Agricultura

El mildiu llega a los racimos: «Hay viñas que no se van a vendimiar»

Los focos fúngicos están ya repartidos por toda la región, con mayor o menor incidencia

Un racimo con mildiu en una parcela de Leza, en Rioja Alavesa.

Hace cosa de un mes que saltaron las alarmas con la aparición de las primeras manchas de mildiu de la campaña en los viñedos de Rioja y desde entonces el escenario meteorológico ha ido alternando lluvias y sol para mayor regocijo de este hongo. Una enfermedad que ya ha pasado de la hoja de vid al racimo, con el consecuente agravio para la producción. La desesperación de los viticultores les lleva a recordar aquel 2020 cuando la factura del mildiu en los viñedos de la denominación fue cuantiosa en cuanto a pérdida de cosecha y costes de tratamientos. Sin embargo, a diferencia de entonces, este año la humedad que hay en el campo es mayor.

Los focos fúngicos están ya repartidos por toda la región, con mayor o menor incidencia en función de las zonas, y los tractores no dejan de recorrer los renques para espolvorear los tratamientos. «Aquí ya llevamos cuatro tratamientos y vamos a echar el quinto en ecológico, mientras que en las viñas que están en convencional vamos a por la cuarta mano, aplicando prácticamente cada siete días. La situación es muy complicada y hay mucho miedo», reconoce Arkaitz, viticultor de Leza.

El desarrollo de la enfermedad va más tardío en esta zona de Rioja Alavesa, «pero el hongo va a aparecer y hasta que llegue la floración tenemos una batalla». Asegura que se ven uvas tocadas y hay mucha presión, más si cabe después de los 16 litros que cayeron en el municipio este pasado martes y que, unido a las altas temperaturas, es el caldo de cultivo perfecto para su propagación.

Un racimo con mildiu en una parcela de Leza, en Rioja Alavesa.

«Los agricultores que hayan tratado poco lo van a tener más difícil todavía. De hecho, hay viñas que no se van a vendimiar a este paso. Todo dependerá de cómo avance la floración y ligue la uva, porque aún quedan muchas lunas», sentencia. Un escenario que se suma a la escasa rentabilidad que arrastra el sector después de una cosecha de 2024 también mermada, unos precios de la uva a la baja y una mano de obra cada vez más costosa.

A orillas del río Ebro, en el término de Mendavia, ya van por el tercer tratamiento cada 14 días. Fermín es el responsable de Viticultura en Bodegas Rioja Vega, del Grupo Príncipe de Viana, y asegura que por el momento solo han visto manchas en hojas, pero correspondientes a tormentas pasadas «por lo que están secas». Pese a ello, «el riesgo es inmenso», así que lo que no se ve un día puede cambiar completamente a las próximas jornadas.

«Es cierto que ante la previsión de tirar las uvas al suelo con la cosecha en verde ha habido quien ha reducido manos de tratamientos o ha aplicado otros productos más ‘light’, pero con la situación que hay nosotros ya hemos pedido a nuestros proveedores que traten sí o sí. En el caso de las parcelas propiedad de la bodega funcionamos en preventivo porque con tal volumen de superficie es complicado luego actuar. No es lo mismo que controlar cuatro o cinco hectáreas. Siempre hacemos un asesoramiento técnico, pero al final son los agricultores quienes deciden», apunta.

Fermín también es consciente de que este año la producción no va a ser abundante, «especialmente en los tempranillos, que muestran una mayor merma». No obstante, habrá que esperar al momento del cuajado y cómo evolucionan los racimos para ver su peso final. En este sentido, y repitiendo la misma gestión que en la pasada campaña, Rioja Vega ha pedido a sus viticultores que destinen una pequeña parte de su explotación («entre un 10 y un 15 por ciento») a la cosecha en verde, mientras que el resto de la uva se recogerá en su totalidad. «Lo que queremos, ante todo, es mantener a nuestros proveedores».

Por otro lado, esta amenaza de pérdida de producción sí ha provocado un cambio de tendencia en los requerimientos de algunas bodegas de la denominación y es que si en campañas pasadas recomendaban a sus proveedores acogerse a las ayudas a la cosecha en verde y limitaban sus rendimientos, ahora la mayor demanda de uva ha provocado que algunas de estas firmas pidan a sus viticultores sacar las parcelas de la convocatoria de vendimia en verde, así como dejarles meter más kilos.

El rastro de las tormentas

La lluvia y el granizo son sin duda los fenómenos protagonistas de esta primavera y, más allá de los daños por mildiu, las tormentas también han dejado su cara amarga en el campo. Las últimas, acontecidas el pasado 30 de mayo, dejaron en zonas como Alcanadre pámpanos destrozados en varias parcelas a causa del viento. Algunas cepas, incluso, quedaron totalmente desmochadas.

Un viñedo en el término de Alcanadre con pámpanos en el suelo tras el paso de la tormenta del pasado 30 de mayo.

Hasta la fecha, Agroseguro ha contabilizado 4.658 hectáreas siniestradas en viñas de La Rioja, repartidas en 6.315 parcelas. Desde el territorio alavés, la compañía tiene registradas un millar de hectáreas correspondientes principalmente a la zona de Rioja Alavesa («de txakoli hay muy pocos partes»), mientras que en Navarra también se han declarado algo más de mil hectáreas, pero aquí sí se tienen más en cuenta las viñas amparadas bajo la DO Navarra. «Las afecciones en general son entre leves y medias, si bien hay focos puntuales de la tormenta con daños muy elevados en localidades como Arnedo, Tudelilla y Sajazarra»

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