En los últimos años, La Vuelta no se ha olvidado de La Rioja. A lo largo del siglo XXI, la comunidad ha estado (o estará) presente en catorce de las 25 ediciones celebradas desde el albor del nuevo milenio (2001). En este camino de veintiún etapas contando la comunidad y sus alrededores, el pelotón ha ascendido cimas míticas como el Alto de la Cruz de la Demanda, el Alto de Moncalvillo o Valdezcaray. Precisamente, este puerto será el que los ciclistas suban el próximo 31 de agosto, al término de la etapa con inicio en Alfaro (195 kilómetros). Una etapa con un cartel de altísima calidad y la presencia de Vingegaard, Juan Ayuso o Mikel Landa, entre otros. No estarán en cambio, corredores como Tadej Pogacar o los lesionados Enric Mas, Richard Carapaz, Carlos Rodríguez o Remco Evenepoel.
Logroño, como capital riojana, ha sido el punto más frecuentado por la serpiente multicolor en la comunidad. Fue salida de etapa en siete ocasiones (2001, 2005, 2012, 2014, 2020 y 2024) y punto de llegada en otras cuatro (2007, 2012, 2014 y 2017). Calahorra, como segunda ciudad de la región, ha acogido tres inicios (2007, 2008 y 2013). En cuanto a finales en alto, no ha habido tantos. Uno en la Cruz de la Demanda (2001), dos en Valdezcaray (2012 y 2025, trece años después) y dos en Moncalvillo (2020 y 2024). Esta es la historia de La Vuelta Ciclista a España a su paso, salida y llegada por La Rioja en este siglo.

Roglic, lanzado hacia la meta del Moncalvillo. FOTO: EFE/ Javier Lizón.
2001 es el primer año de referencia, donde la ronda española entraría dos veces por el territorio. El 15 de septiembre de ese año, la ronda patria partió desde Reinosa con destino al Alto de la Cruz de la Demanda, a 1.855 metros de altitud. Fue la última vez que la carrera utilizó este durísimo puerto, con los últimos 7,5 kilómetros cerca del 9% y rampas cercanas al 20%. Todo un coloso con el que solo rivaliza Moncalvillo. Allí se impuso el ‘Chava Jiménez’. Un día más tarde, el 16, se celebraría la etapa entre Logroño y Zaragoza, sin dificultades montañosas reseñables camino a la capital aragonesa.
A partir de ahí, La Vuelta pasó tres ediciones sin pisar La Rioja. En 2005, trazado llano entre Logroño y Burgos (133 kilómetros). Dos años más tarde, en 2007, ‘doblete’ en tierras riojanas. En primer lugar, Reinosa-Logroño (195 kilómetros, etapa 6), el jueves 6 de septiembre, con un perfil escarpado y llegada masiva que venció el cántabro Óscar Freire. Lograría así su tercera victoria parcial en solo seis días. Un día después, la etapa 7 partió de Calahorra con destino a Zaragoza (176 kilómetros). Etapa algo quebrada, con pasos por Arnedo y Grávalos antes de abandonar la comunidad. Aun así, sin demasiada montaña.
Al año siguiente, en 2008, Calahorra repitió como salida, con destino Burgos (178 kilómetros), donde volvería a imponerse Óscar Freire. A partir de ahí, la carrera entró en un idilio con la comunidad. Fueron cinco ediciones consecutivas de presencia entre 2010 y 2014. En 2010, inicio desde Rincón de Soto destino Burgos (196 kilómetros) en la decimotercera etapa, vencida por el extraterrestre Mark Cavendish. En 2011, la ronda finalizó en Haro tras una larga 16ª etapa desde la Villa Romana La Olmeda en Palencia (204 km). Allí ganó el argentino Juan José Haedo. Un día después, la Bodega Faustino V de Oyón (Rioja Alavesa), serviría de inicio hacia la Peña Cabarga (211 kilómetros).
2012 trajo la cuádruple presencia entre La Rioja y alrededores. La segunda etapa unió Pamplona con Viana, en la tercera, la salida se produjo desde las Bodegas Faustino V hacia el Alto de Arrate. El cuarto día, 21 de agosto de 2012, la etapa pisó al fin territorio riojano. Lo hizo en un trazado entre Barakaldo y la Estación de Valdezcaray. Simon Clarke se impuso en la meta, en una etapa recordada por la caída y abanicos sufridos por Alejandro Valverde cerca de Santo Domingo. El murciano quedó a casi un minuto de otros favoritos, como el entonces líder Joaquim ‘Purito’ Rodríguez o Alberto Contador.

Simon Clarke se impone en Valdezcaray / Foto: RTVE
No quedó ahí la historia en 2012, puesto que el 22 de agosto, como colofón, llegó un circuito con 168 kilómetros y ocho vueltas a un circuito en el área metropolitana de Logroño. Como cabía esperar, fue el velocista John Degenkolb quien se impuso en meta tras una llegada masiva con miles y miles de personas abarrotando las calles y aprovechando la oportunidad de ver pasar varias veces a los ciclistas. Algo nada frecuente en una ciudad mediana, pero que se repitió en 2014, con el mismo vencedor, beneficiado por la caída de otros favoritos a un kilómetro de meta. Entre medias, Calahorra fue salida en 2013, destino a Burgos.
Tres años después, en 2017, tuvo lugar un nuevo formato. Esta vez, individual contra el cronómetro. 40 kilómetros entre el Circuito de Navarra y de nuevo, la capital riojana como llegada. Oportunidad para los mejores, entre los que destacó el británico Chris Froome , 47:00). Segundo resultó Wilco Kelderman (47:29) y tercero, Vincenzo Nibali (47:57). Tanto el ruso Ilnur Zakarin como Alberto Contador registraron el mismo tiempo (47:59). En definitiva, fue una jornada para establecer diferencias en terreno puro de especialistas.

Gran expectación en las calles de Logroño para ver la contrarreloj
2020 también depararía un doblete y un gran espectáculo, aunque sin afición en las cunetas debido al coronavirus. En la tercera etapa de 2020, los ciclistas partieron de Lodosa y atravesaron más de cuarenta kilómetros por La Rioja Baja hasta acabar en la Laguna Negra de (166 kilómetros). Cinco días después, llegó realmente la batalla entre Logroño y el debut en el Alto de Moncalvillo (164 kilómetros). En las rampas del coloso riojano (8,6 kilómetros al 8,9 por ciento de pendiente) se libró un grandísimo espectáculo entre Richard Carapaz (INEOS Grenadiers) y Primoz Roglic (Jumbo-Visma). Roglic logró imponerse en la cima, con solo 13 segundos sobre el ecuatoriano y acabó ganando la carrera.

Los ciclistas, exhaustos tras coronar el Moncalvillo. FOTO: Groupama-FDJ.
Moncalvillo gustó a la organización, que en 2024 repitió el formato de 2020. Pero antes, en la decimoctava etapa, la prueba recorrió 179 kilómetros entre Vitoria e Izki. Aquel día, la carrera se introdujo brevemente en La Rioja por Ábalos y sobre todo, atravesó La Rioja Alavesa, pasando por el exigente Alto de Herrera, camino de la meta en Maeztu (Izki). Muchos favoritos sufrieron ante este puerto, entre ellos un Mikel Landa que perdió toda opción de luchar por la general y se dejó una minutada.
Un día después, en la decimonovena etapa, fue el turno de Moncalvillo. 173 kilómetros entre Logroño y el Alto y a tres días del final, podía deparar un gran espectáculo de cara a la general. Pero esta vez y a diferencia del 2020, no ocurrió así. Roglic mostró su superioridad y con un ataque incontestable, logró sentenciar definitivamente la lucha por el liderato. El esloveno arrebató también el liderato a un Ben O’Connor (Team Jayco-AlUla) que venía sufriendo durante las últimas jornadas. Primoz encarriló en La Rioja su cuarta Vuelta, igualando así a Roberto Heras. Fue la última experiencia de ciclismo en la comunidad.

Roglic alza los brazos al conquistar la victoria de la etapa. FOTO: EFE/ Javier Lizón.
En 2025, a los corredores les esperan 195 kilómetros entre Alfaro y la Estación de Valdezcaray. Etapa considerada por la organización como de media montaña, con 3.300 metros de desnivel positivo a superar. Una jornada unipuerto, donde recorrerán La Rioja de este a oeste y con el viento como factor que pueda marcar diferencias. Y por fin, la subida final a Valdezcaray (663 metros de desnivel en 13 kilómetros, algo más de un 5%). La dureza se concentra en los primeros kilómetros (8%) y posteriormente, todo se suaviza. El final es un falso llano así que es probable la llegada de un grupo selecto al sprint.


