El Rioja

Los Martes of Wine, mano a mano para catar la variedad de la Sonsierra

Fotos: Fernando Díaz/RIOJAPRESS

Ni competencia ni individualismo. En la cuadrilla de los Martes of Wine cada eslabón funciona como una palanca de impulso para el otro, buscando el bien común para un crecimiento compartido. Y así, en equipo, aterrizan en la quinta cita del VI ciclo de Catas Underground organizado por NueveCuatroUno y Calado by Criteria de la mano de Argraf, Cartonajes Santorroman, Cork Supply, Ramondin y Tonelería Magreñán.

Serán José Gil, Vicky Fernández, Miguel Merino, Miguel Eguíluz, Álvaro Loza, Ricardo Fernández e Iván Sánchez (sumiller del grupo) quienes protagonizarán la velada para profundizar en las diferencias que muestran los diferentes pueblos de la Sonsierra donde elaboran. Estos son los vinos que se descorcharán: Miguel Merino Blanco 2023, José Gil Viñedos de Labastida 2023, Cupani 2022, Carronillo 2022 y Álvaro Loza 2022.

– ¿Por qué habéis elegido esta selección?

– Queremos que cada vino sea distinto y representativo de la zona de producción y a su vez también representativo de cada elaborador. Queremos mostrar esa diversidad porque, aunque los pueblos de los que proceden los vinos estén relativamente cerca, son completamente diferentes. Y eso es lo que gusta ver. Es cierto que todos seguimos unas prácticas de cultivo bastante similares, respetuosas e intentando sacar el máximo potencial al viñedo, pero las diferencias de cada unos se notan.

– ¿Qué diferencias muestran estas añadas que se van a catar?

– Pues por ejemplo la del 2023 y también la de 2021 se nota que son añadas con un gran potencial de envejecimiento. Ambas fueron añadas maravillosas en cuanto a climatología y punto de vendimia, dando vinos más frescos, directos, con más vida. La de 2022 tal vez sea una añada más amable y más inmediata, para tomar ahora porque son vinos más redondos, pero no creo que en diez años estén igual de buenos que los de 2021, por ejemplo. Por eso el factor añada es clave porque las diferencias entre un año y otro se notan mucho en el vino, más si cabe con estas últimas añadas tan diversas que vamos teniendo.

– Y en cuanto a los pueblos, ¿cómo se marca esa variedad de una zona a otra?

– En términos generales, San Vicente y Labastida pueden dejar vinos con un potencial de fruta más roja y más amables, más inmediatos. En Ábalos tal vez se encuentra un poco más de tensión, con más frescura y fruta algo más negra, mientras que en Briones el suelo es determinante. En este caso predomina la arcilla y hay más estructura en los vinos, que también son muy frescos.

– ¿Qué creéis que va a sorprender más al público?

– Lo bien que nos llevamos -ríe-. Al final uno puedo explicar perfectamente su vino, pero puede hacerlo igualmente con el vino de otro. Todos conocemos cómo trabajamos cada uno, hay muy buena relación y mucho apoyo. Aunque sean bodegas diferentes, ninguna ejerce competencia sobre las otras; al revés, nos ayudamos en todos los sentidos. Algo que hemos creado, además, sin buscarlo, y creo que eso desde fuera también gusta verlo.

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