«El deporte en España es un asunto de Estado, un derecho universal». Así lo ha afirmado José Manuel Rodríguez, presidente del Consejo Superior de Deportes. Unas palabras sobre la que se asienta una apuesta clara por la carrera dual, ese doble camino que recorren los deportistas de élite que no quieren elegir entre competir y formarse. Y esa doble vía es precisamente lo que impulsa el Programa de Apoyo a Deportistas de Alto Nivel (PADAN) de UNIR. Un programa que se sitúa dentro del Servicio de Deportes de la Universidad, que depende del Vicerrectorado de
Estudiantes.
«PADAN nació hace un año con un objetivo claro: apoyar a los estudiantes que hacen carrera dual», explica Adela López, vicerrectora de UNIR. «Queremos que los deportistas de alto nivel puedan compatibilizar su carrera deportiva con la académica, sin tener que renunciar a ninguna de las dos». Porque, favorecer la carrera dual garantiza, no solo el desarrollo integral de los deportistas, sino que también contribuye a retener el talento deportivo, crear una base para el alto nivel, promocionar la cultura deportiva y reforzar la proyección internacional de España.
Actualmente, 47 estudiantes participan en este programa de UNIR, ofreciendo acompañamiento académico, flexibilidad, mentoría especializada y apoyo psicoemocional, además de becas específicas. Es más, para el próximo curso, la universidad ha ampliado a 70 las plazas disponibles.
El programa se dirige principalmente a deportistas DAN y DAR, es decir, aquellos reconocidos por el Consejo Superior de Deportes como de Alto Nivel o de Alto Rendimiento, aunque también pueden acceder otros perfiles con méritos deportivos contrastados, previo paso por un comité de selección.
La clave es la flexibilidad
Uno de los pilares del PADAN es la flexibilidad. Los estudiantes cuentan con un mentor académico que se coordina con los entrenadores para organizar tiempos de estudio, exámenes y prácticas en función del calendario de entrenamientos o competiciones. «Esto no quiere decir que se rebaje la exigencia académica. Lo que hacemos es adaptar los plazos y el acompañamiento. El objetivo principal es que puedan cumplir con ambas responsabilidades».

Un ejemplo que la vicerrectora recuerda con orgullo es el de la capitana del equipo español de natación sincronizada y campeona del mundo. «Gracias a PADAN pudo defender su Trabajo de Fin de Grado desde Japón, en plena concentración, antes de alzarse con la medalla de oro».
Por su parte, Alejandro Andión, jugador profesional de waterpolo y estudiante de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, en una entrevista a la revista de la universidad, destaca el valor de esta flexibilidad: «Entrenamos de 9:45 a 13, y por la tarde de 20 a 22 horas. Luego, solo queda sacar tiempo para estudiar. Gracias al PADAN puedo organizarme mejor y sacar la carrera adelante. Es una gran ayuda. Nos permite llevar bien todas las asignaturas sin tener que renunciar al deporte».
Como Alejandro, la mayoría de los estudiantes del programa cursan el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, pero también hay alumnos de Psicología, Educación, ADE, Nutrición o Matemática Computacional. Y hay más variedad aún en las disciplinas deportivas: desde fútbol —el deporte con más participantes— hasta atletismo, hockey, taekwondo, vela o buceo de competición. Además, también hay deportistas paralímpicos cuyas trayectorias se integran con total normalidad en la propuesta académica.
Mucho más que un título
Y es que, como bien dice la vicerrectora, «el paso por la universidad no solo prepara para una profesión. También abre horizontes, permite adquirir competencias y desarrollar el potencial personal» En el caso de los deportistas, la formación universitaria les ofrece un futuro más allá de la competición, pero también un presente enriquecido, lleno de retos y logros paralelos.
Alejandro Andión lo expresa con claridad: «El deporte puede acabarse en un segundo. Estudiar me da opciones y estabilidad para el futuro. No quiero esperar a que se termine mi carrera deportiva para empezar de cero».
Para UNIR, este programa refuerza su propia misión. «Nuestra razón de ser es facilitar una formación de calidad a personas que necesitan flexibilidad por su vida profesional o personal. El PADAN encaja de lleno con esa filosofía», admite Adela.
Porque el programa PADAN no se limita a facilitar horarios. Incluye mentoría académica y deportiva, refuerzo emocional, asesoría personalizada y un teléfono exclusivo de atención al deportista. Todo para que ningún obstáculo logístico, emocional o académico detenga el desarrollo de quienes tienen claro que se puede ser campeón en más de un campo.
Adela López confiesa que «lo que más nos emociona es ver la satisfacción de estos estudiantes cuando comprueban que pueden con todo. Porque pueden. Solo necesitan el entorno adecuado para hacerlo». Y UNIR ha decidido ser ese entorno.
En cada historia hay esfuerzo, pero también hay una visión de futuro. Alejandro Andión lo resume con humildad cuando cuenta que «quiero prepararme para lo que venga después. Sé que el deporte no dura para siempre, y tener una carrera me da tranquilidad. El PADAN me permite seguir entrenando al máximo nivel sin dejar de pensar en el mañana».
Y eso, precisamente, es lo que el Consejo Superior de Deportes ha querido impulsar como política de Estado: un ecosistema que proteja y potencie el talento dentro y fuera del campo de juego. En palabras del propio Andión, «compaginarlo no es fácil, pero si quieres, puedes. Y si tienes herramientas como esta, se puede aún mejor».


