Mari Carmen Pablo se colgará su delantal este martes por última vez. Ese que le ha acompañado durante 22 años despachando a la clientela que se acercaba al mostrador en busca de esas verduras de la huerta de El Cortijo, pero también de una fruta de calidad. Así se ha ganado La Huerta de Sarramián la fama que le respalda, cliente a cliente, servicio a servicio, producto a producto, desde el número 23 de la Avenida Gonzalo de Berceo de Logroño.
Ahora Mari Carmen, a sus 68 años, se jubila y pone fin a toda una trayectoria de venta directa de las hortalizas que cultiva en la carretera del Cortijo junto a su marido, Félix, después de unos años comercializando su género en la Plaza de Abastos y Mercarrioja. «A partir de ahora seguiremos con la huerta, pero ya destinada al consumo para los de casa». La abuela de Félix fue la primera agricultora de esta zona y quien puso el apellido Sarramián en el mapa en la década de los 30. «Viuda con cinco hijos a su cargo sacó adelante un campo que hoy es de 17 propietarios», recuerda el nieto, también tras el mostrador.

Mari Carmen Pablo, responsable de La Huerta de Sarramián.
El cartel que anuncia el traspaso del negocio luce desde hace días en el escaparate de un local que poco a poco va vaciando sus baldas y barcas, aunque desde hace ya un par de meses el matrimonio lleva buscando posibles inquilinos que tomen el relevo para evitar el cierre definitivo de la tienda. Una búsqueda, sin embargo, frustrada: «Han pasado varias personas interesadas por aquí, pero al final siempre ha surgido el mismo problema: la falta de liquidez para poder hacer frente al pago. Y eso que cuenta con ayudas para hacer frente al pago».
La que es también presidenta de la Asociación Zona Oeste Comercial Zoco y del Consejo de Comercio de Logroño reconoce que lo que va a echar más de menos de esta etapa profesional es ese «tú a tú» con la gente del barrio. «Esto más que un comercio de venta es un lugar de encuentro, sobre todo para los clientes más mayores. Nos llevamos recuerdos muy bonitos de gente que entró como cliente y ha pasado a ser verdaderos amigo. Gente que desde que se enteró que cerrábamos no hace más que preguntarnos qué va a hacer a partir de ahora y con quién va a hablar. Gente mayor para la que hemos sido un apoyo cuando sus familiares no estaban cerca, así que estos días hablando con ellos no hago más que llorar», reconoce esta veterana de la huerta y el trato al público aún con su delantal colgado.

Mari Carmen Pablo, responsable de La Huerta de Sarramián.
Pilar es una de esas clientas. La primera vez que puso un pie en este establecimiento se llevó un valioso aprendizaje: «Félix me enseñó a plantar tomates y un día aparecí en la tienda con una tomatera en un tiesto. Estaba preciosa, con varios tomates colgando. Desde entonces siempre he acudido a ellos en busca de su producto, porque es el mejor, así que a partir de ahora tú me dirás qué voy a hacer y a dónde voy a ir».

Mari Carmen Pablo, responsable de La Huerta de Sarramián, junto a Pilar, una de sus clientas habituales.
Y como Pilar, otras tantas clientas que este lunes se han pasado a hacer su compra semanal y a charlar con Mari Carmen. «Cuando me enteré que se jubilaba me quedé de piedra. ¿Qué vamos a hacer nosotras ahora? Si es que no hay en esta zona una tienda que se le parezca, ni en producto ni en atención». Ella es consciente del vacío que deja en el barrio, pero siente que también ha llegado su momento de «descansar» y pasar el tiempo con otros entretenimientos. «Llevo trabajando desde el 73, pero no llego a esta nueva etapa cansada. Todo lo contrario, realmente me da pena. Ni un solo día me ha dado pereza tener que madrugar».
Con esa energía celebra esta nueva etapa que está a punto de comenzar, con los preparativos para un encuentro de despedida para este martes con esos amigos y clientes de siempre. No sin antes hacer una apelación a la supervivencia del comercio local: «El pequeño comercio necesita mucha ayuda y apoyo de las autoridades y de los propios clientes porque sino se va a ir a la deriva. La gente tiende a comprar por internet o en grandes superficies y no tiene nada que ver cuando se trata de los productos en fresco».


