hoy se mueve en un abanico que va desde los 137.500 euros por un apartamento de 38 metros cuadrados hasta cifras que rozan o superan el medio millón de euros en chalés o pisos amplios en urbanizaciones.
Hoy por hoy, comprar una vivienda nueva en Logroño se sitúa en una horquilla que difícilmente baja de 250.000 euros y que se mueve cómodamente entre los 300.000 y los 450.000 euros. ¿Qué supone ésto? A título práctico, poniendo el caso de que el comprador pudiera aportar como entrada 100.000 euros, una hipoteca a 30 años superaría los 1.200 euros al mes.

Aún así, el precio de la vivienda en Logroño sigue siendo más barato que en capitales cercanas, como Vitoria, Bilbao, Pamplona o Zaragoza, lo que está comenzando a atraer a inversores de otras comunidades a las escasas viviendas que se están construyendo en Logroño. El sector mantiene que el problema de que no haya más construcción sigue siendo la falta de suelo disponible y el encarecimiento de los costes. Aún así, hay algo más de una docena de promociones que pueden consultarse por internet.
La Cava y el centro de Logroño
Uno de los epicentros de este ‘boom’ es La Cava, barrio que desde hace años se ha consolidado como uno de los más demandados para estrenar vivienda. Allí se levanta la segunda fase de ‘Villa Esperanza’, con solo 12 viviendas que oscilan entre los 445.000 y 545.000 euros. Los precios hablan por sí solos: estamos ante un producto claramente dirigido a rentas altas. La entrega de llaves no se prevé hasta 2027 y las unidades disponibles se reducen ya a plantas bajas o primeras alturas.
Muy cerca se encuentra el Mirador Parque Picos de Urbión, con pisos de dos habitaciones desde 331.000 euros hasta los 511.000 euros que cuestan los de cuatro. Tampoco aquí se esperan entregas a corto plazo: los compradores tendrán que esperar hasta septiembre de 2028 para ocupar sus viviendas. La apuesta por terrazas y zonas comunes se repite como un reclamo, aunque a precios que excluyen a gran parte de la población local.

Recreación virtual del Residencial Maristas.
Quienes quieren seguir viviendo en pleno corazón de Logroño encuentran opciones muy distintas. En la calle Industria, la opción más económica es la promoción ‘Industria 7’, que ofrece apartamentos de 38 metros cuadrados desde 137.500 euros. Una rareza en un mercado dominado por las viviendas grandes, aunque su tamaño convierte la compra más en una inversión que en una solución residencial estable.
En Calvo Sotelo, el Residencial Maristas coloca sus precios entre los 335.000 euros por los pisos de dos habitaciones y casi medio millón por los de cuatro. Una muestra de cómo el centro mantiene su atractivo, pero también su inaccesibilidad para gran parte de los bolsillos.
Chalés y residenciales
El mercado también ofrece propuestas para quienes buscan independencia. Al norte de la ciudad se levantan los chalés ‘Villas El Campillo’: seis viviendas unifamiliares con piscina privada que se mueven entre 555.000 y 575.000 euros. Entregarán las llaves en 2027 y representan el modelo de casa dirigido a un comprador consolidado, más que a jóvenes o familias en búsqueda de una primera residencia.
En Valdegastea, el Residencial Bicubic parte de los 256.500 euros y escala hasta más de 400.000, combinando viviendas con terrazas y zonas deportivas. En la Avenida de Burgos, el Residencial Terrazas de San Miguel ‘Fase 3’ arranca en 212.230 euros (con pisos de hasta 343.140 euros) y marca la tendencia de promociones que ponen el énfasis en zonas verdes y espacios comunitarios.

El barrio de Cascajos, otro de los que más ha crecido en los últimos años, acoge el Residencial Marqués de Larios, con precios que arrancan en 453.000 euros. La zona se ha convertido en un polo de atracción para familias, aunque con cifras que consolidan la idea de que la obra nueva en Logroño ya no es terreno para compradores de ingresos medios.

Idealista recoge ocho promociones, pero no son las únicas. En Pilar Salarrullana queda una última vivienda en venta: un apartamento de planta baja con terraza y dotaciones tecnológicas avanzadas como aerotermia, placas solares o domótica. En Duquesa de la Victoria, otra promoción con piscina ofrece las últimas unidades de entre 310.000 y 345.000 euros. Al otro lado del Ebro, el Residencial Ítaca ofrece 84 viviendas en varias fases, con terrazas y precios más ajustados.
Mayor alivio en el cinturón logroñés
Y si uno mira a municipios cercanos, aparecen más opciones: en Villamediana se venden pisos desde 91.770 euros -los más pequeños- hasta cerca de 190.000 -los dúplex más grandes-; mientras que en Lardero, el Río Miño Residencial arranca en 220.000 euros, con piscina y zonas verdes. La diferencia en pocos kilómetros es abismal, de ahí el crecimiento exponencial de estos dos municipios en los últimos años.
La conclusión es clara: la obra nueva en Logroño no es abundante, no es barata y en muchos casos no está pensada para dar respuesta a la mayoría social. Los plazos de entrega (en ocasiones a dos o tres años vista) reflejan además un mercado que construye a cuentagotas. Las promociones actuales dibujan un mapa lleno de contrastes: desde microapartamentos en el centro hasta chalés de lujo, pasando por residenciales con piscina en barrios emergentes. En definitiva, un bien cada vez más escaso y caro que se ha convertido en objeto de deseo para unos pocos y en un horizonte lejano para muchos.


