Encontrar un taxi de noche en La Rioja Baja se ha convertido en una auténtica odisea. El problema se repite casi a diario, especialmente en épocas de fiestas, cuando la necesidad de desplazarse entre localidades se dispara y la oferta de taxis nocturnos resulta claramente insuficiente cuando no directamente inexistente. Los más jóvenes llevan tiempo denunciando que en muchas ocasiones es «misión imposible» conseguir que alguien atienda el teléfono, con el consiguiente quebradero de cabeza para quienes buscan una alternativa a casa de manera segura.
La situación ha vuelto a quedar en evidencia este jueves en plenas fiestas de Calahorra. Dos ingenieros alemanes que trabajan durante unos días en una empresa de San Adrián y se alojan en un hotel de la localidad navarra decidieron cenar y disfrutar del ambiente festivo calagurritano. Sin embargo, a la hora de regresar, se toparon con que ninguno de los teléfonos (más de media docena) que se encuentra anunciado en la parada junto al ayuntamiento respondía. Siete llamadas, ninguna respuesta. Fue entonces cuando un peñista se ofreció a hacerles el favor de acercarles en coche hasta San Adrián, protagonizando la ‘labor humanitaria’ de la noche.
No se trata de un hecho aislado. El pasado mes de junio, la Policía Foral abría diligencias tras detectar un servicio ilegal de taxi en San Adrián. Una patrulla de Tudela interceptaba una furgoneta con cinco menores que viajaban hacia Arnedo, comprobando que habían pagado cinco euros por persona por el trayecto de ida y vuelta. El conductor fue denunciado por incumplir la ley de transportes, ya que carecía de la licencia necesaria para realizar este tipo de servicios.
Este fenómeno de los ‘taxis ilegales’ se ha ido extendiendo como respuesta a la falta de vehículos oficiales en horarios nocturnos. Los jóvenes, que no quieren arriesgarse a coger el coche tras una noche de fiesta, terminan recurriendo a particulares que se ofrecen a llevarles a cambio de dinero. “Es un secreto a voces”, ya explicaron los más jóvenes a NueveCuatroUno hace tiempo. Todos conocen a alguien que hace estos viajes, pero pocos se atreven a hablar abiertamente por miedo a sanciones.
Los chavales, sin embargo, lo cuentan con naturalidad. David, un joven de la comarca, mostró hace unos meses un listado “casi infinito” de personas que ofrecen estos servicios: «La oferta de taxis oficiales es prácticamente nula por la noche, los ‘voy y vengo’ no siempre cubren las necesidades porque tienen horarios muy amplios, tienes que reservar con mucha antelación y además no conectan todos los pueblos», explicaba. La alternativa de pedir ayuda a los padres tampoco siempre es viable, y conducir tras beber se ha desterrado de su idea de fiesta responsable. En el caso de turistas que puedan llegar a la ciudad ninguna de las opciones con las que se ‘apañan’ los chavales es factible.
El problema no se centra a la noche. Hace un tiempo también llegó una queja de Calahorra porque, con un día de antelación, ninguno de los taxis estaba dispuesto a hacer un servicio desde el hospital de Calahorra hasta la estación de tren. El Ayuntamiento de Calahorra que es consciente de la falta de taxis en la ciudad tienen la intención de sacar las licencias que quedan sin cubrir próximamente.
Con un fin de semana festivo a la vuelta de la esquina y decenas de jóvenes dispuestos a desplazarse hasta Calahorra para seguir celebrando las fiestas patronales, el problema ha vuelto a ponerse sobre la mesa. La falta de taxis oficiales por la noche no solo genera incomodidad, sino que puede derivar en situaciones de riesgo si la única alternativa son servicios sin licencia ni garantías. Mientras tanto, los vecinos y los propios jóvenes reclaman soluciones que permitan disfrutar de las fiestas con seguridad y sin depender de favores improvisados o de transportes clandestinos.


