El nuevo presidente electo de la Federación Riojana de Fútbol, Gustavo Sáenz, tiene en el Mundial 82 uno de los puntos clave de su mandato, al menos en esta primera fase a partir de que el próximo miércoles 6 de agosto tome posesión de su cargo. Y su apuesta parece tenerla muy clara. Quiere convertir esta instalación en el epicentro del fútbol riojano. Para ello, respalda el proyecto de reforma presentado hace unos meses por el Ayuntamiento de Logroño y el Gobierno de La Rioja, aunque pretende reunirse con ambas instituciones para ver si es posible ir un paso más allá: plantea la posibilidad de ampliar el complejo deportivo para aprovechar el solar colindante donde ahora se proyecta una zona para conciertos.

«Sería bueno dejar una puerta abierta al crecimiento». Puerta que más bien parece una gatera, porque esta parcela anexa al Mundial 82 se modificó su carácter dotacional para que su uso fuera cultural con el consenso del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Logroño y el principal partido en la oposición (PSOE). «Ojalá pudiera albergar en el futuro nuevas instalaciones deportivas», defiende Sáenz, que insiste en que este entorno en Logroño tiene una vocación clara: «Todo este barrio, desde el Centro de Tecnificación del Adarraga, con el frontón, las pistas de atletismo, el frontón… hasta Las Norias, pasando por la Hípica y el propio Mundial 82, es el pulmón deportivo de Logroño. Incluso el barrio tiene un parque que más bien parece una pista enorme para salir a correr. Estaría bien rematarlo con un proyecto más completo».
«Campos de hierba artificial»
La Federación, que ha sido tradicionalmente la entidad gestora del Mundial 82, se prepara para negociar con las instituciones un convenio de largo recorrido. Sáenz se muestra dispuesto a retomar esa gestión que Jacinto Alonso puso en riesgo durante los últimos meses de su mandato federativo: «Si te dan unas instalaciones y puedes hacer un convenio de 25 ó 50 años, las puedes explotar como unas piscinas municipales. Cuanto mejor estén, más usos y beneficios generarán para todos».

En cuanto al proyecto de reforma integral de esta instalación futbolística, el nuevo presidente respalda la idea de un campo principal con graderío ampliado para unos 2.500 espectadores y defiende que el terreno de juego debe ser de hierba artificial: «La Segunda Federación y la Copa del Rey se pueden jugar en hierba artificial. Lo que nos interesa es que lo pueda usar más gente, más escuelas de fútbol. Es una cuestión de utilidad social». Además, plantea la posibilidad de construir nuevos campos de fútbol en la parte posterior (donde iría el espacio para los conciertos), si se permite su uso deportivo. «No vamos a ir a lo loco, pero fue una pena no haberlo hecho antes», resume sobre esa oportunidad perdida. Ahora, cree que el reto está en crecer con sentido, utilidad y una visión de ciudad.
«Nájera necesita un campo», pero no al lado del río
Sáenz se posiciona también sobre el enquistado problema de Nájera: “Es tremendo que una cabecera de comarca con tantas licencias y tanta historia deportiva esté así. Hace falta una instalación, pero que se haga bien». Y explica a qué se refiere en concreto, porque no cree que la ubicación elegida por el actual equipo de Gobierno najerino sea la más indicada: «Tengo la sensación que se ubicará en un espacio donde se va a crear un embudo junto al río, las piscinas, la plaza de toros y las pistas de pádel». Por eso apunta que «hay que buscar un sitio donde se pueda crecer». Y según su criterio, éste debería estar «arriba», aunque no se refiere a La Salera. «Debería estar en la zona del cementerio», sin especificar cómo resolvería el hecho de adquirir una nueva parcela privada para convertirla en uso deportivo de desarrollo municipal.

Lugar elegido para levantar el nuevo campo de fútbol de Nájera.
El reto del campo en Villamediana
Otro lugar que le preocupa por su ausencia de instalaciones para que el fútbol riojano se siga desarrollando está en Villamediana. La localidad ha crecido mucho demográficamente durante los últimos años. Y eso se ve reflejado en que cada vez más niños juegan a fútbol en Villamediana, que cuenta con un club con cada temporada más licencias. Sin embargo, sus instalaciones futbolísticas no están creciendo a la misma velocidad. Sáenz quiere ayudar a que se haga un campo en esta localidad: «Con el crecimiento que ha tenido el pueblo y la escuela con 400 licencias es urgente que tengan un campo propio. Ahora están desplazándose a otros municipios para entrenar. Hay que animar a los ayuntamientos a apostar por instalaciones deportivas».


