En una calle donde en los últimos meses han bajado varias persianas, abrir un nuevo comercio puede parecer una locura. Pero eso es precisamente lo que ocurrirá el próximo 9 de mayo en San Antón, que suma una nueva apertura en un momento marcado por la salida de grandes cadenas como Inditex.
La protagonista es Pili Mili, una mercería-lencería con trayectoria en la ciudad que abrirá un nuevo establecimiento en la esquina con Pérez Galdós, donde antes se ubicaba la tienda de ropa de caballero Molgoy, una empresa riojana nacida en 1954. Lejos de sustituir a sus actuales locales (Marqués de la Ensenada, 37 y San Antón, 5), la apertura supone un paso más en su crecimiento y, sobre todo, una declaración de intenciones: seguir apostando por el comercio local en el centro de la ciudad.
«Si no damos un paso, ¿qué hacemos? ¿Dejamos Logroño cerrado?», se pregunta su propietaria, Raquel Pérez, que reconoce que la decisión puede parecer arriesgada en el contexto actual, pero también necesaria.

La nueva tienda nace para dar respuesta a una necesidad concreta. Hasta ahora, el otro de sus locales en San Antón (Hilos) se había quedado pequeño y sin espacio para probadores, lo que obligaba a las clientas a desplazarse hasta el de Marqués de la Ensenada. «Llevábamos meses mandando gente de una tienda a otra», explica Raquel. Por eso, el nuevo espacio estará enfocado especialmente en productos que requieren prueba, como sujetadores, bañadores o bodys, además de pijamas, albornoces, uniformes de Maristas y ropa de bebé. «Todo ello con mayor amplitud y comodidad».
El negocio mantendrá sus tres ubicaciones diferenciadas para cubrir varias zonas de la ciudad: la tienda de Marqués de la Ensenada, la pequeña de San Antón centrada en producto infantil, y este nuevo local, más amplio y versátil.
La elección de San Antón no es casual. A pesar de los cierres recientes, Raquel defiende el valor del comercio de proximidad y descarta otras estrategias más habituales, como trasladarse a centros comerciales. «Si buscáramos otra cosa, nos habríamos ido a El Berceo, pero no. Seguimos apostando por el comercio local».
Su modelo de negocio, además, se apoya en un tipo de producto que resiste mejor al auge del comercio online: aquel que necesita ser tocado y probado. «Lo nuestro es diferente. La gente quiere venir, probar y ver la calidad».

La apertura también refleja la evolución de un sector que ha cambiado en los últimos años. Las mercerías tradicionales han ido desapareciendo o transformándose en espacios más amplios que combinan diferentes productos. «Quedan pocas mercerías y también pocos distribuidores. Ya no es solo hilos y agujas. Ahora somos mercería-lencería con un poco de todo».
A pesar de ello, insiste en que sigue siendo un comercio necesario. «Una braga, unos calcetines… eso no lo compras en cualquier sitio. Y la calidad se nota», afirma, reivindicando además el producto nacional frente a las grandes cadenas.
Una vida entre escaparates
Detrás de este proyecto hay más de 30 años de experiencia en el sector. Raquel comenzó trabajando en escaparatismo y gestión de tiendas antes de hacerse hace nueve años con el local de Marqués de la Ensenada, antes llamado mercería Salazar.
El nombre de Pili Mili nació casi por casualidad en el momento de formalizar el traspaso del negocio. «Estábamos en el abogado viendo cómo se iba a llamar la tienda, y como estábamos Pili (la dueña de la antigua Salazar) y yo, dije: ‘Pues Pili y Mili'», recuerda riendo Raquel.

Lo que parecía una decisión espontánea acabó complicándose más de lo esperado, ya que el nombre coincidía con el de las populares Pili y Mili, protagonistas de varias películas en los años 60. «Nos costó mucho registrarlo. No nos dejaban desde la patente, contestaban que no una y otra vez». Finalmente, tras insistir y aclarar que no tenía relación con las actrices, logró sacar adelante el nombre que hoy identifica a sus tiendas.
Desde entonces, el negocio ha ido creciendo paso a paso con la incorporación de nuevas tiendas y líneas de producto hasta llegar a esta nueva apertura.
En un momento en el que el comercio atraviesa una etapa de cambios, la apertura de una nueva tienda en San Antón no es solo una noticia más. Es también un gesto de confianza en la ciudad y en su tejido comercial. «Sí, igual estoy un poco loca, pero si no avanzamos, ¿qué hacemos? ¿dejamos morir ese comercio local de calidad que tan reconocido ha sido siempre en Logroño?».
El próximo 9 de mayo, su nueva tienda levantará la persiana en una de las calles más simbólicas de Logroño. Y lo hará con una idea clara: «Frente a los cierres, todavía hay espacio para abrir. Igual nos estamos arriesgando, pero vamos a luchar por ello».


