Gastronomía

El fin de una era: el Cachetero será un bar de pinchos

Una era toca a su fin. Al menos en términos gastronómicos. Porque el Cachetero cerrará definitivamente sus puertas a comienzos del próximo año. En enero de 2025 dejará de estar al servicio de los riojanos más gourmets este restaurante que abrió sus puertas por primera vez en 1910. Tras 115 años, el restaurante más longevo de Logroño dejará de ser, eso, un restaurante, para convertirse, tras una importante reforma, en un nuevo bar de pinchos, pasando a ser un local más dentro de la importante oferta de bares de pinchos que presentan sus ideas en la populosa calle Laurel de Logroño.

Fundado en 1910 por Silviano Arechinolaza y Ezequiela Barrio, Cachetero es una referencia indiscutible en la gastronomía riojana, que en diciembre de 2012 pasó de la cuarta generación de esta familia de chefs riojana a manos de José Luis Vicente ‘Txebiko’, que lo ha mantenido durante los últimos lustros (25 años, trece de ellos siendo el propietario), pese a la pandemia, como uno de los espacios más reconocibles para comer buena gastronomía tradicional riojana en un lugar centenario como éste en una ubicación, además, privilegiada.

Así que cinco generaciones han dado vida a la cocina de un local único, como se puede contemplar nada más entrar, en un ambiente acogedor cuyas paredes evidencian el paso de muchos comensales de toda raza y condición. Clientes habituales, comerciantes, obreros, viajantes, familias, cuadrillas… recuerdos que decoran sus paredes, repletas de imágenes de toda suerte de personajes que han pasado por su comedor. Aquí ha comido Ernest Hemingway, Miguel de Delibes, Jacinto Benavente, Anthony Quinn, Antonio Ordóñez, Luis Miguel Dominguín o Julián López ‘El Juli’, entre otros.

Restaurante Cachetero ‘Txebiko’. Fernando Díaz / Riojapress.

‘Txebiko’, que seguirá en el Cachetero hasta enero, emprenderá otro proyecto -al que le lleva dedicando los dos últimos años para que pueda ver la luz en febrero- no muy lejos de aquí, además de mantener La Brasa del Laurel, aprendió mucho de lo que sabe junto a Pilar Sabando, la gran cocinera y alma máter de esta gran casa de comidas logroñesa.

Cuando Diego y su hermana Silvia dejaron el local, José Luis, que trabajó en la cocina con Pilar Sabando y que aprendió tanto a su lado, se puso al frente de los fogones y del proyecto: «Ésta era mi casa y fue una gran decisión seguir con ella porque me puedo realizar cada día como profesional, con respeto y admiración y con ganas también de hacer cosas nuevas». Los bisabuelos Silviano y Ezequiela pusieron este restaurante en marcha. Luego la responsabilidad recayó en Mario y Blanca, que pasaron el testigo a Silviano y Pilar, que a su vez fueron dejando espacio en cocina a Diego Arechinolaza y su hermana Silvia, que en 2012 dieron el paso siguiente para que Txebiko llevara este restaurante hasta el día de hoy.

La gastronomía riojana perderá durante el próximo mes de enero un restaurante emblemático. ‘Txebiko’ se traslada a la calle Caballerías para seguir haciendo lo mismo que hasta ahora pero en una nueva ubicación, mientras que el Cachetero dejará de ser el restaurante más longevo de la ciudad para convertirse en un nuevo bar en los que degustar pinchos y raciones.

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