El DUX Logroño acaricia su vuelta a la Liga F y lo hace de la mano de su entrenador, Héctor Blanco (Logroño, 1985). Con la entidad todavía llamada EDF Logroño, el riojano llevó a sus jugadoras al primer ascenso de su historia. Siete años después, ha cambiado la denominación (DUX) y los propietarios, pero Blanco continúa ligado al club y está a punto de bañarse de nuevo en oro. Después de que las logroñesas vencieran 0-3 al Cacereño en la ida de la final por el ascenso, queda solo la vuelta. Será el domingo a las seis de la tarde, en Pradoviejo y con entrada gratuita.

Foto: DUX Logroño
Héctor, ante todo un hombre de club, pasó por el banquillo durante tres etapas distintas. La primera, desde Segunda hasta 2019, cuando fue destituido en la Liga Iberdrola. Tras el descenso, volvió al ya entonces DUX en junio de 2021 y dirigió hasta abril de 2023, aunque después continuó en la dirección deportiva. Y finalmente, retornó de nuevo al área técnica en diciembre de 2023 y de ahí no se ha movido. Casi dos años de crecimiento, de coger a un equipo colista y a través del aprendizaje, llevarlo de nuevo a las puertas de Primera División.
El primer ascenso y la consolidación en la élite
Pero para entender el presente, hay que mirar atrás. Temporada 2017/18. El EDF Logroño compitió en el Grupo 2 de la Segunda División y acabó líder, con 63 puntos. «Seguramente seamos el equipo que más trabaja de toda la categoría», admitió Héctor entonces, en una entrevista para este medio. Una labor que finalmente, dio sus frutos. Porque en la fase de ascenso, las riojanas apearon al Oviedo en semifinales y después al Tacón, para subir a Primera. Así llegaron a la máxima, ante un Tacón que, con el paso de los años, se convertiría en el Real Madrid.
No podía ser de otra manera. Héctor Blanco renovó, «como premio a las seis temporadas en el proyecto», y asumió el reto de debutar en Primera. Con Las Gaunas (en lugar de Pradoviejo) como nuevo campo de juego, el más grande de la competición, las riojanas lucharían por la permanencia. El técnico tuvo a su disposición una plantilla francamente joven. Solo la ecuatoguineana Jade Boho y la chilena Vanessa Santana superaban los 27 años. Por el otro lado, Ana Tejada, que por entonces tenía 16 años y había ganado ya el europeo sub-17, daba sus primeros pasos en la élite.

Foto: EDF Logroño
Aquel EDF debutó con tablas frente al Valencia (0-0) y no logró su primera victoria hasta la séptima jornada, en Sevilla (3-4), seguida por otra frente al Sporting de Huelva (2-0). A partir de ahí, Héctor ganaría dos partidos más hasta su destitución (jornada 22). Su balance: cuatro triunfos, cinco empates y trece derrotas. Chechu Martínez le sustituyó y Blanco, temporalmente, se desligó del club de sus amores. Chechu finalizó el trabajo de Blanco y mantuvo al equipo. Mientras tanto, Héctor tomaría otros caminos.
Segunda etapa: construir desde la base
Tras su éxito en el fútbol femenino, Blanco volvió al masculino, el de sus inicios (entrenó al Agoncillo en 2010). Pasó por el Cenicero o el Tedeón, con el que logró la permanencia en Tercera al final de esa 2020/21. Ese verano de 2021, tras tres temporadas en la cúspide del fútbol español y una final de Copa de la Reina, el ya entonces denominado DUX Logroño descendió a Segunda División. Y entonces, la entidad volvió a apostar por Héctor Blanco para su banquillo. Un viejo conocido con la misión de repetir la gesta del ascenso. Pero su camino no resultaría nada fácil.
Blanco inició la temporada 2021/22 con el objetivo de regresar a la élite. Y con presión, pues la RFEF activó una profunda reestructuración de las categorías. A partir de la 2022/23, la Reto Iberdrola (2ª División) cambió de nombre a Primera Federación Femenina, que mantiene actualmente. De dos grupos de 16 equipos, para 32 escuadras, la categoría pasó a contra con solo 16. Para permanecer en la división, era necesario quedar quinto. El DUX finalizó cuarto, así que pudo ganarse un hueco en una nueva categoría mucho más exigente.

Foto: DUX Logroño
En la 2022/23, el DUX competió junto a conjuntos como el Eibar, el Rayo Vallecano u Osasuna. Casi nada. A las de Héctor Blanco les tocó una temporada muy complicada. Aunque las riojanas se situaron en la zona alta hasta mitad de temporada, acabaron cayéndose. A falta de cuatro jornadas, el 19 de abril de 2023, la entidad anunció el relevo de Blanco, que seguiría en la dirección deportiva. Samuel Espadas, hasta entonces técnico del filial, le reemplazó. Aquella plantilla terminó en media tabla un año de más a menos.
Tercera etapa: crecimiento continuo
Pero Blanco apenas tuvo que esperar seis meses más para volver al banquillo. El 6 de diciembre de 2023, el DUX revirtió aquella decisión, apartó a Espadas y volvió a colocar a Blanco como técnico. Tras diez jornadas de campeonato en la Primera Federación Femenina, el barco ‘vinotinto’ se situaba en el fondo de la tabla, con seis puntos. Héctor levantó el rumbo de un vestuario que acabó con 36 puntos, en una permanencia holgada. Todo ello, en una competición con cada vez más nivel. A partir de la 2023/24, el número de equipos se redujo de 16 a 14.

Foto: DUX Logroño
Finalmente, tanto trabajo acumulado y tantos aprendizajes de los altibajos, han dado resultado en una memorable 2024/25. Blanco ha construido un DUX valiente, capaz de dar espectáculo en Copa de la Reina. Apeó al Pradejón, eliminó al Alavés y desbancó también al Eibar, un Primera División (1-0), en Las Gaunas, antes de ser eliminado por el Madrid CFF, también de Primera en el Municipal. Y en liga, Blanco cosechó doce jornadas sin perder y aunque por momentos su equipo parecía candidato al ascenso directo, acabó cuarto, eliminó al AEM en semifinales y se ha plantado en la vuelta de la gran final con un resultado difícilmente mejorable.
Como tantas veces en su trayectoria, Blanco se ha adaptado a lo que venía. Esta vez, en lo institucional. Ruffini y su equipo compraron el DUX Logroño durante el pasado mes de octubre. Lo han convertido en SAD, han adquirido los terrenos de la Isla y planifican un futuro en máxima categoría, con dimensión global. Como la que tiene su plantilla, un crisol de nacionalidades: las gemelas niponas Fukuta, la argentina Martina del Trecco, ‘La Bombardera’ chilena Sonya, la inglesa Chelsea o la defensora burkinesa Alimata.
En ese vestuario se encuentra también Lorena Valderas, la única presente en el ascenso de 2018, junto al propio Blanco. Volver a la Liga F supondría un merecido premio para los dos. Duros años de trabajo, de decepciones, de malas rachas, de una competición cada vez más profesionalizada. Y a pesar de todo, Blanco y el DUX pueden encontrar su hueco.


