El Rioja

La crisis del vidrio se ‘lava’ en Alberite

Francisco Javier Sierra, gerente de Dacysir

Hubo un tiempo en el que las bodegas reutilizaban sus propias botellas de vino. Un lavado y a rellenar de un nuevo vino. Aquello era lo habitual hace más de tres décadas, pero poco a poco la modernización e industrialización fue ganando terreno en sus instalaciones y el hecho de gestionar esas lavadoras no les salía tan rentable. «Era más barato deshacerse de las botellas usadas y comprar otras nuevas». Y así, ese modelo de funcionamiento se fue extendiendo a todo el sector.

En las tantas visitas que Francisco Javier Sierra realizaba como transportista a esas bodegas de Rioja era consciente de la «problemática» que se les avecinaba con la gestión del reutilizado de las botellas. «Antaño era más bien una labor individual de cada una y el índice de reutilización era mucho mayor que el de ahora. Pero las mayores trabas sanitarias y las exigencias de burocracia hizo que la gente empezara a verlo como un problema y se olvidaron del recuperado del vidrio», recuerda este vecino de Alberite.

Fue ahí cuando Francisco entró a formar parte de esta ecuación con un proyecto de lavado y reutilizado de botellas de vidrio en una época en la que el desabastecimiento o el encarecimiento del vidrio no ocupaba los informativos ni las conversaciones del sector, ni tampoco lo hacía el factor sostenible. De la mano de su mujer, impulsó así Dacysir, una empresa que dio sus primeros pasos desde Alberite con apenas ocho bodegas como clientes. Ahora ya son unas 1.800. «A lo largo de estos treinta años hemos ido evolucionando, pero siempre desde un prisma industrial con el objetivo de dar servicio a las necesidades de todos estos clientes. Es más, a día de hoy, con unos cuatro millones y medio de botellas recuperadas que sacamos de nuevo al mercado cada año, casi estamos saturados de volumen de trabajo porque la demanda cada vez es mayor».

Todo comenzó con una pequeña lavadora de segunda mano adquirida a una bodega solo por el mero hecho de comprobar si esta idea de negocio que iba moldeándose en la cabeza de Sierra iba a funcionar o no. Una idea propia, además, porque no tuvo modelo de negocio en el cual fijarse. «Las inversiones al principio no fueron elevadas, con máquinas usadas y naves en alquiler, porque primero tenía que asegurarme de que iba a poder recuperar las botellas necesarias, al mismo tiempo que podría convencer a la gente de que aquello que hacían las propias bodegas lo podía hacer yo también, pero a mayor nivel».

Poco a poco fue haciéndose un hueco en el sector ocupando un terreno inexplorado a esos niveles pasando por diferentes maquinarias cada vez de mayor volumen. A día de hoy Dacysir continúa con una lavadora, pero sus dimensiones poco tienen que ver con esa primera con la que se adentró en esta aventura. Una máquina diseñada por él mismo, a su gusto, «así que es una lavadora única», que cuatriplica en tamaño a la segunda que tuvo y cuyo precio calcula que ronda entre los 800.000 y 900.000 euros. «En su día los fabricantes me tacharon de loco porque nunca habían construido una máquina así, pero aunque los fabricantes en su momento me trataron de loco porque nunca habían construido una máquina así. Y si ahora me pondría a diseñarla de nuevo, le incluiría más modificaciones», asegura el propietario.

Una vez llegan las botellas a estas instalaciones de Alberite, de todos los tipos y mezcladas, se lavan para clasificarlas por ordenador, cada una separada en grupos en función del color, forma y tamaño. Un empaquetado aislado con plástico para dejarlas estéril y de ahí, a parar al cliente. «Y los hay de todo tipo. Bien los que proveen y luego compran sus propias botellas o incluso más botellas de las que entregan; otros que no traen nada y las demandan y también los que traen de botellas pero luego no las quieren, así que nosotros las ponemos a la venta «, explica Sierra.

Dacysir es la única empresa que existe de reutilizado de botellas a nivel nacional, «con todos los permisos autorizados», a excepción de la planta de lavado en Sant Sadurní D’Anoia, en Barcelona, aunque esta trabaja exclusivamente con botellas de cava. «Nosotros, además de botellas de vino, también reutilizamos botellines de cerveza, de agua, de sidra, cava, vermut… Pero también somos distribuidores de botella nueva. Además, trabajamos con clientes de toda la geografía española siendo las bodegas nuestras principales clientas».

En el marco de la coyuntura económica que afrontan desde hace meses las bodegas, Sierra asegura que esto ha afectado tanto positiva como negativamente: «Al mismo tiempo que hemos notado la falta de vidrio, también nos ha beneficiado el que no haya habido vidrio nuevo para las bodegas y hayamos podido vender con más facilidad el vidrio reutilizado, que no en más cantidad, porque no había otra cosa en el mercado». Y es que la diferencia de precios es notable. Así, la botella más económica del mercado la ofrece Dacysir en torno a un 30 por ciento más barata, mientras que de las más caras ofrece descuentos de hasta un cincuenta por ciento.

Por no hablar del ahorro energético y la apuesta por un modelo de negocio más sostenible que impulsa desde su empresa, incluso antes de que la sostenibilidad fuera ya un pilar exigido. «Lo que aquí hacemos es lo mismo que sucede en un restaurante cuando toca recoger las mesas tras un servicio. Ahí no se tiran los platos, vasos y cubiertos a la basura, sino que se pone el lavavajillas para volver a utilizar todoal día siguiente. Si te paras a pensar, destruir una botella que ya existe para después romperla, fundirla con el gasto de huella de carbono que implica y luego volver a hacer lo que ya teníamos antes, implica un mayor coste», remarca Sierra y lo expone en cifras: «Para reutilizar una botella de vidrio usamos el cinco por ciento de energía del total que se usa para hacer una botella, así que ahorramos ese 95 por ciento».

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