Calahorra vuelve a convertirse, del 22 al 27 de abril, en capital culinaria de La Rioja con la celebración de una nueva edición de sus Jornadas Gastronómicas de la Verdura, una fiesta en honor a lo que nace de la tierra y se transforma, con mimo, en gastronomía. Son días en los que el orgullo hortelano se cuela en bares, mercados, calles y restaurantes, y donde el producto de proximidad -resco, sabroso, y trabajado como se merece- es el gran protagonista.
No hay secretos: la clave está en la huerta calagurritana, en esa variedad de verduras que han hecho de esta ciudad un referente gastronómico y turístico. Espárragos, alcachofas, coliflores, cardos o calabacines se presentan en múltiples formas: en pinchos, menús degustación, dulces, panes e incluso helados. Más de 30 bares y una veintena de restaurantes -junto a panaderías, carnicerías, conserveras y bodegas- participan en esta celebración que trasciende el plato para convertirse en una declaración de amor a lo local.
Entre todas las propuestas, cuatro restaurantes destacan por convertir la verdura en una experiencia sensorial, estética y, sobre todo, profundamente riojana.
La Comedia: cocina que cuenta historias
Más que un restaurante, La Comedia es un escenario. Durante estas Jornadas, Esteban Alegría transforma el producto en relato, con un menú degustación que abre con una coliflor en escabeche de naranja, sigue con espárragos templados, boletus con gambas y un jugoso corazón de alcachofa, y culmina en tres opciones de segundo tan elegantes como rotundas: bacalao con crema de manitas, carrilleras con parmentier o solomillo de ciervo. El postre, ‘La Comedia’, es el desenlace dulce de una experiencia viva. Todo acompañado de vino DOCa Rioja, por 50 €.
Hotel Ciudad de Calahorra: tradición elevada
Este veterano de las Jornadas no se ha hecho esperar y ya desde Semana Santa ofrece su propuesta. Aquí, la huerta se combina con técnica: espárragos rellenos de salmón y crema de lombarda; alcachofas con rebozuelo de remolacha y yema crujiente; bombones de gambón con asadillo y puerros. Entre los principales, destacan las coles rellenas de langostinos, bacalao con calabacín, o costillas melosas con verduras. Los postres —esponjado de piña o tarta de mango— cierran un menú equilibrado, lleno de sabor, por 45 €.
Coliceo 29: “Lo de siempre como nunca”
César y Patricia hacen de la cocina su artesanía en Coliceo 29. El menú que han preparado es una oda a la huerta con pochas y calabaza, espárragos con ahumados, y una alcachofa con velo de panceta y tocinillo salado de yema que resume toda su sensibilidad. El bacalao con pilpil ahumado de coliflor y la terrina de cordero con cebollitas y crema de zanahoria dan solidez al recorrido. El postre tropical de maracuyá y coco refresca con elegancia. Vino Marqués de Reinosa incluido, por 60 €.
La Viña: raíces caseras con visión
En pleno Paseo del Mercadal, La Viña representa la cocina de casa llevada con cariño al plato. Sus entrantes van desde samosas de morcilla con pera y cheddar hasta alcachofas trufadas o calabaza rellena gratinada. Para los principales, el tiradito de pez limón y el confit de pato con verduras en tempura se unen al tuétano relleno de steak tartar y a un lenguado al papillote de cocción perfecta. El bizcocho de zanahoria con helado de queso Cameros pone la nota dulce, a 43 €, vino incluido.


