El Rioja

Los madrugadores de la vendimia más temprana

La vendimia ha comenzado. En torno a medio millón de kilos de uva han pasado ya por la frontera que separa el campo de las instalaciones de la cooperativa Viñedos de Aldeanueva. Su techumbre plateada y ondulada es casi un oasis en el mar de viñas que supone el municipio riojabajeño. Allí a las seis de la mañana comienza el curro. Entre veinte y treinta tractores pasarán a lo largo de la mañana. Para las diez tiene que estar la labor hecha en lo que los agricultores se toman como un precalentamiento para cuando la última semana de agosto comience la recogida de la uva tinta.

En el fragor de la tarea, los trabajadores de la bodega celebran los madrugones. «Sabes que te tienes que levantar pronto, pero hoy para las once estamos en casa», dice uno de ellos mientras comprueba que la cuba lleva los kilos esperados. «Este año la uva viene en unas condiciones sanitarias inmejorables, pero se nota algo de merma en los kilos». El calor de las últimas semanas ha provocado esta situación, aunque en Aldeanueva de Ebro el riego ha aminorado el posible problema. «Prácticamente todas las fincas tienen riego. Supuso una inversión importante hace muchos años, pero es lo mejor que pudimos hacer», explica un veterano agricultor mientras espera que le toque su turno de pasar por la tolva.

Ellos han madrugado más que nadie. «Para las cuatro y media estás arriba, la vendimia del blanco siempre se hace de noche, no sólo por las altas temperaturas de este año, sino porque lo ideal es que la uva llegue fresca a la bodega. Lo hacemos así desde que empezamos a recoger este tipo de variedades», cuenta.

Si hubiera que describir en términos generales este inicio de vendimia sería nocturno, a máquina y dirigida. La mayoría de las fincas ya lo hacen así. «Con el blanco nos van diciendo qué día concreto tenemos que vendimiar y en qué finca concreta tenemos que hacerlo», explican. No hay pie a la improvisación. Luego con la tinta las cosas cambian.

La cantidad de kilos a recoger permite que el trabajo pueda hacerse en pocas horas. «Cuando llegue la tinta va a dar igual que haga calor o no, no hay tiempo para recogerlo todo de noche. Hay días que hay que recoger lo mismo que hemos recogido en tres días en una sola jornada», explica. Además «no todo el mundo tiene cosechadora y algunos la alquilan, así que dependes también de esa situación y de cuándo te toque», detalla.

Daniel y Jorge son los últimos en pasar por el pincho que mide los grados que trae la uva del campo. La juventud tiene un peso importante en la agricultura de un municipio en el que muchos jóvenes apuestan por quedarse y llevar las fincas de sus familias. El inicio de la vendimia casi les pilló por sorpresa. «Sabíamos que iba a ser una vendimia temprana, pero no tanto como para empezar el 10 de agosto», dicen. A pesar de la sorpresa, los frutales que tienen ya les iban dando pistas. «La pera con estos calores detiene su crecimiento y lo que para el vino es un adelanto, para la pera es un retraso del inicio».

Hubo que preparar todo en unos pocos días. «Lo importante es que la uva llegue en las mejores condiciones». Y esto no es casualidad. «Parece que cuando decimos que la uva viene en condiciones sanitarias excelentes es fruto del azar, y no, nos pasamos todo el año mimando a las cepas para que sea así. Luego hay años que el tiempo nos echa una mano y otros que nos lo complica más», subraya otro de los agricultores mientras pilla la manguera y limpia el remolque.

Sin duda esta es una de las vendimias más tempranas de la historia en la denominación, aunque esto también tiene truco. Hasta 2010 no entraron en producción las primeras uvas blancas de Rioja de ciclo más corto (tempranillo, maturana, sauvignon blanc, verdejo, chardonnay…), de ahí que sea a partir de este año cuando se tienen registros de las fechas de inicio de la vendimia por color.

«En 2017 la climatología provocó que la campaña también fuese muy temprana, pero se vendimiaron unas fincas muy puntuales, luego se paró y se volvió a empezar semanas más tarde», recuerda uno de los agricultores aldeanos. Este año parece que la cosa no será igual. «La semana que viene empezaremos con el resto de variedades blancas y ya vamos a empalmar con las tintas, tiene toda la pinta», comenta. Es lo que tiene la diversificación de variedades. «Para San Mateo por aquí abajo hemos terminado, este año a ver si puedo ir a los toros», busca consuelo otro.

Subir