En pleno Paseo del Mercadal se alza con paso firme un restaurante joven en trayectoria pero profundamente arraigado en la esencia de esta tierra: La Viña. Abierto hace poco más de un año, este establecimiento se ha convertido en un nuevo referente de la cocina tradicional calagurritana, gracias al esmero constante en el cuidado del producto, al respeto por la huerta local y a una filosofía familiar que impregna cada rincón del comedor.
Al frente del proyecto están Juan Sebastián y Cristian junto a su madre Sara. Juntos forman un equipo cohesionado que conjuga experiencia, talento y una mirada puesta en la autenticidad. “Aquí todo se hace en casa, desde el primer entrante hasta el último postre”, recalcan con orgullo, y no es una frase hecha: en La Viña no hay atajos. Su propuesta se apoya sobre tres pilares sólidos: cocina casera, producto de proximidad y raíces gastronómicas profundas.
La carta habitual del restaurante ya deja entrever su apuesta firme por la tradición bien entendida. Platos de cuchara, guisos elaborados, arroces preparados al momento y cachopos generosos conviven en armonía con recetas cuidadas, elaboradas con mimo y con un tratamiento casi reverencial de la materia prima. Todo ello bajo la premisa de ensalzar el sabor real de los alimentos, sin artificios ni estridencias.

Este compromiso con la autenticidad alcanza una de sus máximas expresiones en el marco de las Jornadas de la Verdura de Calahorra, donde La Viña participa con un menú diseñado para homenajear no solo a la huerta, sino también al recetario más tradicional.
El menú especial arranca con tres entrantes tan originales como representativos: samosas de morcilla con piquillos confitados, pera y queso cheddar, una deliciosa fusión de dulzor y especias que abre el apetito con calidez; alcachofas en texturas con salsa trufada, un guiño moderno a un producto icónico de la zona; y una calabaza rellena de lomo de cerdo gratinada, que nos recuerda la generosidad de la cocina de casa, donde el horno y la paciencia son herramientas esenciales.

Los principales son un desfile de sabores y técnicas al servicio del producto. Desde el tiradito de pez de limón, fresco y refinado, hasta el sorprendente tuétano asado relleno de steak tartar, con su peculiar juego de texturas, intensidad y contraste gracias a la yema texturizada y la mahonesa de piquillo. No falta un estofado francés con verduras de la huerta sobre un cremoso de patata que encarna esa idea de fusión entre tradición local y mirada europea, ni el lenguado al papillote, donde la delicadeza del pescado se exalta con una cocción precisa. El confit de pato, acompañado de parmentier, canote y verduras en tempura, pone el broche a este recorrido principal con un equilibrio perfecto entre sabor y elegancia.
Para cerrar, un bizcocho de zanahoria suave y aromático se sirve con helado de queso de Cameros de Andrés Sirvent, creando un postre de autor que aúna tradición repostera y territorio.
La Viña se consolida así como un ejemplo de cómo la cocina tradicional, el respeto por el producto y el trabajo en familia pueden traducirse en excelencia gastronómica. Un rincón acogedor donde la huerta de Calahorra no solo se cocina: se celebra.
Menú para las Jornadas de la Verdura
Entrantes:
– Samosas de morcilla, piquillos confitados, pera y queso cheddar.
– Alcachofas en texturas con salsa trufada.
– Calabaza rellena de lomo de cerdo gratinada.
Segundos:
– Tiradito de pez de limón.
– Tuétano asado relleno de steak tartar al estilo de la casa, mahonesa de piquillo, yema texturizada y tostas de carasao.
– Estofado francés con verduras de la huerta sobre cremoso de patata.
– Lenguado al papillote.
– Confit de pato sobre parmentier de patata, canote y verduras en tempura.
Postre:
– Bizcocho de zanahoria con helado de queso de Cameros de Andrés Sirvent.
Incluye:
– Agua, vino tinto joven Cantarroyuela. No incluye: café.
Precio: 43 euros (IVA incluido)
Abierto todos los días de 13:30 a 16:00 h. y de 20:30 a 22:30 h.


