La Rioja

Más allá de la caza: «Los guardas rurales prestamos servicios en todo lo rústico»

Los guardas rurales controlan la fauna, vigilan fincas privadas y gestionan cotos de caza, entre otras funciones

De izquierda a derecha, Cristofer Domínguez, Norberto León y Eduardo Pipaón. | Fotos: Leire Díez

Control de fauna, protección de especies, recogida de animales, vigilancia de fincas,… Y sí, también gestión de cotos de caza. Las funciones de los guardas rurales son tan diversas como lo es el territorio riojano por el que se mueven aunque su presencia en los cotos de caza sea por lo que más se les reconoce.

«Actuamos y prestamos servicios en todo lo que sea terreno rústico, desde vigilancia de explotaciones agrícolas para evitar robos hasta control y protección de fauna. Llevamos un registro y control de las colonias felinas, recogemos animales muertos que están en la carretera y también controlamos la población de palomas haciendo capturas con jaulas por el daño que hacen en edificios religiosos e históricos, así como por ser potenciales portadoras de muchas enfermedades. También colaboramos en los avituallamientos de pruebas deportivas de montaña y en la organización de romerías».

Norberto León, Cristofer Domínguez y Eduardo Pipaón forman parte de la junta de la Asociación de Guardas Rurales de La Rioja que agrupa a una veintena de profesionales, aunque en toda la comunidad hay cerca de 30 guardas rurales en activo. Si bien es cierto que su presencia en los cotos de caza municipales es obligatoria (en lo que es monte de utilidad pública lo gestionan los guardas forestales), reconocen que esta actividad cinegética está en declive: «Desde hace ya unos años se ve cómo cada vez hay menos personas que se dedican a ella, especialmente en las nuevas generaciones. Así que nos toca también ampliar las competencias de trabajo».

Pese a que las funciones son similares, la principal diferencia entre los guardas forestales y los guardar rurales es su condición laboral. «Ellos son funcionarios, trabajan para el Gobierno, mientras que nosotros somos autónomos y nos contratan sociedades, principalmente, y también Ayuntamientos, sindicatos agrarios o empresas fotovoltaicas que en este caso piden vigilancia durante los meses de montaje. En nuestro caso, dependemos de Guardia Civil, que es quien nos examina para optar al puesto, mientras que los vigilantes de seguridad dependen de Policía Nacional», explica Pipaón, el más veterano del grupo con 17 años de experiencia.

Así mismo, también cubren territorio más allá de La Rioja. «Con lo que respecta al tema micológico solemos cruzar la muga a Castilla y León para estar en la zona de Soria y Burgos», apunta León, quien en este caso acaba de regresar de Cataluña de hacer un servicio de vigilancia: «Allá te contratan los Ayuntamientos para vigilar las rieras, que son los cauces secos, y que así la gente aparque donde tiene que hacerlo, que la gente no tire basura, que no prendan fuego en plena naturaleza,…».

Y como guardas rurales, también tienen la potestad de sancionar ante cualquier ilegalidad. «Nosotros hacemos propuestas de sanción y eso va directo a Guardia Civil, con fotos, coordenadas y descripción del delito. Al final esas denuncias van al mismo sitio que si denunciara un guarda forestal».

Entre las infracciones más recurrentes, Domínguez destaca los medioambientales, como son los vertidos de uso agrícola o el no uso de los puntos limpios que existen en los municipios. «También hay mucho cazador furtivo y gente que supera su cupo o que pasan a cazar a un coto que no es el suyo y eso no se puede hacer. Por otro lado, los robos en el campo también son un problema porque se llevan los tubos de riego y parte de las cosechas», añade.

Las salidas que realizan estos guardas son siempre en solitario, de manera individual, por lo que cuando ven una irregularidad contactan con agentes de la Guardia Civil. «En este sentido también nos topamos con el problema de falta de efectivos en este cuerpo porque cada vez hay menos agentes de Seprona. De hecho, aquí en La Rioja hay solo dos patrullas para toda La Rioja».

La Asociación de Guardas Rurales de La Rioja está pendiente de una reunión con la Delegación del Gobierno para abordar la vigilancia en el Camino de Santiago, dentro del territorio riojano: «La Policía Nacional lo cubre a caballo por la cantidad de robos que se producen, pero nosotros podríamos servir de apoyo al menos en las zonas en las que más incidentes se producen. Al final estamos para dar servicio a la ciudadanía en muchos ámbitos, sin encasillarnos meramente en la caza».

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