La Rioja

La práctica del botellón se dispara en Logroño: cifras de récord durante el mes de julio

El Ayuntamiento de Logroño lleva casi un año tratando de poner orden en un ocio nocturno a menudo descontrolado en el Casco Antiguo, que ha levantado airadas críticas de vecinos que se sienten desplazados y valoran, incluso, marcharse en busca de lugares más tranquilos en los que poder conciliar el sueño los fines de semana.

Fue en marzo del pasado año cuando el Consistorio puso en marcha un «plan de choque para mejorar las condiciones de vida del Casco Antiguo de Logroño». Además de acordar una moratoria para la instalación de nuevas terrazas en la zona, los responsables municipales dieron orden a la Policía Local para intensificar la vigilancia frente a los comportamientos incívicos. Una orden que se materializó en el incremento de las patrullas a pie por calles como Bretón de los Herreros, Portales o Sagasta, con dos líneas de acción destacadas: las sanciones a quienes orinan y consumen alcohol en la vía pública.

La primera de ellas se plasma en el popular ‘orinómetro’, que en su primer año de vigencia denunció a 2.282 personas por aliviar la vejiga en el Casco Antiguo. Teniendo en cuenta que las sanciones por este incumplimiento se pagan a razón de 301 euros (240,80 mediante pronto pago), la recaudación para las arcas municipales ronda ya el millón de euros.

En cambio, al ‘goteo’ de denuncias a las vejigas incontrolables le ha ido adelantando paulatinamente la práctica que en las últimas semanas acapara más denuncias en el Casco Antiguo: el botellón. El último dato facilitado por el Ayuntamiento (66 multas) supone un récord en el último año y solo las acumuladas en lo que llevamos de julio superan en número a las tramitadas desde finales de marzo.

A tenor de esta tendencia, cabría deducir que las altas temperaturas se encuentran detrás del incremento exponencial en las multas por botellón en Logroño, pero lo cierto es que el análisis de las denuncias tramitadas en el último año desmontan esta hipótesis. A lo largo de todo el verano del pasado año (entre julio y septiembre) se formularon un 24 por ciento menos de multas (94) que en los dos últimos fines de semana (124).

Además de esto, los otros dos fines de semana en los que se han tramitado más denuncias por botellón durante el último año se corresponden con los meses de febrero y octubre, que no destacan especialmente por su clima tropical en la capital riojana.

Ciudad ‘Cenicienta’

En el contexto de esa inquietud del Ayuntamiento por hacer del Casco Antiguo un entorno más habitable, el pleno municipal aprobó hace ahora un año un cambio en la ordenanza del ruido por la que se prohibió beber en varias calles de la zona (Laurel, Travesía del Laurel, Albornoz, San Agustín y San Juan) más allá de las doce de la noche, con la excepción de los locales que tengan licencia de terraza o que dispongan de permiso para cerrar más tarde sus establecimientos.

La medida obtuvo el respaldo unánime de todos los grupos representados en el pleno, dado el «gran número de quejas» por el consumo de bebidas en las citadas calles. Con este cambio normativo, las multas por consumo de alcohol en la vía pública se ‘difuminan’ entre los botellones ‘al uso’ y aquellos transeúntes sorprendidos por la Policía Local con una copa en la mano más allá de la medianoche. En cualquier caso, la tendencia es inequívoca: el botellón está de moda en la noche logroñesa.

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