El restaurante Ajo Negro de Logroño se sube al estrado y eleva más alto el firmamento riojano en la galaxia Michelin. El restaurante ha recibido su primera estrella por esa cocina singular y reseñable de temporada que encabezan Mariana Sánchez y Gonzalo Baquedano. Una fusión de personalidad y culturas, la mexicana y la española, para ofrecer una experiencia gastronómica donde la creatividad es la madre de la ciencia. «Muchas gracias a la guía, pero sobre todo a nuestra familia y nuestro equipo», han manifestado sobre el escenario, tras sumar la séptima estrella Michelin para La Rioja.

Fue Francis Paniego quien comenzó esta carrera en 2004 con esa primera estrella para el Portal del Echaurren, situando así a La Rioja en el planetario Michelin. Tuvieron que pasar nueve años para que el chef de Ezcaray se colocase otra segunda estrella al cuello -ahora luce cuatro por su asesoramiento en otros dos restaurantes-, consagrándose como una referencia a nivel nacional y haciendo de su «casa» el único establecimiento de la comunidad con doble distinción.
El siguiente en subirse al pódium fue Ignacio Echapresto desde Daroca de Rioja, el municipio más pequeño del mundo con una estrella Michelin. Lo hizo en 2010 y gracias a esa cocina de vanguardia y proximidad que elabora en Venta Moncalvillo.
Y siete años después, el alfareño Félix Jiménez volvió a conquistar el firmamento Michelin. Con sus técnicas más selectas traídas desde Japón, este chef ha elaborado una imponente carta en su restaurante Kiro Sushi de la capital riojana.
Las buenas nuevas llegaron un año después de la mano de la pareja formada por Carolina Sánchez e Iñaki Murua, maridando el estilo traído de Ecuador con el del vecino País Vasco. El equipo se hizo con la estrella más codiciada y la quinta para La Rioja hace cuatro años desde las cocinas de Ikaro.
Y de nuevo el brillo volvió a salir de la ciudad para recaer en los pueblos riojanos. Miguel Caño y todo el equipo que lo rodea hicieron también historia el año pasado colocando su proyecto gastronómico Nublo en lo alto del panorama nacional culinario. Una nueva estrella viajaba entonces hasta Haro para iluminar más todavía a una de las ciudades que dio los primeros pasos en el alumbrado del país y lo hacía desde un palacio del siglo XVI.
Una Estrella al otro lado de la muga
Hasta Elciego viajó en 2011 otro foco de para completar esa galaxia Michelin, concretamente hasta la bodega Marqués de Riscal. Desde la reconocida construcción de Frank Gehry, el chef Francis Paniego lidera el restaurante abierto en 2006 impulsndo una cocina donde abanderar la innovación y la excelencia.


